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Monumento Nacional ubicado en Turrialba, Cartago

Se inicia restauración de ruinas en calzada y ‘ochos’ de Guayabo

Actualizado el 25 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Expertos realizan excavaciones en el sitio para conocer cómo se construyó

Luego colocarán de nuevo las piedras, respetando la arquitectura original

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Se inicia restauración de ruinas en calzada y ‘ochos’ de Guayabo

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Una alfombra de piedra de 171 metros de largo es la ‘pasarela’ que conduce desde una entrada hasta la plaza en donde se celebraban grandes ceremonias hace aproximadamente mil años.

La calzada Caragra es una de las estructuras arquitectónicas que el Monumento Nacional Guayabo en Turrialba exhibe a cielo abierto, para contarles a los costarricenses de hoy cómo vivían sus antepasados precolombinos.

Este complejo arqueológico está protegido por ley desde 1973, pero aún debe batallar contra enemigos que amenazan su integridad.

Un proyecto financiado por el Sistema Nacional de Área de Conservación (Sinac) se encamina a restaurar algunas de las estructuras de piedra del Monumento: 24 metros de la calzada Caragra dos montículos “en forma de ocho” y los muros de la llamada plaza mayor. Las obras se iniciaron el 8 de abril y abarcan un área de 157 metros cuadrados, en la que se realizarán paralelamente investigación arqueológica (excavaciones) e intervenciones arquitectónicas (restauración) a cargo de la empresa Nuevo Espacio Desarrolladores Vascos. Los expertos estiman que tardarán cinco meses en la fase de campo y otros tres en la etapa de análisis de datos.

“El propósito es determinar cuál fue el sistema constructivo de cada una de las estructuras. Con esa información, se empezará el trabajo de restauración el cual tiene un enfoque arquitectónico”, explicó la arqueóloga Luz Marina Castillo. La información sobre Guayabo recabada por diversos expertos durante décadas apunta a que en ese sitio probablemente funcionó un centro administrativo y ceremonial del que quedan vestigios tales como dos calzadas, 43 montículos, tres acueductos, dos plazas y otras estructuras menores como escalinatas. Todo eso fue construido en piedra. “Ellos seleccionaron las piedras con criterios arquitectónicos, no era al azar. La mayoría de ellas tiene una cara plana y se ha notado un alineamiento de rocas más grandes a los lados, a modo de soporte, y luego colocaban piedras de menor tamaño hacia el centro como para formar una base”, explico Castillo.

El tramo de la calzada Caragra que actualmente está expuesto en Guayabo, mide 171 metros. En un proyecto anterior se habían restaurado 147 metros por lo que las obras actuales se ocuparán de los 24 metros restantes. “El principal daño que presenta es una gran zanja que probablemente fue excavada cuando en este terreno operó una finca lechera”, declaró el arquitecto Enrique Barascout.

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La arqueóloga destacó que esta calzada, principal acceso al área monumental, confluyen la plaza mayor y el montículo central. Por otro lado, los montículos “ en 8” –se llaman así por su forma– presentan alteraciones en su construcción debido a varios factores. “En esta zona las lluvias son tan abundantes que llegan a ‘lavar’ el suelo y con ello se desestabilizan las estructuras. A esto hay que agregar la sismicidad de la zona, la gran cantidad de hormigueros de zompopas , raíces de árboles y movimientos de tierra inapropiados hechos en el pasado”, dijo Barascout.

Uno de los montículos está tan colapsado que a simple vista parece solo un montón de piedras apiladas sin orden aparente. “No tiene ni forma ni diámetro, está muy deteriorado”, opinó Castillo.

La misión del equipo que dirige la arqueóloga, es excavar hasta hallar la base de los montículos y los muros de la plaza mayor para determinar el estado de conservación y descifrar su sistema constructivo.

Los investigadores han ido removiendo las piedras una a una, las numeran para luego reorganizarlas en su sitio siguiendo lo más cerca posible su diseño original.

“Gran parte de la información se irá recopilando en el camino, pues tenemos que trabajar de manera conjunta con los arqueólogos”, agregó Barascout.

“A partir del material extraído del área excavada de la calzada, hemos podido ubicar la construcción de estas estructuras en el periodo entre el 800 y el 1.300 d. C. En Guayabo todavía hace falta muchas investigación ”, concluyó la arqueóloga.

El costo de las obras es de ¢120 millones.

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