Entretenimiento

Crítica de cine

Crítica de cine: ‘Tarzán’ (2013)

Actualizado el 12 de mayo de 2014 a las 12:00 am

Tarzán vuelve Animado selvático

Entretenimiento

Crítica de cine: ‘Tarzán’ (2013)

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Tráiler de la película ‘Tarzán’ (2013).

De nuevo se oye el grito mítico del hombre blanco convertido en rey de los monos. Se trata del filme animado alemán, pero realizado en Rusia, con el título de Tarzán (2013), dirigido por Reinhard Klooss, según la estimable y tradicional novela de Edgar Rice Burroughs.

En 1912, el personaje de Tarzán apareció en revistas de papel barato ( pulp ) y luego saltó al mundo de la novela literaria con distintos títulos. En cine, la primera versión viene con el filme Tarzán, rey de los monos (1918). En 1929 apareció con el formato de cómic, nada menos que con los trazos del gran dibujante canadiense Harold Foster (creador de El Príncipe Valiente ).

Como uno de esos personajes  atemporales de la fantasía creadora, vuelve Tarzán a resonar, ahora en un  filme de producción alemana.  ROMALY PARA LN
ampliar
Como uno de esos personajes atemporales de la fantasía creadora, vuelve Tarzán a resonar, ahora en un filme de producción alemana. ROMALY PARA LN

Con su grito de victoria, valorado por muchos como el grito racista del hombre blanco en África (la superioridad del blanco, actitud colonialista), Tarzán fue personaje en muchas películas y fue encarnado por muchos actores. El más recordado es Johnny Weismüller.

La cofradía Disney también hizo su Tarzán , cine con animación tradicional (1999). La versión alemana que ahora se exhibe en el país, con su rica paleta de colores, se basa en la llamada captura de movimiento ( motion capture ) para algunos de los personajes: humanos y gorilas.

En el Tarzán de hoy, esta relación simbiótica de actores reales pasados por animación digital tiene buenos momentos, sobre todo en la expresión facial de estados de ánimo; pero no siempre está a la misma altura, porque son evidentes las fallas con personajes en movimiento.

Ello es lo más irregular del filme, mientras lo más vistoso es la creación de magníficos fondos con colorido escénico. Igual hay buen manejo de grises y tonos oscuros en ciertas secuencias.

El asunto es que la selva africana, fiera como es, más semeja una dulce floresta sacada de la conocida película Avatar.

Según lo anterior, el filme quiere señalar que la naturaleza es idílica (lo bucólico) y que la perversión humana nace en la llamada civilización. Estos conceptos los plantea bien el filme con su narrativa, bien estructurada, aunque –por momentos– deviene reiterativa al acentuar temperamentos de los personajes principales (los gorilas del caso, Tarzán y Jane).

PUBLICIDAD

Tarzán , la película en cuestión, no es la historia ni siquiera cercana a lo escrito por Edgar Rice Burroughs. Imagínense que este filme comienza en época prehistórica, con la caída de un meteoro capaz de ahuyentar al animal más fiero como al más apacible dinosaurio.

¡Claro!, está la idea de un niño llamado Tarzán criado por una generosa gorila. Por esos absurdos de la vida, Tarzán tendrá que vérselas con el aerolito venido del espacio durante la prehistoria. Lo bueno es que la narración mantiene bien su lógica interna (es creíble en sí misma) con tal relato.

El filme tiene bondad ecológica y logra entretener. Está claro que esta película no tiene los logros técnicos de la animación cinematográfica actual, la de la gran industria; sin embargo, en términos generales, resulta aceptable entre lo visual y lo narrativo, por lo que funciona bien para adultos y para el generoso público infantil.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crítica de cine: ‘Tarzán’ (2013)

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

Ver comentarios
Regresar a la nota