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El mundo insólito de Ricardo Kandler

Actualizado el 23 de julio de 2017 a las 12:00 am

Importante legado. En solitario, el artista desarrolló una propuesta plástica singular, construyó mundos que se alejaron de lo obvio y creó cáusticas e irreverentes imágenes

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“Señor Volcán: Estamos aquí para informarle que sus actividades han sido declaradas ilegales por el tribunal correspondiente”, le notifican tres minúsculas siluetas a un orondo volcán que continúa lanzando ceniza (2/11/2014).

En un estilo gráfico ya consagrado por su autor, esta absurda y sarcástica caricatura alude a una realidad “muy real” (las recientes erupciones del volcán Turrialba) y a otra irreal (el delito de tales acciones). Así, pareciera sintetizar la propuesta humorística del artista Ricardo Kandler Sancho (1954-2017), publicada principalmente en el diario La Nación .

Sus dibujos a pluma en blanco y negro, sus “liniecillas” –como solía decir–, sus tramas grises y negras, que se alternan con obras casi minimalistas, muestran un mundo surrealista y lúdico, no por ello inocente.

La obra kandleriana es parte de aquel movimiento intelectual, que es también una actitud humana: el surrealismo exalta la imaginación, cultiva lo extraño y se opone a lo que encadena a la persona; en efecto, más que un movimiento, es una constante del espíritu humano.

En sus dibujos e intervenciones, Kandler juega y sabe que juega. Juega con lo onírico y racional, lo filosófico y periodístico, lo infantil e intelectual, el pasado y el futuro. Juega con los textos de la cultura y rompe sus límites: Don Quijote y la Mancha, y el Jedi y la Galaxia; un Gulliver atrapado y alimentado con misiles, “el serrucho” de Damocles y el planeta Tierra, la carreta tica y La guerra de las galaxias , L a creación de Adán (Miguel Ángel) y los hombrecillos, V. de Vendetta en el Zapote ocupado, las baulas y Jairo Mora. Juega con las expresiones populares, las rondas infantiles, los refranes.

El mundo insólito de Ricardo Kandler

Ama al Quijote, a Alicia –la del país de las maravillas–, a los Beatles, a Violeta Parra y Silvio Rodríguez.

Parafraseando al filósofo e historiador Johan Huizinga, Ricardo Kandler –como buen caricaturista– juega con seriedad desde el humor: a un mundo absurdo, una obra absurda.

Así, parodia mordazmente el enunciado atribuido a René Descartes en su Discurso del método (1637): un burro come “Pienso” y concluye cartesianamente: “…luego existo” (26/7/1998).

Sus obras muestran un fino y cáustico humor. Creativas ocurrencias que intentan reconstruir la realidad para exponer lo oculto; para evidenciar que la evolución humana consiste en sustituir el garrote por un misil (18/4/1999).

Un mundo insólito

Kandler crea mundos que huyen de lo obvio: asocia objetos aparentemente inconexos, relaciona elementos de naturaleza distinta y explora –y explota– sus significados. El corolario es una imagen ambigua que subraya lo incoherente y debatible.

“Goles son amores” rotula en letra manuscrita apuntando al refrán (20/5/2007), mientras juguetea con la S /$ y un miniaturizado hombrecillo –su personaje predilecto– patea la bola. Otro ser busca el equilibrio sobre las rayas perpendiculares del signo de dólares.

El mundo insólito de Ricardo Kandler

Aquellos personajes, hombres casi siempre, aluden a esos seres anónimos y empequeñecidos de la sociedad occidental, necesitados de equilibrio. Sin embargo, los íconos que utiliza propician situaciones inestables. Bajo el titular en letra impresa mayúscula, que contrasta con la manuscrita en la urna, un hombrecillo –“OBJETO VOLADOR NO IDENTIFICADO”– cae hacia la ranura custodiada por seres abanderados: “Vote hoy. Aterrice después”, se burla el letrero.

