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Crítica de cine: “Nosotros los Nobles”

Actualizado el 24 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

Los ricos lloran Refrito como sátira

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Crítica de cine: “Nosotros los Nobles”

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Gozadera y crítica. La actriz Karla Souza es quien mejor logra encarnar a una joven venida de la comodidad económica a la pobreza, en comedia exitosa con su humor. La acompañan Luis Gerardo Méndez y Juan Pablo Gil. CORTESÍA DE ROMALY.

Cuando el notable director español Luis Buñuel Portolés (1900 - 1983) llegó a México, le ofrecieron rodar la película titulada Gran Casino (1947), nada menos que con Jorge Negrete y Libertad Lamarque en el reparto. Fue un fracaso.

Luis Buñuel estuvo a punto de abandonar el cine; pero he aquí que le dieron a filmar la película El gran calavera (1949), con mano en la escritura del guion del buen cineasta Luis Alcoriza, y el éxito le llegó de inmediato.

Ahora, aparece en la palestra un novel director mexicano, Gary Alazraki, quien realiza su primer filme con base en El gran calavera . Es lo que se llama un refrito ( remake ), imágenes más, imágenes menos.

Se trata de la película titulada Nosotros los Nobles (2013), sátira sobre el estilo de vida de jóvenes señalados como niños-bien o hijos consentidos de la burguesía: los “fresas” de hace poco, a quienes ahora les dicen “pipis”.

Nosotros los Nobles relata la vida de una familia donde el padre es un poderoso empresario y, por eso, sus hijos (dos varones y una mujer) malgastan el dinero, son haraganes y presuntuosos, entre celulares de último modelo, ropas de marca, automóviles de lujo y expresiones en inglés cuando hablan en castellano.

Un día, el padre decide aleccionarlos (a sus “chicos plásticos”) y se declara en quiebra para obligarlos a trabajar. A los haraganes no les quedan ni las tarjetas de crédito. La bancarrota es total. De aquí salta la trama que sabe tener su oportuno punto de giro en un momento igualmente oportuno. Sus personajes son creíbles desde el diseño, al igual que las situaciones.

De esa manera, los Nobles, por su apellido y condiciones económicas, dejan de serlo. Es cuando el filme pasa por sus mejores momentos cómicos, no todos tan buenos, e igualmente sucede cuando el papá de estos burguesitos es quien descubre sus propios errores, que también los tiene.

Mientras el filme hila secuencias con ironía y burlas sangronas, igual procura devanar una abierta crítica social sobre específicos males modernos como el egoísmo, la vanidad social, el individualismo, el pragmatismo burgués, el consumismo y la pedantería de los adinerados.

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Esta película fue éxito de taquilla en México, pero el acento mexicano del argumento no le quita validez universal a su humor ni a su crítica social. En esa onda, más bien peca de ser más leve de la cuenta, porque la trama da para mayor causticidad.

Nosotros los Nobles , como cine, mantiene buen ritmo, capaz de atrapar al espectador y de mantenerlo en estado jocoso mientras nos dispara al rostro sus críticas; sucede aún dentro de su liviandad temática. Con todo, el cuerpo actoral se ve flojito al encarnar los distintos personajes.

Del trabajo actoral solo es digno de mencionarse el de la actriz Karla Souza, como la joven mimada, novia de un cazafortunas, quien de pronto se ve en la vorágine del contraste social, rodeada de gente pobre y obligada a trabajar como camarera de un restaurante de última condición.

Como fábula satírica, el argumento encuentra buen subrayado con la música, pero no con la fotografía; aún así, es comedia bien planteada, que identifica bien a las clases altas, aunque no igual a los sectores más humildes.

Pese a su conclusión feliz un tanto forzada, Nosotros los Nobles sirve para reírnos de los ricos cuando estos lloran algunas penas. Para hacerlo, pues, aquí les queda esta recomendación.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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