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Crítica de cine: Reflexiones en movimiento

Actualizado el 18 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

Encuentro de cine III Festival Internacional de Cine Paz con la Tierra

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A prueba. Ruta ajena , de Laura Ángel y Leda Artavia, compitió en la sección de cortometrajes nacionales. CRFIC para La Nación.

Ya se reportó la premiación del Festival Internacional de Cine Paz con la Tierra y los filmes reconocidos. Contribuyo con otra mirada a las películas y el programa. Lo hago con afán constructivo, con la experiencia de haber sido productor de festivales y conocer muchos eventos extranjeros.

Vimos dedicación en los encargados; gente capaz y amable. Hubo bastante divulgación, bien ordenada; logos y documentos fueron atractivos. La asistencia, aceptable, pero no mayor que hace tres lustros.

Visión.   La sal de la tierra , de Wenders y Salgado.    CRFIC para La Nación.
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Visión. La sal de la tierra , de Wenders y Salgado. CRFIC para La Nación.

Lo mejor fue poder disfrutar durante una semana de magníficos filmes en un país donde vivimos ayunos de la rica variedad que ofrece el mundo. Al menos en las salas, que es donde mejor se aprecia el sétimo arte, porque otras ventanas como teléfonos y monitores degradan las obras.

Los espacios. El Cine Magaly, remozado con vocación artística, y la icónica Sala Garbo: un acierto. Mas los horarios y los retrasos impedían pasar con éxito de una a otra, y cortaban las conferencias. Solo una tanda para cada filme frustró ver más.

La X Muestra de Cine y Vídeo Costarricense en el 2001 se la dedicó al Variedades –donde se realizó la mayoría–, para impulsarlo como espacio público con cine de calidad y estimular el propio. Finalmente, el gobierno lo compró y… lo cerró. Con su urgente reapertura, el Festival podría presentarse en tres zonas diferentes. Se aprovechó el amplio espacio de la Aduana para sugestivas exposiciones e interesantes conversatorios –aunque con escaso público– y fiestas donde el volumen de la música frenó el diálogo.

El Laboratorio de Crítica Cinematográfica fue bien recibido por los colegas. Es útil que se abra espacios formativos y de estímulo, como el Doculab 2, para el que volvió Iván Trujillo, expresidente de la FIAF; el concurso Cortos de tiempo , que ganó el equipo tutorado por Federico Lang (habríamos deseado visionarlos), talleres, y aportes mediante el Foro de Cine en Construcción.

En la Universidad Veritas, hubo un congreso sobre la necesaria ley de cine, que ya hace fila, junto al Cartaginés campeón, en el imaginario nacional de lo imposible. Ojalá se concrete, porque para diagnósticos y “nadadito de perro” este país es una joya.

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Una.   El tigre y el venado , de Ventana Centroamericana. CRFIC para La Nación.
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Una. El tigre y el venado , de Ventana Centroamericana. CRFIC para La Nación.

La sección no competitiva Panorama Internacional reveló lo mejor con coproducciones maravillosas de Japón, Suecia, Italia, España, Dinamarca, Argentina y más, para el banquete del año. Excelente selección. Entre lo que gocé, destaco la exquisita biografía La sal de la tierra , texto y contexto de la fotografía como testimonio de rostro humano y esperanza verde; la original danza de los sentidos en la socarrona La gran belleza ; el descarnado triángulo pasional anclado al machismo y labrado en la venganza de El lobo detrás de la puerta ; el intenso periplo de una desempleada en el demoledor retrato de los hermanos Dardenne en Dos días una noche ; la deliciosa catarsis múltiple de los entrañables Relatos salvajes , y la buena fe y hermoso optimismo de la inaugural Mateo , el teatro danza como vehículo de libertad y armonía.

Mateo sí coincidió con el innecesario eslogan de Paz con la Tierra añadido al nombre para un festival que no es temático, y donde varias, pese a su calidad, no calzaron. Es bueno que se muestre algo de lo visto en el Festival Ícaro de Guatemala, pero mal que sigan coincidiendo en fechas.

Cambio. Las nuevas tecnologías hacen más barato y fácil producir, se multiplican los espacios formativos y los financiamientos, lo que explica el auge audiovisual que percibimos. Este año, Costa Rica realizó siete largometrajes de ficción, pero solo tres compitieron y solo uno fue premiado.

Rosado furia se rodó en el extranjero, en inglés, y dos de sus premios (fotografía y actriz) fueron para foráneos. Conste, como cuando defendí Marasmo , aprecio que nuestros realizadores aprovechen oportunidades y extiendan influencias. Justo es reconocer a su director Nicolás Pacheco y a Bisonte Producciones –un notable y nutrido empeño que ha resistido el tiempo y que hace rato alabamos– por su ópera prima Rosado furia , un texto atrevido y polémico –en el que la edición con Ariel Escalante fue de lo más llamativo–. Pero queda la inquietud de un resultado que incluyó cinco premios desiertos.

Conviene detenerse y revisar: ¿Acaso son demasiados premios (43 categorías)? ¿Es oportuno en nuestro medio declarar algunas desiertas? Hasta el 2001 era prohibido. ¿Por qué se cambian las bases? El año en el cual más películas nacionales hubo en competencia oficial, la vencedora fue de República Dominicana porque no había una categoría solo para largometrajes de ficción nacionales; tampoco hubo premios individuales para largos de ficción. Además: ¿quiénes y con qué criterio eligen a los jurados? ¿Es sensato incluir como jurados a noveles directores de cine nacional? ¿Por qué los jurados no justifican sus decisiones en las actas?

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Ganó.   Al hueco , de Marlon Villar, fue el mejor videoclip.  CRFIC para La Nación.
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Ganó. Al hueco , de Marlon Villar, fue el mejor videoclip. CRFIC para La Nación.

Pensamos que es necesario que haya más transparencia, más debate propositivo. Se debe considerar que la mezcla del concurso nacional –lo que por años fue la Muestra… que incluía cine mundial no competitivo–, no tiene por qué coincidir con el festival internacional. Quizá se deban separar, sin perjuicio de que algunos filmes nacionales también compitan en el festival –que, por cierto, debería tener su propio director–.

La competencia internacional también deparó grandes satisfacciones, no solo con las premiadas. Historias cotidianas incisivas en la iraní Tales ; la cronología de un patriarca machista hasta el tuétano en la colombiana Tierra en la lengua ; el acoso y la revancha en los linderos sociales de la chilena Matar a un hombre ; y Feriado , excepcional relato de paisajes y culturas, economía y sexualidad en un Ecuador que cambia. Además de relevantes documentales, sugestivos cortos y videoclips locales… el placer del cine.

Se tiende a glorificar o a destrozar filmes con ligereza. Si algo he aprendido es a ser prudente y a respetar las creaciones sin descartarlas de un plumazo. En cambio, son más evidentes las políticas desacertadas en que navegan estos quehaceres. Para mí, ese es el tema.

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