Originalidad y provocación

Kandler nos entretuvo con la línea, la gráfica y la palabra. A veces, no hay palabra; alguna otra, no hay dibujo. SOÑAMOS, recalcan unas enormes letras asentadas en la tierra –su espacio favorito–, mientras un hombrecillo sobre la letra ñ patea ágilmente la virgulilla: SONAMOS (23/6/2002) trasluce el resultado de aquella Copa Mundial de Fútbol. En su obra, el fútbol y sus implementos son tópicos privilegiados que, a menudo, ata al poder.

El lenguaje verbal –frecuentemente en letra manuscrita, más familiar e infantil– acerca lo icónico a la realidad y el mensaje al lector, siempre configurado como un intelectual de rango universal.

Lea también: Ricardo Kandler: el pequeño subversivo

En “Los nublados del diay” –interjección muy usada por los ticos–, trata de los diversos significados del vocablo y convoca irónicamente “los nublados del día” en el contexto de la independencia de España y de la actualidad política que comenta: regias nubes (17/9/2006).

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Asuntos cotidianos y pragmáticos (propios de la caricatura editorial) se exhiben en su obra. Lo social y lo político lo enlazan con el tipo predominante de humor gráfico costarricense y su surrealismo con aquel otro de Ricardo Ulloa Garay.

Bajo un amplio espacio en blanco (sin dibujo), una sentencia mordaz: “Este espacio en blanco es una de las pocas cosas que no fue inaugurada o dibujada, durante la Administración Arias.”, y su firma: Kandler. (9/5/2010). “Mi candidato soy yo ¿y el suyo?”, le espeta el gigante al pequeñísimo hombrecillo de pie sobre su dedo índice (26/6/2005). “De nuestras áreas protegidas para usted. Atún Isla del Coco. Hágale justicia a su paladar” (17/2/2008).

Comúnmente cáusticas e irreverentes, sus insólitas imágenes le asestan un fuerte golpe a la moral y la religión.

Ante la dificultosa petición de ayuda humanitaria, la respuesta es un enjambre de misiles (6/6/2010). Las fotocopias de “El pecado original” realizadas por el diablo (5/4/1998) y las parodias: “La mentira vuestra de cada día, ¡DÁNOSLA HOY!” (24/6/2012), “La verdad es que yo no vine para servirles, vine para servirme” (16/6/2013), “¡Concesióname un milagro!” (24/3/2013) y “Pa(í)sito. Bienaventurados los que votan por mí” (25/12/2011) son solo ejemplos. Fungía como un rayo en un domingo tibio.

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Figura singular en el país

Kandler es una figura solitaria con una propuesta plástica singular en la gráfica costarricense. Sin embargo, su influencia se dejó sentir en dibujantes más jóvenes.

Aunque se mantuvo al margen de los grupos de caricaturistas del país, en 1981 participó en el Primer Salón Humorístico La Pluma Sonriente –integrada como agrupación al siguiente año–, y en la exposición Humor es medicina con motivo del XIV Congreso Médico Nacional, bajo la coordinación del artista Otto Apuy.

Sus dos únicas exposiciones individuales fueron respaldadas por el diario La Nación . Inaugurada el Día del Libro (23-4-1997), Sueños del intelecto exhibe una parte de su obra creada entre mediados de 1980 y 1997 (Auditorio Manuel Jiménez Borbón, Grupo Nación). El conversatorio Hablemos de Ricardo Kandler inauguró la muestra en la Feria Internacional del Libro (25-8-2013) con la participación de los caricaturistas mexicanos Eduardo del Río (Rius) y Rafael Barajas (El Fisgón). Incluyó una selección de obras difundidas en El mundo de Kandler del 2008 al 2013 (Casa del Cuño, Antigua Aduana). Ambas recogen el legado de Ricardo Kandler.

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Un libro de lujo

El año pasado, Grupo Nación editó un libro con lo más selecto del fino e incisivo trabajo gráfico de Ricardo Kandler, que se publicó en este diario. Se trata de una publicación de 156 páginas con empaste de lujo, el cual se encuentra a la venta en el sitio web LN Tienda (http://www.lntienda.com). Su precio es de ¢18.500.

La autora ha publicado los libros Historia del humor gráfico en Costa Rica (Editorial Milenio, 2008) y Caricatura y prensa naciona (EUNA, 2002).

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