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Mural contiguo al Hospital de la Mujer

20.000 piezas de mosaico celebran la maternidad

Actualizado el 05 de enero de 2013 a las 12:00 am

Obra mide 50 metros cuadrados y rinde homenaje a las madres del país

Mural también destaca la investigación científica y médica

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20.000 piezas de mosaico celebran la maternidad

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                         El vientre de la esperanza es un mural de mosaico de 50 metros cuadrados, diseñado por el artista Eduardo Torijano para embellecer la fachada de un edificio contiguo al Hospital de la Mujer Adolfo Carit. | DIANA MÉNDEZ PARA LN
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El vientre de la esperanza es un mural de mosaico de 50 metros cuadrados, diseñado por el artista Eduardo Torijano para embellecer la fachada de un edificio contiguo al Hospital de la Mujer Adolfo Carit. | DIANA MÉNDEZ PARA LN

Entrega, esfuerzo, sacrificio, tolerancia, paciencia, dulzura, pero ante todo amor, es lo que encierra la complicada tarea de ser madre y son las virtudes que una obra de arte público quiere resaltar.

El vientre de la esperanza es un mural de 50 metros cuadrados que embellece un edificio contiguo del Hospital de la Mujer Adolfo Carit.

Diseñado por el artista Eduardo Torijano, el mural fue confeccionado con 20.000 piezas de mosaico (cerámica industrial) de distintos colores y tamaños. Además, tiene una estructura escultórica que requirió otros 80 fragmentos.

El edificio en donde “flota” esta mujer de cerámica es administrado mediante un convenio entre el Hospital de la Mujer y la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica.(UCR). “ Por eso, además de resaltar los valores de las mujeres que son madres, se destacan algunos otros elementos relacionados con la Universidad, como el girasol, que es uno de sus emblemas, así como íconos asociados a la investigación, ciencia y medicina: un estetoscopio, un microscopio y un molécula. Este segmento es más lírico”, explicó Torijano.

El artista detalló que se llevó a cabo una investigación para determinar cuáles factores inciden en la visibilidad del mural. “Por esa zona transitan cerca de 30.000 personas que se desplazan tanto en automóvil como a pie. Así es que lo ideal es que la obra se pueda apreciar bien sin importar la perspectiva del espectador”, agregó el artista.

Según Torijano, los factores ambientales como la luz solar y la lluvia también fueron tomados en cuenta . “El mural no se ve igual a las 7 de la mañana, al mediodía, a las 3 de la tarde o en la noche. El Sol fue cómplice del diseño”.

La lluvia, por su parte, genera otro tipo de efecto visual, “como una atmósfera nostálgica”.

La obra se realizó en un periodo de 6 meses y su costo fue de ¢15 millones, los cuales fueron financiados por la UCR. Torijano también diseñó los murales en la Facultad de Derecho y en la Escuela de Estudios Generales, ambas de la UCR.

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