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La mirada incisiva de Carlos Barberena

Actualizado el 26 de mayo de 2013 a las 12:00 am

En la Galería Nacional. El artista nicaragüense exhibe su colección ‘Master Prints’, grabados que reflexionan sobre problemas del siglo XXI

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En el siglo XV, el pintor y grabador alemán Alberto Durero representó la llegada del fin de los tiempos en Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1498). Un poco más de quinientos años después, el artista Carlos Barberena remite a la misma idea –es más, al mismo grabado –; pero, esta vez, el Apocalipsis es liderado por Mickey Mouse, los nazis, Ronald McDonald y las bombas nucleares.

La reinterpretación contemporánea de la pieza de Durero pertenece al más reciente proyecto de Barberena: la exposición Master Prints , una colección de veintitrés grabados que surgen de la “apropiación” de obras clásicas del arte.

“Quise hacer un homenaje a estos maestros y procuré traer su obra al tiempo en que vivimos. ¿Cómo hubiese hecho esa pieza el artista si estuviera viviendo actualmente?”, dice el creador de la colección que se empezó a gestar en el 2009.

El artista somete la obra de referencia a un proceso de intervención con imágenes e iconos de la cultura contemporánea. Su transgresión pretende brindar un nuevo significado a la pieza, adaptándola a los temas que imperan en la sociedad globalizada.

Con sátira y cierto humor negro, Master Prints aborda los problemas de la contaminación ambiental, la mala explotación de los recursos naturales, el consumismo y las dificultades de las poblaciones migrantes. “Es como un juego. Utilizo la sátira para atraer a la gente, pero planteo algo muy serio”, afirma Barberena.

La McMona es una reinterpretación del siglo XXI de la Mona Lisa (1503-1519), obra de Leonardo Da Vinci. Barberena explica que los temas de la pieza son la muerte y el consumismo. El título juega con los significados de la letra M, que aquí representan la muerte y a la vez a una cadena de comida rápida.

“En los Estados Unidos, el consumo de la comida chatarra causa obesidad y demasiadas enfermedades”, comentó el artista acerca de su obra, que toma como referente el arte tradicional de la celebración mexicana del día de los muertos.

Exilio y otras peripecias. Barberena nació en Nicaragua en 1972. Salió de su país siendo un adolescente, hacia Costa Rica, para escapar de la guerra interna ocurrida durante la década de 1980. Más tarde emigró a Chicago, donde vive. “A partir de mi propia experiencia, al ser inmigrante nicaragüense y residir en Estados Unidos, salen las críticas que hago al sistema consumista y las políticas neoliberales que se aplican a los países latinoamericanos”, asegura el grabador.

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Desde muy pequeño, Barberena tuvo un contacto permanente con el arte. Proviene de una familia de tradición artística: su abuela fue poetisa, y sus hermanos, artistas visuales. La estimulación temprana en el arte terminó de desarrollarse con su llegada a Costa Rica y su encuentro con el trabajo de Francisco Amighetti.

El niño y la nube (after Amighetti) refleja el fuerte impacto que Paco Amighetti ejerce en Barberena. El grabado original muestra a un niño que mira nubes, imaginando y creando. La apropiación de Barberena interviene la imagen colocando una pared inmensa. “La reinterpreté pensando en mi caso: un refugiado que no podía ir a su país; esa pared tapaba el sueño del niño de seguir jugando en su tierra”, reflexiona el artista.

Aún con el peso de la tradición familiar y su gran interés en el arte, Barberena decidió que la academia no era lo suyo. “La sentía muy cuadrada. A veces, un profesor me decía que mi trabajo no servía y rompía mi dibujo”, afirma el grabador, quien optó por ser autodidacta y por asistir a clases en los museos y galerías.

Barberena destaca la variedad de sus influencias. Por un lado, resaltan los artistas clásicos europeos, como Alberto Durero, Francisco de Goya y Pablo Picasso. Tampoco deja de lado la influencia latinoamericana: es admirador del grabador mexicano José Guadalupe Posada y los pintores nicaragüenses Armando Morales y Leonel Vanegas .

Transgresión y reconfiguración. La apropiación es el centro de la muestra Master Prints . Carlos Barberena no trata de ocultar sus referencias, sino hacerlas explícitas. El artista quiere llamar la atención del espectador para que reconozca a primera vista la obra clásica que intervino con elementos contemporáneos.

El método de Barberena es transgredir el contexto de la obra para cambiar su significado, convirtiéndola en algo nuevo a pesar de utilizar el mismo título y la misma composición que el artista original.

En El grito (after Munch) , el artista trata de responder al porqué de la angustia y la desesperación del hombre moderno de la icónica obra El grito (1893), creada por el noruego Edvard Munch.

“Inserté un hongo de una explosión nuclear, la contaminación y los barcos militares. Quise dar una respuesta a las personas, mi interpretación de lo que veo en El grito ”, explica el autor de la pieza.

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Barberena se ha expresado por varios medios: instalación, pintura y escultura; sin embargo, se enamoró del grabado. “Es una técnica que produce múltiples originales; entonces, las ideas llegan a un público más amplio en comparación con la pintura”, afirma el artista.

Los grabados que conforman Master Prints fueron elaborados por medio de dos técnicas. La primera es la xilografía, una forma de impresión que utiliza una plancha de madera en la que se talla la imagen deseada con una gubia; la segunda técnica es su variante: el grabado en linóleo, técnica en la que se sustituye la plancha de madera por una porción de linóleo, material blando y uniforme utilizado para revestir suelos.

“La xilografía o el linóleo dan más libertad; puede usarse un pedazo de playwood e imprimirse en un papel de grabado o en un papel de periódico; además, existe la posibilidad de utilizar una prensa o imprimir a mano, con cuchara. Entonces no hay ninguna traba u obstáculo para producir la obra”, asegura Carlos Barberena.

Además de la facilidad, el artista encuentra, en el grabado clásico, un encanto estético. Asegura que el contraste que hay entre el blanco y el negro brinda una expresividad muy propia de sus temas.

Master Prints es más que un homenaje a aquellos artistas que han influido en Carlos Barberena. La exhibición invita a reflexionar sobre los problemas presentes en la sociedad y a hacer un recorrido por la historia del arte.

No son muy diferentes los sentimientos y las preocupaciones que vivió Durero en el siglo XV y los que vive Barberena: la diferencia está en que, para el último, la caída del ser humano será grabada y estará disponible en diferentes puntos de venta.

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