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Fernán Vargas Rohrmoser cumple 50 años como directivo de La Nación

‘Los periodistas deben ser independientes’

Actualizado el 08 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

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‘Los periodistas deben ser independientes’

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FOTOGRAFÍA: LUIS NAVARRO Y ARCHIVO GN. DISEÑO: JESSENIA ARAYA

Dijo que recordar lo que ha pasado en 50 años no es tarea fácil y que tampoco lo es acordarse del nombre de los empleados de Grupo Nación, la práctica que tuvo por años cuando la empresa era más pequeña y estaba situada en el centro de San José.

Sin embargo, Fernán Vargas Rohrmoser saluda con efusividad a todas las personas que se encuentra en el recorrido del parqueo a la sala de sesiones de junta directiva, cada martes, desde 1963, y fue sencillo que recordara cosas esenciales de estas cinco décadas como directivo de la casa editora de La Nación , Al Día , La Teja , El Financiero y Perfil , entre otros negocios.

Anoche, Grupo Nación, en Llorente de Tibás, bautizó con el nombre de Fernán Vargas Rohrmoser la redacción integrada de sus productos periodísticos.

Este es un extracto de la entrevista con él, en el Club Unión.

¿Cómo fueron esos primeros años en La Nación ?

Fue fácil integrarme a la Junta Directiva con personas como don Manuel Jiménez de la Guardia, Jaime Solera, Fernando Madrigal.

”Años después de haber ingresado a la Junta yo propuse que una parte de la sesión semanal se dedicara a recibir al director y a los jefes periodistas porque a mí me parecía que era valioso que los periodistas conocieran lo que estos señores pensaban. Desde entonces es lo que hacemos todos los martes”.

Me consta que usted ha sido un defensor de ese encuentro.

Así ha sido, pero siempre con un carácter a posteriori y sin imponer ninguna orden o preferencia.

”Básicamente se trata de que los periodistas conozcan los puntos de vista de la Junta sobre lo que ya se ha escrito. Desde entonces antes de la sesión de Junta se ha realizado esta reunión. Siempre he creído que los periodistas de La Nación deben ser absolutamente independientes. Puedo no estar de acuerdo en temas o posiciones, eso lo hago en mi posición individual, de lector del periódico, jamás, nunca, he hablado o presionado directa o indirectamente para que algo se publique o se deje de publicar.

”Eso requiere enorme madurez de los directivos y los dueños de la empresa pues algunos querrían ver sus intereses, sus puntos de vista, reflejados en el periódico.

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”Precisamente ese es el enorme valor que tiene la forma en que ha trabajado siempre La Nación” .

¿Cómo conciliar esa visión y realidad con lo que piensan otros con los cuales usted se desenvuelve en su vida personal y profesional? ¿Hay quienes creen que usted o cualquier otro directivo puede influir e imponer?

Le puedo contestar de una manera muy simple. Si fuera así, La Nación no existiría y si deja de ser así, el periódico morirá. Vuelvo a recordar la grandeza de estos señores de haber aceptado esa propuesta que hice hace tantos años atrás pues, al aceptarla, se desprendieron de su condición de dueños, de su condición de personas que podían decir: este periódico debe ser de este partido o de este.

”Le puedo hablar mucho de las diferentes escenas a través de los años de gente diciendo: es que ahora La Nación es blanquista o negrista, porque hubo alguna noticia que de alguna manera informaba o ponderaba lo que un partido político estaba haciendo.

”También hay gente que piensa que el periódico tiene preferentemente noticias negativas y que esa posición es muy inconveniente para un país que solo debería estar pensando en cosas positivas. Es decir, en el fondo, lo que dicen es que no se debería hacer tanta información respecto de las enormes carencias y problemas de toda índole que tenemos. Hay que estar afrontando críticas o discusiones porque cuesta mucho que la gente entienda lo que el diario debe hacer”.

Supongo que los presidentes de la República de turno son los que suelen entenderlo menos.

Sí, muchos han pensado que el periódico está contra ellos.

”Sin embargo, también hemos tenido mandatarios con un gran entendimiento.

¿Qué piensa del histórico antagonismo que se ha endilgado al periódico contra el PLN?

Siempre se ha dicho que La Nación es antiliberacionista. Sin embargo, no hace mucho un expresidente nos dijo que La Nación ahora era liberacionista por distintas circunstancias que no voy a decir. Uno debe estar continuamente explicando esas situaciones. Creo que con el tiempo, finalmente mucha gente empieza a entender.

Ha sido usted directivo de una empresa poco común, en que se debe velar por la sanidad financiera, así como por la independencia, la credibilidad y el buen periodismo que es lo que le va a dar sostenibilidad al negocio.

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Hace muchos años, conversando con uno de esos presidentes de la República, yo le decía que era muy bueno que La Nación tuviera un gran éxito económico, pero que a mí eso me parecía totalmente secundario porque el éxito económico debería servir para poder mantener al periódico independiente.

”El periódico se ha mantenido absolutamente independiente. Nunca nos hemos tenido que agachar frente a un Gobierno para pedir que nos dieran publicidad.

¿Está Grupo Nación en la lista de mayores satisfacciones de su vida?

Totalmente. Para mí es un motivo de orgullo haber formado parte de esta empresa periodística, llegar a sentarme en un sillón a pasar revista a posteriori de lo que el periódico publicó o no publicó, y ser parte de un grupo de personas que examina los aspectos económicos y financieros de la empresa.

”Esta es una empresa que tomó importantísimas decisiones para la protección del ambiente; para impulsar la educación del país con La Nación en el aula y los libros de texto para escuelas y colegios. Todas esas acciones van más allá de su proyección cotidiana en lo noticioso y editorial”.

¿Qué recuerdos tiene de la evolución de la empresa en materia tecnológica?

Cuando yo comencé como directivo, yo iba a las sesiones de Junta Directiva “por dentro”; salía del edificio donde estaba mi oficina, caminaba unos pasos y entraba a uno de los dos edificios donde estaba La Nación , uno en calle y otro en avenida, porque se conectaban por dentro.

”La planta era pequeña, y yo prácticamente conocía a todos, me cruzaba con ellos y los saludaba por su nombre, algo que ya hoy no puedo hacer porque son muchas personas. Pasaba por donde estaban los tipógrafos; recuerdo que los tipos se iban formando en unas galeras de plomo, y con base en eso se escribía el periódico. De ahí pasamos a la primera impresora offset, cuando ya el concepto no era que la galera se entintaba y esa tinta se imprimía directamente sobre el papel, sino que la gran novedad era que ya no se escribía en plomo sino en determinado papel, y entonces la escritura se plasmaba en un cilindro, y el papel periódico recogía lo que estaba puesto en el cilindro calcando la letra. Ya no había que trabajar con plomo, todo era más fácil. Me tocó vivir ese primer cambio.

”Luego comenzaron a venir con mucha rapidez cosas nuevas; fue cuando también ustedes dejaron de escribir en cuartillas de papel y vino la computadora, cuando todos los sistemas cambiaron.

”Le he tratado de resumir lo que ha sido algo verdaderamente importante, los cambios que yo he visto en 50 años han sido enormes”.

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