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El rock es cursi

Actualizado el 10 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

Tomorrowland HIIII

Cuando un filme escoge el camino más fácil para narrar parece gelatina

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El rock es cursi

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El guionista Dan Fogelman pasa de su habitual trabajo de escritor de libretos para firmar y también filmar su primera película con guion propio. Se titula Danny Collins: Directo al corazón (2015): es un melodrama azucarado que gira sobre el rock , tan dulcete, que hasta el rock parece cursi.

Si quisiéramos, con ese primer párrafo podríamos dar por terminada esta crítica, pero quedan algunos apuntes que debemos contar sin actitud chismosa. Primero, uno se ríe cuando al principio del filme se dice que la historia “está como basada en hechos reales”, sí, así dice.

“Como basada”, o sea, “basada en hechos reales... o al menos un poco”, que en buen castellano sería decir “entre camagua y elote”. El asunto es que este filme se basa en una anécdota sucedida a otro músico real, Steve Tilston, en el arte del folk .

A dicho solista, John Lennon le escribió una carta y, como puede suceder en esta viña humana, Tilston recibió esa misiva cuarenta años después. Hasta ahí el hecho real. Lo demás se lo inventa la película y crea un nuevo personaje que, como el título lo indica, se llama Danny Collins.

Collins es cantante roquero capaz de hablar mal hasta del propio rock mientras se hace millonario. Es un sujeto de 70 años con gran pegue entre las masas roqueras. Dicho cantante disfruta la vida precisamente con aquello que la sociedad condena y señala como “excesos”.

El roquero gusta del sexo con muchachitas, aunque no le sean fieles; desengoma de sus borracheras con más whisky ; aspira drogas fuertes como abeja chupando flores; se comporta como cerdo aunque no sea trompudo y duerme más que camarón de esos que se lleva la corriente.

En fin, su vida es poco ejemplar. Así hasta que él lee la carta de John Lennon que debió haber recibido cuarenta años atrás. ¡Zaz! El hombre queda allí como Saulo cuando oyó la voz de Jesús (“Saulo, ¿por qué me persigues?”), o sea, cae como mosca en la leche: la carta del gran Lennon lo “convierte” en otra persona.

Dicho y hecho. De aquí en adelante no solo se transforma en el hombre más bondadoso del mundo, sino que –curiosamente– la película se viene en resbaladera o caída libre, como leche o cerveza derramadas: es cada vez más mala, más cursi, más superficial, más aburrida, más tonta, con exceso de diálogos explicativos y pierde la potencia visual del principio.

Danny Collins: Directo al corazón pasa a ser un enunciado carente de emociones, su giro dramático posterior es hacer caer al personaje en lo que era al principio para devolverlo otra vez al buen camino. Punto. Es de lamentar que la tan buena actuación de Al Pacino (como el viejo roquero) se desperdicie en un filme como este.

Debemos agradecer el recital de canciones de John Lennon presente en la banda sonora, solo que dicho recital no pasa de ser glosa de un relato con una mínima construcción dramática. Esta película quiso hacer una gracia y apenas le salió un garabato.

DANNY COLLINS: DIRECTO AL CORAZÓN

Título original: Danny Collins

Reino Unido, 2015

Género: Melodrama

Dirección: Dan Fogelman

Elenco: Al Pacino

Duración: 106 minutos

Cines: San Pedro, Cinépolis, Jacó, Cariari

Calificación: UNA ESTRELLA ( * ) de cinco posibles

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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