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Crítica de cine: Apego y ternura

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 Crítica de cine: Apego y ternura - 1
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He aquí la película exacta para invitar a aquella persona con quien usted siempre ha querido ir al cine. Es la mejor ronda. Se trata de Los juegos del destino (2012), dirigida por David O. Russell, de quien se vale recordar su cinta El peleador (2010), de fuerte impacto emocional.

Los juegos del destino es película que discurre con sutileza del drama a la comedia romántica, entreverándose no solo con buen gusto, sino también con talento narrativo para contarnos la historia de dos personas que, desde sus conductas bipolares, son capaces de encontrar el sentido del amor.

Su título para América Latina es fatal: más parece de película de acción. En España, tiene uno más acertado: El lado bueno de las cosas . Este otro título de la película refleja mejor el carácter optimista de la trama y la alta valoración que se hace de la amistad entre sujetos que han salido de un hospital psiquiátrico y que, aún afuera, son mirados con recelo hasta por sus propios familiares.

El primer tramo del argumento gira alrededor de los aprietos para una nueva adaptación a lo cotidiano por parte de Pat, quien ha sido internado en una institución mental luego de encontrar a su esposa en la bañera con uno de sus profesores. El filme apuesta a causar tensión con su relato.

Luego, en un momento dado, vemos cómo se juntan el hambre con las ganas de comer, cuando Pat conoce a Tiffany. ¿Es la unión de distintas taras mentales? Aquí es cuando la película se desliza suavemente y con adhesión por sus personajes hacia el positivismo más generoso o, si quieren, hacia la generosidad más positiva.

Se trata de una cinta cuyo argumento cree en lo mejor del ser humano y apuesta con apego y ternura hacia el encuentro de ello. Dentro de esa propuesta, aparece el papel importante del buen humor, especie de bálsamo sobre el cual la trama va ganando en presencia, en humanismo y en coherencia.

El humor fino es de lo mejor de la película y unifica las distintas aristas de la trama y a esta con las subtramas. El humor es sutil la mayoría de las veces y atrevido e insolente en otras pocas ocasiones, pero siempre es humor del bueno, eficaz y vertebral dentro de la historia narrada en la cinta.

Los distintos sucesos que llevan a una bien planteada solución romántica están ahí para convencernos que el todo se compone de partes interdependientes, o sea, por partes que son inexplicables por separado. Esta es la gran moraleja con el delicioso y bien logrado final feliz de esta comedia en ida y venida con el drama.

El éxito y la convicción narrativa de esta historia pasan por las decisivas actuaciones de su elenco. No se puede dejar de mencionar el sincero trabajo de Bradley Cooper como Pat ni la entrañable contraparte de Jennifer Lawrence como Tiffany. Por igual, hay que destacar el buen soporte que genera la aguda actuación de Robert De Niro, libre de las muecas de siempre.

Los juegos del destino seduce con su trama, de fino pespunte al ser narrada. Igual, convence con su contenido sobre la aceptación del otro y de uno mismo, sobre el valor de la verdad frente a la mentira y sobre las posibilidades redentoras del amor. Lo menos que puede hacer uno con esta película es recomendarla. Esta crítica se une a ese boca a boca.

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Noticia La Nación: Crítica de cine: Apego y ternura