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'El proceso': la excelencia de un montaje teatral

Actualizado el 06 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

‘El proceso’, una novela en escena.  El director Luis Thenon y sus colaboradores dignifican nuestro teatro

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La obra El proceso, dirigida por Luis Thenon, se exhibirá en el Teatro de La Aduana hasta el 20 de setiembre. Las funciones son de jueves a sábado a las 8 p. m., y domingos a las 5 p. m. La entrada cuesta ¢5.000.

Daniel Gallegos Troyo  gallegostroyo@gmail.com

L a noche del estreno de la obra El proceso , basada en la novela de Franz Kafka y dirigida por Luis Thenon , al terminar la función me puse de pie a aplaudir, como no lo he hecho en mucho tiempo. Era la vuelta a una experiencia que casi había olvidado: la presencia de una magnífica puesta en escena.

En ese momento tuve una reminiscencia de un tiempo lejano, cuando era frecuente ver montajes de gran categoría; entre ellos, recuerdo La casa de Bernarda Alba , con un impresionante trabajo escénico y actoral bajo la dirección de Lenin Garrido, o la espectacular adaptación teatral de una obra de Joaquín Gutiérrez, Puerto Limón , dirigida por Alfredo Catania, o la inolvidable dirección de Atahualpa del Cioppo de la obra La resistible ascensión de Arturo Ui , de Bertold Brecht. Esas obras, entre otras, le daban una envidiable reputación al teatro costarricense. Esa noche pensé en el deber que tenemos, la gente de teatro, de recuperar esa fama.

Magia en acción. Desde sus comienzo, el teatro fue magia y ceremonia: magia porque recrea un mundo, una totalidad viviente en diferentes niveles; y ceremonia porque es un suceso colectivo que representa los roles sociales y personales de la condición humana. Eso es para mí la esencia de una experiencia teatral, y eso fue lo que experimenté al terminar la representación de El proceso .

Para vivir esa experiencia es necesario recurrir a la magia, y el mago es el director de escena, un experto en convertir relatos en acciones, las que transcurren en esas dimensiones particulares del tiempo y el espacio que se dan en el teatro. En un par de horas, el director creará un universo de palabras y acciones. Es una confluencia de ambas, como bien lo dice Hamlet a los actores: “Acomodar la acción a la palabra y la palabra a la acción”.

Acomodar la palabra a la acción es precisamente lo difícil en este trabajo que aplaudí, ya que es una adaptación de una novela al teatro. El proceso es una de las más importantes novelas del siglo veinte, pero es también una novela compleja y difícil; recrea un ambiente de pesadilla, cuyo tema versa sobre el anonimato y el carácter impersonal de la ley y la administración de justicia, producto de una estructura corrupta y deshumanizada. Es una parábola sobre los laberintos y absurdos de la burocracia.

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El proceso gira alrededor de José K, un joven que trabaja en un banco y es detenido, una mañana, en su habitación, acusado de un delito de naturaleza ignorada tanto para él como para los funcionarios de la justicia que vienen a notificarle la iniciación de su proceso.

La necesidad de conocer el motivo de su arresto determina la acción dramática de la obra, en la que se destacan el anonimato y la impersonalidad del sistema que administra justicia.

Los personajes que se encuentran en este proceso –abogados, jueces, ujieres, guardianes– parecen ser reales, pero, en conjunto, son impersonales. Ellos aparecen como sombras que son parte de un engranaje, movidas por un mecanismo invisible que rige en un mundo oscuro y absurdo, en un ambiente de pesadilla que se impone.

Aplausos. En su puesta en escena, Luis Thenon reproduce, sin duda alguna, el mundo kafkiano con precisión e inteligencia.

Thenon crea coreografías en diferentes niveles y situaciones, que resultan en un mural de imágenes memorables, con la aplicación de un expresionismo remozado por el uso que este director tiene de las técnicas cinematográficas, dado el manejo que hace de planos de acercamiento y distanciamiento, dinamizados por la luz, lo que demuestra que Luis Thenon también es un experto en luminotecnia.

Sin embargo, todo eso es posible gracias a la excelente y absolutamente funcional escenografía, creación también de Thenon, que es en sí una constante manifestación estética para el espectador. La escenografía traslada el horror y la angustia a través de laberintos, puertas sin fondo y desniveles, en que transcurre la acción de la obra.

Otro importante elemento que contribuye al éxito de esta representación es, sin duda, el uso de la música, escogida con experta mano por su director.

Finalmente, es de notar y aplaudir el trabajo actoral que Luis Thenon logra con un conjunto de actores, pese a que muchos de ellos dan sus primeros pasos en el teatro. El rigor y la disciplina del grupo y el sentido de equipo son evidentes en todo momento, lo que también fue motivo de mi aplauso.

Es estimulante pensar que el teatro costarricense es capaz de tener aún momentos felices, como la puesta en escena de El proceso. Pienso que es importante también contar con la presencia de un hombre de la estatura intelectual y teatral de Luis Thenon, reconocida internacionalmente, para que remoce nuestra tradición escénica, y emular, con su apoyo, los valores estéticos y sociales que merece recibir el público teatral costarricense.

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El autor es dramaturgo, premio Magón de 1998 y miembro de la Academia Costarricense de la Lengua.

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