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'Sensibilidades': gemas que son rompecabezas

Actualizado el 27 de julio de 2014 a las 12:00 am

Una asociación nacional presenta 'Sensibilidades', muestra de emociones en vidrio.

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'Sensibilidades': gemas que son rompecabezas

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'Atrevida', de Andrea Barrenecheda. Gabriela Téllez para LN.

Lo cotidiano es el mundo del vidrio. No es pecador quien pasa su vida haciendo picheles, vasos, tazas, o floreros con forma de elefante –o quien los emplea–; pero, a veces, el vidrio hace rabietas, desobedece y evade lo diario, para ser objeto del deseo y de la angustia, o lo que le dé la gana.

Los artistas que llenan la Galería Sophia Wanamaker intentaron no sólo maravillarse por la bella utilidad de esa materia prima. Los grandes hornos de aquellos creadores estaban dispuestos para más que herramientas o artesanías, por lo que se preguntaron: “¿Qué pasaría si nos empujásemos al límite de nuestras posibilidades creativas?”, “¿Cuáles emociones podríamos ofrecer a través del vidrio?”.

Con esas preguntas nació la exposición Sensibilidades. En ella, los artistas lograron neutralizar lo exótico y lo ornamental para ir a lo íntimo, a lo personal, sin caer en lo meramente decorativo o autocomplaciente. Las quince personas que conforman dicha muestra se buscaron sus puntos débiles, donde el vidrio era un arma filosa, donde el arte es navaja.

Al principio, los creadores escribieron una lista en la que anotaron las emociones que –supusieron– están más próximas a expresarse con el vidrio. Luego, tales emociones, pasadas por un horno, se convirtieron en objetos.

Los artistas apelaron a la economía de los recursos: todas las obras esquivaron la saturación al pulir y racionar su definición. “No hay que arriesgar más que lo necesario, aquello que se debe decir”, explica Juan Diego Roldán, encargado de la curaduría de esta exhibición.

Detalle de 'Las vueltas que da la vida', obra de Celia Ulate. Gabriela Téllez para LN.
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Detalle de 'Las vueltas que da la vida', obra de Celia Ulate. Gabriela Téllez para LN.

En la muestra predominan los tonos azulados, rojizos y verdosos que, para Roldán, son los colores que mejor llevaron a los artistas a sus destinos. En 26 piezas ellos emplearon técnicas como fundido en alta temperatura, escultura, tallado en frío, serigrafía y vitrografía.

Esfuerzo horneado. La dedicación en cada pieza se cuenta en “horas-horno”: cada objeto dio un paseo abrupto por altas y bajas temperaturas; algunos no sobrevivieron al viaje, por lo que reiniciaron su tiempo, aunque, por suerte, sus esencias no se extraviaron: permanecieron siempre en el artista.

En su paradoja, los artistas buscaron “romper” la sensación de fragilidad que infunde el vidrio: “Los artistas olvidaron que esto se quiebra”, anota Roldán. Así, en la galería Sophia Wanamaker, el vidrio es férreo; es un material indómito con el cual se debe forcejear para que siga el compás del artista.

La luz es la segunda materia prima de las obras. Esta es ineludible: los brillos deben resaltar la obra en lugar de distraerla. Hay un compromiso necesario entre ambas.

¿Cómo lograr que el ornamento se convierta en obra de arte? Según Roldán, en el artista debe haber un compromiso con la sensibilidad que desea presentar, para lo cual se requiere franqueza. Por ello, en cada objeto hay sellos propios y abstractos, que requieren atención más allá de la experiencia estética de sus destellos cristalinos.

En la muestra predomina la introspección, tanto creativa como técnica. El vidrio es roca y agua; una fuerza unitaria, sólida, o una que se dispersa, quebradiza. Trabajar el vidrio es como tratar de esculpir agua.

Vitrales encriptados. No hay literatura para el vidrio –con la excepción de los vitrales de iglesias–. Las obras de la muestra no tienen un guion o línea descriptiva: como si Erno Rubik hubiera dedicado su arquitectura y su matemática a la joyería para hacer un sistema de emociones. La sensibilidad que representan los autores son vetas translúcidas, irisadas y opalescentes en gemas hechas rompecabezas.

'Futuro Incierto',de Sheirys Jiménez. Gabriela Téllez para LN.
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'Futuro Incierto',de Sheirys Jiménez. Gabriela Téllez para LN.

El vidrio es un material de alto riesgo. “El vidrio no permite el error”, advierte Roldán. “Si usted no lo sabe hacer bien, mejor no lo haga porque o lo revienta en el horno o usted se corta. El nivel técnico que el vidrio exige para lograr un concepto es exquisito”, añade.

Para ellos, los artistas, el método del vidrio es edificante: “Al ser un proceso ancestral, hay una alquimia que se debe almacenar, un control de conocimiento que lo da el horno”, dice el curador. En casos como el de esta exhibición, el agotamiento enriqueció cada sensibilidad.

Roldán valora cada pieza como contenedora de atributos escultóricos, pictóricos, casi cerámicos, que pueden jugar en el vasto campo de lo ornamental, pero que no olvidan el valor simbólico que cargan.

Comunión vítrea.Sensibilidades constituye el primer esfuerzo de la Asociación de Artistas en Técnicas Vítreas de Costa Rica (ARTEVI), fundada en el 2012 y dirigida por Carolina Matamoros.

A diferencia de los vitrales religiosos, que tenían una sola intención, en Sensibilidades hay islas ideológicas que claman con diferentes voces a pesar de que sus autores están asociados.

Roldán ha seguido los pasos de los artistas desde antes que formaran tal grupo, y por ello ha notado un progreso substancial en la presentación colectiva: “Antes hacían exposiciones muy poco arriesgadas, que reflejaban su pasión por el vidrio, pero los artistas estaban tan maravillados que no sabían cómo írsele encima al material”, explica.

'Libertad y Tolerancia', de Inés Jiménez. Gabriela Téllez para LN.
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'Libertad y Tolerancia', de Inés Jiménez. Gabriela Téllez para LN.

El curador también señala que la necesidad de asociarse busca cierta legitimación; en cuanto al arte vítreo, los miembros del colectivo se preocupan por disipar los temores por ese material. La Asociación quiere demostrar la docilidad, la fuerza y, al mismo tiempo, la fragilidad del vidrio, en términos de lo que puede expresar.

Para los presentadores de Sensibilidades , los vidrios son espejos de sus verdades: agresiones, virtudes, defectos, anhelos y preocupaciones. El material es tan frágil como sus creadores: puede infundir calidez o frialdad. Para algunos puede ser ordinario, pero, para otros, puede ser una gema. El vidrio es una maravilla contradictoria, como nosotros.

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La exposición Sensibilidades estará abierta hasta el 26 de agosto, con el siguiente horario: lunes a viernes de 8 a. m. a 7:30 p. m. y sábados de 8 a. m. a 4:30 p. m., en la Galería Sophia Wanamaker (Centro Cultural Costarricense-Norteamericano, Los Yoses). Tel. 2207-7500.

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