Entretenimiento

Crítica de cine

Crítica de cine: Amor veterano

Actualizado el 02 de octubre de 2012 a las 12:00 am

¡Puro Marigold! Gocemos en la India

Entretenimiento

Crítica de cine: Amor veterano

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

                         Una narración limpia y cautivante nos muestra a un grupo de jubilados recreando sus vidas en lugares exóticos. Todo el elenco da una verdadera lección de alto histrionismo. Discine para La NaciónMarigold.
ampliar
Una narración limpia y cautivante nos muestra a un grupo de jubilados recreando sus vidas en lugares exóticos. Todo el elenco da una verdadera lección de alto histrionismo. Discine para La NaciónMarigold.

Bien lo dice la sabiduría popular: “Viejo, pero no pendejo”, que igual se extiende a “Vieja, pero no pendeja”. Esta es la moraleja de una exquisita y humorosa película que nos llega con el título de El exótico hotel Marigold (2011), dirigida por un inglés con resultados distintos en su filmografía: John Madden.

Es la historia de un grupo de ancianos ingleses, quienes resuelven gozar de su jubilación en Bangalore, exótica y nutrida población de la India. Con calma y sabiduría narrativas, el filme comienza presentándonos a cada uno de tales personajes y las circunstancias por las que viajarán a la India.

Algunos de ellos buscan cambiar el estilo de vida, otros van por sus utopías, también hay quienes desean sanar de sus enfermedades o conocer el exotismo que les es ajeno; incluso hay un par por ahí que –a sus años– van por amores y erotismos al filo del acabose.

El grupo se encamina hacia un desconocido hotel Marigold, que la publicidad ofrece como especie de Paraíso bíblico; sin embargo, no todo lo que brilla es oro y, en la India, las diferencias culturales pronto se pondrán de manifiesto, entre otros asuntos, y los enredos han de aparecer justamente.

Las situaciones que hemos de vivir, como espectadores, desde nuestra butaca, nos transportan a una India menos glamourosa de lo que se dice en las tarjetas postales, por lo que las vivencias de los estimables jubilados –en la película– pasan a ser también nuestras. Esto sucede gracias al buen pulso narrativo que mantiene el filme, pese a algunos tiempos muertos del relato.

Algún aire dramático se cuela por ahí, el melodrama aflora sin ser cursi y la comedia liviana es la que deja huella. Ciertamente, hay algunas situaciones que se quedan dentro del cliché, o sea, dentro de las fórmulas esperadas cuando se trata de filmes con personajes jacarandosos a la tercera edad. Mas no se crea que eso le hace daño a la narración: ¡para nada!

El sentido humano de la historia, con sujetos vistos de manera cercana, o sea, sin lejanía emocional, hace que valoremos al filme con la calidez que se merece y el respeto que nos infunde. Una grata fotografía y una música espléndida ayudan a ello; sobre todo la música, es como si el relato se visualizara en un pentagrama.

PUBLICIDAD

La película está manejada con buen oficio por el director, pero pudo tener más recortes en la sala de montaje y habría mejorado montones. Su tratamiento hace, de El exótico hotel Marigold , un filme donde lo sentimental juega bien como divertimento y donde lo divertido es una rica exploración romántica. Va y viene.

¡Ah!, pero si el filme va bien, es gracias a las inolvidables actuaciones de su formidable elenco. No hay palabras para elogiar tan notable afán histriónico y es prácticamente injusto señalar a alguien en detrimento de otros: ¡formidable es esta escuela inglesa de actuación!

No puedo imaginarme esta película con actores menores. La cinta no tiene profundidad sociológica con el tema de la India, es cierto, pero los pliegues emocionales de sus personajes veteranos están más que satisfactoriamente expresados por el reparto. Es el elenco quien me hace recomendarles esta cinta con entusiasmo.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crítica de cine: Amor veterano

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

Ver comentarios
Regresar a la nota