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Crítica de cine: ‘Señor Chocolate’, del circo al teatro

Actualizado el 26 de febrero de 2017 a las 12:00 am

El primer artista negro que encarnó a Otelo en París es personaje de buen filme

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Crítica de cine: ‘Señor Chocolate’, del circo al teatro

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Omar Sy y James Thierrée ofrecen dos buenas actuaciones en filme sobre la Belle Époque. MUNDO CINE PARA LN

¡Ah, la Belle Époque! Esa etapa de la historia europea, con la expansión industrial a la par de las composturas elegantes de quienes disfrutaban del arte, entre la aristocracia y la naciente alta burguesía, etapa que aún se describe con añoranza, sobre todo por el cine.

La Belle Époque, nacida por 1871, fue interrumpida por la Primera Guerra Mundial, producto de las contradicciones europeas. Después de la guerra, aquella era fue mirada entonces con nostalgia y le borraron sus bolsones de pobreza, exclusiones e injusticias. Ahora una película francesa señala que esa “bella época” lo era para unos, mas no para todos.

El filme viene bien dirigido por Roschdy Zem, en lo que puede ser su mejor filme hasta el momento. Se trata de Señor Chocolate (2016), que igual puede encontrarse con los títulos de Monsieur Chocolat o simplemente Chocolate. Es cine biográfico, eso que ahora llaman “biopic”. Esta película nos da el privilegio de disfrutar, otra vez, de la versatilidad histriónica de Omar Sy, a quien conocimos en aquella fina película titulada Amigos intocables (2011). Dicho actor encarna esta vez al cubano Rafael Padilla (1868-1917), quien fue mejor conocido en París como Chocolat. Fue el primer artista negro en aparecer en teatro y lo hizo como Otelo, según la obra de Shakespeare.

Su presentación fue un fracaso y lo llevó a un descendente proceso de degradación de condiciones inhumanas. Antes de actuar como Otelo, Chocolat vivió –primero– una vida miserable en carpas de circo, indocumentado y apenas recién salido de su condición de esclavo.

Esta otra cara de la Belle Époque, el filme la retrata sin demagogia, sin afán de discurso, pero con realismo social e histórico. Es de lo mejor de la película. En un momento dado, Chocolat conoce a un importante actor circense de la época, a Foottit (buena actuación de James Thierrée). Ellos se unirán para conocer el éxito.

La fama le llegó por esa ruta a Chocolat, para descubrir que en esa sociedad racista y libertina de la Belle Époque, él seguía siendo un negro: el color de su piel era su estigma. El filme pierde densidad dramática en esta parte, aunque no deja de señalar que el racismo asume distintos rostros para ser siempre cruel.

Chocolat se convirtió, así, en víctima exprimida por culpa de la discriminación y del exclusivismo. También fue víctima de sí mismo por instantes de codicia (aquí, igual, la película malgasta su dinamismo dramático). Lo que sí mantiene el filme es la intriga, lo hace bien, y resulta mejor para quienes no conocen la historia.

Para Señor Chocolate está claro que la vida de un artista no es nada fácil en una sociedad donde predomina el gusto de los privilegiados. En esas condiciones, la vida de un artista ni siquiera es tan melódica como el famoso vals de Johan Strauss hijo, “Vida de artista”, que compuso en 1867. Filme recomendado.

Título original: Chocolat

Francia: 2016

Género: Biográfico

Dirección: Roschdy Zem

Elenco: Omar Sy y James Thierrée

Duración: 110 minutos

Cines: Cinépolis

Calificación: Cuatro estrellas de cinco posibles

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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