Entretenimiento

Historia

La creación del zoológico Simón Bolívar llenó de vida a San José

Actualizado el 04 de mayo de 2014 a las 12:00 am

En el decenio de 1940. El Zoológico Simón Bolívar tiene una historia que nos enseña mucho de Costa Rica

Entretenimiento

La creación del zoológico Simón Bolívar llenó de vida a San José

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

En los años 40, la fauna costarricense ocupó un lugar destacado en la correspondencia del Museo Nacional. Decenas de animales desfilan entre páginas de arqueología y botánica. Mi objetivo era investigar temas históricos en documentos de esa institución, pero encontraba monos, serpientes, cocodrilos y venados en una página sí y en otra no.

Intrigada, decidí brindar atención también a historia del zoológico Simón Bolívar, que en los años 40 –y hasta 1953– estuvo adscrito al Museo Nacional de Costa Rica. Creció mi asombro cuando observé que una danta viajaba en tren de Guápiles a San José. Por medio de un telegrama se avisaba a qué hora llegaría para que la recogieran en la estación. ¡Vaya pasajera distinguida, declarada “carga oficial”!

Luego leí que un coyote llegaba en avión a San José desde Guanacaste. Mi sorpresa aumentó cuando descubrí que un oso hormiguero fue embarcado en lancha para luego depositarlo en una carreta que lo llevaría al ferrocarril, el que lo traería a la capital desde Pozo de Agua de Ballena, en la península de Nicoya.

Placa de bronce que atestigua el fin de las obras del zoológico durante el gobierno de Ricardo Jiménez de 1924 a 1928. Fotografía: Eyleen Vargas.
ampliar
Placa de bronce que atestigua el fin de las obras del zoológico durante el gobierno de Ricardo Jiménez de 1924 a 1928. Fotografía: Eyleen Vargas.

Escenas de la Costa Rica de los años 40 se me presentaban en las figuras de los animales que venían a enriquecer la muestra de nuestra fauna en el Jardín Botánico y Zoológico Simón Bolívar.

Las raíces de esa institución están en el Jardín de Plantas y Animales fundado por Henri Pittier en 1884, entidad adscrita al Instituto Geográfico Costarricense. Mediante un decreto ejecutivo del 5 de julio de 1916 se fundó el Jardín Botánico y Zoológico Simón Bolívar, que se inauguró el 24 de junio de 1921. Su nombre representa un homenaje al libertador Simón Bolívar por sus esfuerzos en la independencia de América Latina.

De todo el país. El propósito del zoológico era conservar las especies en peligro de extinción, funcionar como instrumento educativo y propiciar la investigación científica.

La documentación revisada evidencia la escasez de animales, por lo que Rómulo Valerio, director del museo, solicitaba el envío de ejemplares de especies vivas procedentes de distintas partes del país.

Valerio escribía en el Diario de Costa Rica y enviaba notas a directores de escuelas y a maestros, y pedía que le enviasen ejemplares. Entre los destinatarios se incluía a alumnos, al jefe político y hasta al sacerdote del pueblo. Las respuestas no se hacían esperar.

PUBLICIDAD

Mediante la correspondencia –toda escrita a mano por maestros– se comunicaba el envío de ejemplares varios, y Rómulo Valerio respondía expresando su agradecimiento.

La mayoría de la fauna remitida en esos años llegó en forma de obsequio, aunque sí hubo quien pasara una factura. Se encuentran documentos de quienes cobraron la jaba, el transporte en lancha, el costo del viaje en carreta y en ferrocarril de un oso hormiguero, y hasta el telegrama al director, en el que se le avisaba del envío del animal.

Algunos de los especímenes procedían de lugares tales como Guastomatal, Palo de Jabón, San Isidro de Nicoya, San Rafael de Pococí, Santo Domingo de Heredia, San Antonio de Belén, Lagunilla de Santa Cruz, Pacayitas de Turrialba, Desmonte, Manzanillo y Pozo de Agua de Ballena. Todos eran lugares alejados de San José, zonas rurales de complicado acceso.

