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Batalla por derechos de propiedad intelectual del último hijo de Krypton duró 66 años

Actualizado el 13 de junio de 2013 a las 12:00 am

Mientras en la ficción Superman lucha por la verdad y la justicia, desde casi siete décadas, en la vida real, la pelea es por ver quién se queda con la propiedad intelectual. Todo empezó cuando los creadores del Hombre de Acero, Jerry Siegel y Joe Shuster, vendieron sus derechos en $130

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Nada como una amenaza para que cierta gente reaccione. En 1958, así Joanne Siegle, esposa de Jerry, uno de los padres de Superman, decidió “invadir” la oficina de Jack Leibowitz, el mandamás de DC Comics.

“Qué le parecería ver los periódicos con este título: ‘El creador de Superman se muere de hambre’”, le espetó sin vacilar.

Leibowitz, como buen hombre de negocios, sabía que la forma vale tanto como el fondo, cedió...

Recontrató a Siegle bajo una condición: no iba recibir crédito o trato especial. Lo volvería a despedir en 1964, cuando el artista se quejó de que lo “ninguneaban”.

Este episodio es solo uno más del lado más oscuro de la saga del último hijo de Krypton: el litigio por los derechos de autor entre Siegle y Joe Shuster, sus herederos, DC Comics y Warner Brothers.

Para que un pleito sea bueno debe tener rencores, intrigas, puñaladas traperas, propósitos de enmienda y durar para que todo se fermente. Este lleva casi 70 años.

Todo empezó en 1938, cuando los veinteañeros Siegel y Shuster vendieron los derechos del héroe venido de un planeta lejano.

¿El precio? Apenas $130, a $10 por página. Ganga es poco...

Tal venta de derechos era una práctica común.

La publicación fue un rotundo éxito en un Estados Unidos que salía de la Gran Depresión y cuando el nazismo estaba a punto de llevar al mundo a la carnicería que fue la II Guerra Mundial.

Con el hit, Superman no tardó en tener su revista y el dinero no hizo otra cosa más que fluir.

Siegel y Shuster recibían una excelente remuneración de $75.000 por su trabajo, pero una miseria comparada a los millones que recibían sus patronos editoriales.

Ambos demandaron en 1947 la nulidad del contrato y, en 1948, National Publics Comics Publication simplemente los despidió y la pelea no hizo más que comenzar.

Esta disputa parece haber llegado a su fin este abril: el juez Otis D. Wright confirmó que un acuerdo del 2001, en el cual los herederos de Siegel –quien murió en 1996– cedían sus derechos de explotación.

De esta forma, como los familiares de Shuster –fallecido en 1992– también le concedieron los suyos a Warner, esta es ahora la dueña completa de Superman (y Superboy, pero esa otra historia), justo cuando el superhéroe vuelve a remontar los cielos.

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