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Crítica de Cine: Kick-Ass 2 : ¡Otra secuela! Llueve sobre mojado

Actualizado el 01 de octubre de 2013 a las 12:00 am

¡Otra secuela! Llueve sobre mojado

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Crítica de Cine: Kick-Ass 2 : ¡Otra secuela! Llueve sobre mojado

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Ya sabemos cómo funciona el cine comercial en Hollywood: película exitosa en boleterías es película que tiene secuela o secuelas para oprimir el bolsillo de los espectadores. Por lo tanto, nada nos tiene que sorprender la presencia de Kick-Ass 2 (2013) en nuestros cines, ahora con la dirección de Jeff Wad-low (quien también escribió el guion).

Es definitivo que la lluvia actual de superhéroes desatada por el cine, venida desde el cómic , tiene a más de uno caminando al revés, no hacia atrás, sino con la cabeza pegada al suelo. La “heroemanía” ha impactado, sobre todo, en algunos sectores de jóvenes y en otros de personas no tan jóvenes, pero que se sienten bañados por la fuente de la eterna juventud gracias a los superhéroes.

Está claro que los superhéroes salvan al mundo desde Estados Unidos y, allí mismo, tienen sus palacios justicieros. A veces se ponen medio deprimidos y entonces tenemos filmes que muestran algunas de sus debilidades o impotencias. Todos pasan en algún momento por eso. El público también favorece este asunto de las zonas oscuras de sus ídolos.

Christopher Mintz-Plasse destaca en el lenco de una película donde los superhéroes y sus enemigos entran en el espacio de la sátira. |  ROMALY PARA LA NACIÓN
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Christopher Mintz-Plasse destaca en el lenco de una película donde los superhéroes y sus enemigos entran en el espacio de la sátira. | ROMALY PARA LA NACIÓN

Algunas películas han reunido a distintos de estos semidioses o titanes modernos. Ello es juntar el hambre con las ganas de comer. Lo cierto es que ya este tema se excede con el cine comercial y con algunos logros dentro del cine de calidad; pero es que siendo la manta una sola, todos la quieren jalar.

De esa manera, tenía que salir algún cine que se burlara de los superhéroes. Lo hizo Kick-Ass (2010), al parodiar y satirizar la influencia del héroe mítico en el ciudadano común, con la aparición de superhéroes sin poderes. Por el mismo sendero tenemos ahora Kick-Ass 2 , filme capaz de hacernos reír por secuencias con sus burlas descaradas sobre el tema.

En esta secuela, héroe, antihéroe y sus respectivos aliados tienen un diseño aceptable que, sin embargo, peca por no sorprendernos en nada. Más bien, el personaje con más carisma, el coronel Stars (Barras y Estrellas), es sacado de paso antes de la cuenta, para pena de Jim Carrey, el actor que lo encarna.

Debemos mencionar con aplausos al joven actor Christopher Mintz-Plasse, el “malo” del filme, quien hace de la maldad una conducta cómica hasta lo último, filoso él como colmillo de tiburón; aunque se dice que quien a colmillo de tiburón mata, a igual colmillo sufre.

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Hay cinismo con la trama, por supuesto, pero es humor negro al que le falta más acidez, más sulfuro y más picante fuerte, sobre todo en las escenas más violentas. Este humor semeja un lagarto al que le falta una boca más grande para morder. Es cuando el filme entra en irregularidades cansinas.

Así, Kick-Ass 2 tiene la capacidad de entretener por momentos y de aburrir la mayor parte del tiempo, sobre todo cuando se mete en asuntos melodramáticos sobre la familia, el amor y la adolescencia. Se desploma cuando pierde descaro y ello se evidencia con las malas actuaciones de casi todo el elenco.

Dentro de tal irregularidad, la música es solo arte de cancionero, la fotografía es poco creativa y el montaje no maneja el ritmo de la trama. El filme comienza a repetirse a sí mismo con sus planteamientos argumentales: llueve sobre mojado y ahí se queda, como cine mediocre.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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