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Crítica de cine: En el corazón del mar

Actualizado el 07 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

Venganza y tragedia. He aquí buen y sugerente filme de aventuras que trasciende sus propios sucesos

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Hombres de mar. Balleneros sumidos en la codicia y cetáceos vengativos dan lugar a filme de aventuras, con el actor Chris Hemsworth al frente. ROLA PARA LN

El gusto por el buen cine. El gusto por la aventura. Ambas condiciones se unen para ofrecerse en una película de buena calidad, capaz de entretener y de sembrar inquietudes en el espectador. Se trata del filme En el corazón del mar (2015), dirigido por Ron Howard.

La película mantiene el aire de aventuras propio de la literatura estadounidense de la época de autores como Nathaniel Hawthorne y Herman Melville. El primero es citado en el filme varias veces y el segundo es uno de sus personajes. La anécdota que da lugar a la trama es el hundimiento del buque ballenero Essex.

De Nueva Inglaterra, en el invierno de 1820, dicha embarcación fue atacada por un cachalote enorme y fuerte, quien actuaba con sentido de venganza casi humano. Dicho cachalote pasó a ser parte de la leyenda oral entre los balleneros, donde se especulaba que era una ballena albina.

Dicen algunos que dicha historia se convirtió en fuente de inspiración para que Herman Melville escribiese su obra cumbre, la novela Moby Dick , publicada en 1851, aunque la narrativa toda de Melville recrea su propia vida cercana a la aventura y a los barcos balleneros.

En fin, la película nos presenta al propio escritor cuando indaga sobre la suerte del Essex para llevarla, según el filme, a la literatura y escribir su Moby Dick . Uno de los sobrevivientes del Essex le relata los terribles acontecimientos, generados por la codicia humana de obtener más y más grasa de las ballenas arponeadas.

De ahí en adelante, En el corazón del mar desarrolla su estructura narrativa a dos líneas argumentales: una, lo que narra el marinero sobreviviente (a Melville); otra, los sucesos en altamar: aventuras y tragedia, donde la voluntad para sobrevivir lleva a los balleneros a cometer actos que cargarán por siempre en su conciencia.

En esa situación, podemos recordar lo dicho por Miguel de Unamuno: se está en agonía cuando se lucha, pero el combate del hombre en el interior de sí mismo es la agonía más grande.

A eso, agreguemos un cachalote inmenso que persigue a sus cazadores y tenemos el clic de la película.

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No hay duda de que el director Ron Howard conoce su oficio y logra convertir el guion en excitante película de aventuras, con muy buen diseño de personajes, sobre todo el de los marineros lejos de tierra firme, quienes deben enfrentarse a un descomunal e inteligente cetáceo.

También se vive el drama entre el primer oficial del barco y su capitán, lo que rompe la estabilidad de la tripulación, hombres sin nada que perder. La truculencia tecnológica está muy bien usada en este filme, sobre todo para la recreación de la agitada vida en el mar con sus tempestades.

Igual sucede con la dirección de arte para la fina y exacta recreación de época en tierra firme. Lo que cruje es la mala actuación de Chris Hemsworth, quien no logra despojarse de los tics histriónicos de su papel de superhéroe, como el Thor de otras películas.

Lo importante es la recomendación que hacemos de En el corazón del mar como cine de aventuras, con filtrado texto ecológico y con agudas reflexiones sobre la conducta humana.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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