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El cuarto número de 'Buensalvaje' de Costa Rica

Actualizado el 31 de mayo de 2015 a las 12:00 am

Buensalvaje, n.° 4.

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El cuarto número de 'Buensalvaje' de Costa Rica

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Alberto Calvo albertocalvog@gmail.com

Han pasado nueve largos meses desde que presentamos el último número de Buensalvaje , y solo ahora damos la bienvenida al siguiente. ¿Qué sucedió en este tiempo? Uno de los dos editores consiguió un empleo estable, el otro lo perdió. Ganamos una beca del Ministerio de Cultura y pensamos que con el dinero podríamos comprar tiempo, pero no. Entre nosotros y la fecha de cierre se interpusieron viajes, lecturas, imprevistos, obligaciones inexcusables. El final del proceso se fue convirtiendo en un espejismo, en una quimera, pero no.

La revista ya está en la calle, y al mirarla sentimos sobre todo alivio. Es, como siempre ha sido, engañosamente pequeña: 32 páginas que apenas revelan toda la maquinaria que las hizo posibles. La fórmula ha permanecido inalterable. Una vez más propiciamos el cruce de escritores, fotógrafos e ilustradores, cuyos estilos son tan variopintos como sus orígenes geográficos. Nos gusta el mapa que, oculto, se va articulando página tras página.

Portada el reciente número de la revista literaria.
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Portada el reciente número de la revista literaria.

En la portada figura el escritor guatemalteco Eduardo Halfon, quien ha tenido una presencia constante en nuestra corta historia. En el número 1 publicamos su magistral relato “El boxeador polaco” –un clásico contemporáneo– y en la tercera edición recomendamos su última novela, Monasterio , una pequeña joya que brilla por la cadencia del estilo de Halfon y por la trascendencia de los temas que aborda: la identidad judía, las relaciones familiares, las barreras –reales e imaginarias– que separan a los pueblos, la salvación...

Descubrimos que los sueños eran un motivo en la obra de Halfon, y alrededor de ellos planteamos la entrevista de las páginas centrales, comandada por la escritora y académica salvadoreña Alexandra Ortiz Wallner. Costa Rica, El Salvador, Guatemala: espacio de nuevas complicidades.

En septiembre del 2014 recibimos un breve mensaje de correo electrónico de Carlos Fonseca, escritor costarricense-puertorriqueño afincado en Londres. A medida que nuestra amistad fue ganando espesor y consistencia, se materializó el texto con que abrimos la sección de reseñas, “El viaje sin Virgilio”, un recorrido por el mundo narrativo del brasileño João Gilberto Noll, de la mano de Carlos.

Carla Pravisani es otra habitué de la revista. De autora reseñada en el primer número, pasó a ser ella misma reseñista en el tercero, y ahora, en el cuarto, nos obsequia con un potentísimo cuento inédito titulado Sol de invierno. En medio de una cotidianidad opresiva, y apropiándose de la voz de una niña, Pravisani narra el fatídico paso de la infancia a la adolescencia. Su texto puede leerse como una alegoría sobre todo aquello que debe morir para que la vida siga su curso.

El destino de todo individuo de clase media está marcado por un hecho definitorio y a menudo desafortunado: la búsqueda de una casa. La tragicomedia comienza con la burocracia del crédito, sigue con la inevitable mudanza y ¿termina? con el infierno del bricolaje.

En esa extensa crónica personal, el escritor español Juan Bonilla cuenta sus peripecias y, acaso sin proponérselo, desplaza el quid del asunto hacia una pregunta fundamental: ¿buscamos una casa o, más bien, un lugar –cualquiera– donde guarecernos del mundo?

Leemos al argentino Hernán Casciari desde hace mucho. Fuimos testigos del crecimiento y el esplendor de su blog,Orsai, y posteriormente seguimos la revista del mismo nombre, fundada por él y por su mejor amigo, y alimentada por un batallón de colaboradores en todo el mundo.

En esta cuarta edición de Buensalvaje publicamos un relato de Casciari, escrito antes de que fuera la figura mediática que hoy es. El texto prefigura muchos de los rasgos que más tarde encontraríamos en las “anécdotas mejoradas” de su blog: la narración suelta y precisa, su característico humor.

Con su acostumbrada agudeza, el argentino Roberto Herrscher desgrana tres libros que intentan explicar las nuevos fanatismos religiosos.

Carlos Cortés narra la historia de su objeto favorito: una réplica a escala de un navío vikingo que, como casi todo en esta vida, fue inventado por Borges.

El español Jorge Carrión responde con una crónica la siguiente pregunta: ¿cuál librería te llevarías a una isla desierta?

Poemas inéditos de David Cruz y una adaptación gráfica de El grillo, el famoso cuento de Carlos Salazar Herrera, cierran esta edición.

Feliz lectura, queridos salvajes.

Alberto Calvo es el editor de la versión costarricense de ‘Buensalvaje’.

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