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Crítica de cine: Sicario del futuro

Actualizado el 14 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Las mafias siguen La muerte según el tiempo

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Crítica de cine: Sicario del futuro

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                         Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt encarnan al mismo personaje en distintos tiempos de una sociedad futurista, en película elogiada por la crítica. ROMALY PARA LA NACIÓN.Acción y futuro.
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Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt encarnan al mismo personaje en distintos tiempos de una sociedad futurista, en película elogiada por la crítica. ROMALY PARA LA NACIÓN.Acción y futuro.

Qué bueno es cuando uno espera poco de una película y esta nos sorprende por ser interesante y por su valiosa calidad. Así sucede con el filme titulado Asesino del futuro (2012), propio del género llamado fantástico (ciencia-ficción), dirigido por Rian Johnson.

Lo atractivo y lo sugerente de la película viene desde su argumento, con guion escrito por el propio director. Con su fórmula de cientificción se establece una trama que vive acontecimientos y no solo los narra; además, recrea muy bien el mundo imaginario, lo hace real y no solo lo reproduce.

Según la historia narrada, nos encontramos en el año 2072. El mundo sigue cargado de pesimismo y la lucha entre el bien y el mal es incesante. Los viajes en el tiempo son tan corrientes como los viajes en el espacio. La ley ha impuesto una regla que se cumple: cualquier tipo de asesinato está terminantemente prohibido.

Sin embargo, como sucede a menudo, hecha la ley, hecha la trampa. Si alguien ha de ser asesinado en el 2072, es entonces devuelto al año 2042 por medio de una máquina del tiempo. Aquí se va a ubicar la acción del filme, bastante dura en sus manifestaciones y en sus consecuencias.

En el 2042 hay una red de asesinos profesionales, cada uno es un sicario al que se le llama “looper”. Ellos esperan en un punto y a una hora determinada el “envío” que les mandan del 2072, o sea, el sujeto al que deben matar y desaparecer.

En esa realidad, Joe es un “looper”. Un día, por circunstancias bien engarzadas dentro del guion, este sicario vive algo inesperado. Ese día, a Joe le toca recibir otro “envío” del futuro. ¡Sorpresa! Es él mismo. El dilema es inmediato y, de ahí en adelante, el filme se llena de misterio con una puesta en imágenes que le corresponde: lo futurista se confunde con objetos y condiciones del pasado.

La acción es vibrante al principio, propia de las situaciones que deben ser vividas por los personajes. En las actuaciones, sobresale Bruce Willis, como el viejo Joe traído del 2072, y viene a menos el actor Joseph Gordon-Levitt como el Joe del 2042. En medio, encontramos la buena actuación de Emily Blunt, quien encarna a una mujer sobre la que pesan grandes responsabilidades con la humanidad de ambas épocas. El filme se acerca a conceptos habidos en la película Terminator (1984, de James Cameron).

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La trama tiene un comienzo intenso, luego entra en reposo y se pierde la imagen de una película futurista. Aquí importan los diálogos sobre la condición humana. Pasado el tramo reflexivo, se vuelve a lo febril como expresión conclusiva de los diálogos anteriores.

Buena película, si se quiere modesta en ambiciones escenográficas, pero punzante en planteamientos e incisiva en resultados. Su fuerza reside en la estructura lógica de sus ideas, en lo específico de su tema y en su valiosa narrativa, aunque decaiga durante un tramo hacia mitad de la película.

Asesino del futuro es un filme que debo recomendar: evita las concesiones comerciales y, sobre esa base, construye su respetable calidad, donde lo visual se muestra en función de su contenido atractivo y sugerente.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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