La alimentación y el presupuesto. Los especímenes enviados al zoológico consistían de monos tití, cariblancos y colorados. Entre los felinos destacan “tigritos”, manigordos y cauceles. Mandaban boas, serpientes coral y sabaneras, dantas, osos hormigueros, osos perezosos, venados, pizotes, lagartos, coyotes, tortugas, ardillas, iguanas, guatusas, mapaches, armadillos, tepezcuintles y puercoesines. Entre las aves llegaban currés, cuyeos, patos de agua, garzas, lechuzas, pájaros bobo, piches, pelícanos, oropéndolas y palomas moradas.

Se alimentaba a los animales con víveres comprados a particulares. En 1943, las verduras y las frutas se les pagaban con 50 colones (no se especifica la cantidad de frutas). Se les pedían 50 racimos de guineo y de bananos. En el Almacén Tomás Fernández se adquirían maíz en cajuelas, millo en cuartillos, afrecho en arrobas, y sal y alpiste en libras.

También se daba “carnasa” a los animales, la que se conseguía en el matadero. La compañía bananera entregaba fruta a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Valerio le solicitaba bananos para el zoológico.

En esos años, el Museo Nacional dependía de la Universidad de Costa Rica, y de allí salía su escuálido presupuesto. Mensualmente, los gastos incluían la alimentación de la fauna, que en mayo de 1945 sumaba 375 colones con 25 céntimos, incluidos las verduras, los bananos, el afrecho, el millo, las semillas y la sal.

PUBLICIDAD
Una de las dantas del Parque Zoológico Simón Bolívar. Fotografía:  Marvin Caravaca.
ampliar
Una de las dantas del Parque Zoológico Simón Bolívar. Fotografía: Marvin Caravaca.

Sin embargo, también se necesitaba dinero para comprar animales. Dos monos, tres mapachines y un pizote costaron 38 colones. Es claro que el zoológico no disponía de un presupuesto adecuado.

En 1948, el secretario del Estado Mayor del Ejército de Liberación Nacional donó una pareja de venaditos y un pavón. El flujo de animales no era continuo ni abundante.

A su vez, la Sociedad Protectora de Animales denunciaba la mala atención que los ejemplares recibían pues algunos enfermaban y morían.

Los animales describen Costa Rica. Los vecinos el zoológico se interesaron en que las instalaciones y el cuidado de los animales estuvieran en mejores condiciones. En algunas ocasiones, por falta de vigilancia nocturna, se escaparon osos colmeneros, tepezcuintles y pizotes, que con seguridad merodearon por las viviendas de los sorprendidos vecinos del barrio Otoya.

Los vecinos sugirieron que se cobrase la entrada, como en todos los zoológicos del mundo, para aumentar los ingresos del parque. La respuesta de Rómulo Valerio fue que se negaba rotundamente a cobrar “ni un cinco”. Argumentaba que el objetivo del parque era enseñar, sobre todo a niños de primaria. Valerio añadía que cobrar la entrada iría contra la Constitución porque la educación era libre y obligatoria en Costa Rica. Por lo menos en el decenio de 1940 no se cobró el ingreso.

El intercambio de especies de fauna entre zoológicos era frecuente. En agosto de 1948, Uladislao Gámez, ministro de Educación Pública, solicitó a Valerio una danta, monos titís y una pantera negra para que los niños de Costa Rica se los enviasen como regalo a los niños de la ciudad de Los Ángeles, a un espacio que se llamaría “Rincón de Costa Rica”. A cambio, Gámez sugirió pedir un par de focas entrenadas para nuestro zoológico.

La información acerca de las actividades del zoológico señala notables cambios entre la Costa Rica de ayer y la de hoy. El telégrafo era muy útil entonces, y el contraste entre lo rural y lo urbano era mucho mayor.

En San Antonio de Belén, zona residencial y comercial hoy, se capturaron “leones”. Tampoco hemos vuelto a saber de dantas que viajen en tren ni de coyotes pasajeros en avión. En los materiales revisados, eso sí, destaca el papel del Museo Nacional y el de los educadores de zonas alejadas, por su interés en hacer, del zoológico, un lugar de enseñanza.

El norte educativo no se ha perdido, y el Zoológico Simón Bolívar está ahora sometido a nuevas ideas y a conceptos asociados con un mayor bienestar para los animales.

La autora es historiadora y miembro de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

La creación del zoológico Simón Bolívar llenó de vida a San José

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota