Entretenimiento

Crítica de cine

Crítica de cine: Muertos animados

Actualizado el 15 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Es la hora mortal Un perro del más allá

Entretenimiento

Crítica de cine: Muertos animados

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

                         Dentro del estilo gótico y muy consecuente con el de su director Tim Burton, nos llega una película para niños que pueden disfrutar también los adultos seguidores del cine de terror. ROMALY para La Nación.Cariño y horror.
ampliar
Dentro del estilo gótico y muy consecuente con el de su director Tim Burton, nos llega una película para niños que pueden disfrutar también los adultos seguidores del cine de terror. ROMALY para La Nación.Cariño y horror.

Los estudios Disney le deben al realizador Tim Burton el ingenioso cambio de estilo para su cine animado. Esta vez, con su filme Frankenweenie (2012), la animación cuadro a cuadro (stop-motion ) se muestra seductora desde la onda del terror: es un homenaje al cine de terror.

La animación cuadro a cuadro es de las más difíciles. Se practica desde hace muchos años y hoy se ayuda con la animación por computadora. Su técnica consiste en colocar el objeto, se toma la fotografía, se mueve el objeto un poquito o una de sus partes, se fotografía de nuevo y así con cuantas escenas y cambios de encuadre se requieran. Una y otra vez.

Con los personajes u objetos, lo más frecuente es el uso de la “plasticina” (plastilina), pero puede ser –incluso– animación con papel. Es el cine animado en estado puro. En lo que respecta a la película Frankenweenie , así filmada, los resultados son bastante buenos, excepto al lograr el caminado de los personajes que se siente, a veces, bastante torpe.

Por lo demás, el diseño es oportuno y creativo para la atmósfera gótica que pretende y logra el filme. Busca el terror en su condición más tradicional para, desde ahí, acudir a cualquier aspecto novedoso. Se trata de una cinta infantil que bebe, paradójicamente, de los clásicos del cine de terror para adultos y, a la vez, de los personajes más icónicos de este género.

Por eso, se trata de un largometraje que disfrutarán mucho más los cinéfilos seguidores del terror; aunque la historia del filme está tan bien configurada y narrada, que cualquier niño o niña podrán disfrutarla.

Con su moraleja, esta fábula define que a la ciencia hay que verla con amor y no con temor. Nos dice que las personas no le tienen miedo a la ciencia, siempre y cuando sea en aspectos ya resueltos. Lo expone así: lo malo es que las personas le temen no a lo explicado por la ciencia, sino a las dudas y preguntas que la investigación científica pretende dilucidar con nuevas respuestas.

Como se ve, los conceptos del filme son bastante progresistas: es la ciencia quien debe explicar los fenómenos naturales, lo demás es ignorancia. ¡Ohhh! ¿Eso se dice? ¡Pues sí! Pareciera que Tim Burton, por supuesto a su manera, logra bailarse el conservadurismo de la cofradía Disney.

PUBLICIDAD

Frankenweenie se basa en un corto del propio Burton, de 1984. La trama narra cómo el niño Víctor aplica las enseñanzas de su profesor de ciencias para, con electricidad, revivir a su perrito Sparky, atropellado por un automóvil. Ello lo obligará a enfrentarse con distintas consecuencias del experimento, incluso éticas.

Ya señalé que el argumento está bien narrado, con oportuno uso del blanco y negro para la puesta en imágenes, amén de la admirable música de Danny Elfmann.

El filme viene en 3D, pero no lo recomiendo así, porque la atmósfera grisácea se pierde con anteojos que oscurecen la pantalla. Además, los efectos 3D más bien distraen sobre el valor de lo narrativo. Por lo demás, ahí les queda el regreso de Tim Burton a lo que mejor sabe hacer.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crítica de cine: Muertos animados

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

Ver comentarios
Regresar a la nota