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El colectivo Prismagrama exhibe notables obras en Amón Solar

Actualizado el 13 de abril de 2014 a las 12:00 am

Arte colectivo. El grupo nacional Prismagrama muestra su talento en la Galería Amón Solar

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El colectivo Prismagrama exhibe notables obras en Amón Solar

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Izquierda: 'Híbrido' (2013), de la escultora y arquitecta Gabriela Monge. La artista elaboró la pieza con cerámica, madera y plantas. Derecha: 'Fragmento 1' (2014), de Elena Achong. Fotografía intervenida. Fotografía: Eyleen Vargas.

En una casa josefina pintada con la belleza de antaño, ocho mentes creativas se reúnen para examinar la realidad a través del prisma del arte. Hablamos de la notable exposición que ofrece el grupo costarricense Prismagrama en la Galería Amón Solar: De naturaleza incierta, 23 obras elaboradas en medios como la pintura, la escultura, la fotografía, el collage , el ensamble y la ilustración digital.

Esta es la segunda muestra de Prismagrama, un colectivo de sangre joven y de rebosante inquietud estética formado por los artistas Elena Achong, Karyna Calderón, Laura Chévez, Rachid Jaén, Gabriela Monge, Jonathan Torres, Aurelio Vidor y Claudio Vidor.

'De naturaleza incierta'  (2014), instalación elaborada por el grupo Prismagrama. Fotografía: Eyleen Vargas.
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'De naturaleza incierta' (2014), instalación elaborada por el grupo Prismagrama. Fotografía: Eyleen Vargas.

El grupo nació en el 2008, cuando sus miembros fundadores (Karyna, Rashid, Gabriela, Jonathan y Claudio) eran estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR).

“Nuestro primer proyecto fue el conjunto escultórico El pretil, que realizamos para un curso de figura humana de la Escuela de Artes Plásticas. La universidad adquirió las piezas con motivo de la celebración del 50 aniversario de la Escuela de Estudios Generales; estas todavía pueden apreciarse en las inmediaciones del edificio”, expresa Jonathan Torres.

Con el paso de los meses, nuevo talento –formado también en la UCR– se unió a Prismagrama. En el año 2012, los artistas del colectivo llevaron sus creaciones a la Facultad de Letras para ofrecer El niño de mar: su primera exposición.

“Concebimos la muestra como una instalación enorme. Todas las obras estaban unidas por un concepto”, recuerda Torres.

De naturaleza incierta sigue la misma línea que su primera exhibición. “Nuestro objetivo es reconfigurar la manera en que las personas ven la galería: deseamos que se fijen en aquellos lugares que no mirarían normalmente. Como consecuencia, para apreciar las obras es necesario observar lo que hay arriba, abajo y a los lados; incluso hay obras fuera del edificio”, dice Elena Achong.

A su vez, Gabriela Monge interviene: “Lo primordial para nosotros fue apropiarnos de un espacio cotidiano y convertirlo, por medio del arte, en un espacio lúdico”.

La muestra también es un reflejo de la maduración de Prismagrama como colectivo. “Este montaje surgió de la necesidad de saber si somos un grupo coherente. Tenemos muchos años trabajando juntos, pero la mayor parte de los proyectos han sido encargados, y hemos tenido pocas oportunidades para cerciorarnos de si congeniaban los lenguajes estéticos de los integrantes”, afirma Jonathan Torres.

Para los miembros del grupo, el resultado de la prueba fue exitoso: cada uno proporcionó varias obras representativas de los trabajos que han realizado en los últimos años, y encontraron –con gratitud– temas e inquietudes recurrentes.

“A pesar de que no se realizó una curaduría formal acorde a un tema, las piezas se circunscriben en un concepto general: la naturaleza, entendida como las cualidades inherentes a lo orgánico. Esto evidencia que cada miembro del grupo ha sido influido por los trabajos de los otros”, comenta Gabriela.

No obstante, Elena aclara que el estilo individual de cada una de las partes de Prismagrama resalta a primera vista: “No hemos comprometido nuestros gustos”.

'De las partes y el todo'  (2013), de Jonathan Torres. Ensamble de latón y cobre. Fotografía: Eyleen Vargas.
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'De las partes y el todo' (2013), de Jonathan Torres. Ensamble de latón y cobre. Fotografía: Eyleen Vargas.

Talento cierto. La exhibición nos recibe con obras de Karyna Calderón, las que son prismas para observar las emociones humanas. Encontramos Envidia oculta, Radiografía del odio y Entretejida reflexiva, imágenes del subconsciente bañadas en color gracias a telas teñidas con la técnica tie-dye que luego fueron intervenidas.

A su vez, Laura Chévez viaja por las pulsiones eróticas en una serie de pinturas adecuadamente llamada No le digamos a Freud. “Cada vez que se observa un cuadro de Laura, se descubren nuevos detalles”, dice Gabriela Monge con admiración en su rostro.

Cerca, los hermanos Aurelio y Claudio Vidor trazan la evolución humana. Aurelio ofrece ilustraciones digitales que se valen del humor para reflexionar acerca de las actitudes autodestructivas de la civilización. Asimismo, Claudio presenta la talla Tres maderas y la escultura Bronce, piezas que nos hablan de la bella complejidad que es el cuerpo humano.

'Fragmentos 5' (2014), de Elena Achong, es una fotografía que  comenta la forma atomizada en que los humanos perciben la realidad. Fotografía: Fabián Castellón para LN.
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'Fragmentos 5' (2014), de Elena Achong, es una fotografía que comenta la forma atomizada en que los humanos perciben la realidad. Fotografía: Fabián Castellón para LN.

La mirada recorre Amón Solar y llega a Corazas de lo esencial, de Rachid Jaén, una escultura hecha con hierro, madera y tela que explora las intrincadas formas que se encuentran en la naturaleza.

De manera similar, Jonathan Torres revisa la perfección de lo pequeño con un artrópodo de latón y de hierro llamado De las partes y el todo.

Gabriela Monge también se ocupa de la bella geometría de la naturaleza en sus esculturas. La artista brinda una intrincada y vasta obra creada con tela, plástico y cartón, que representa un capullo. “Me gusta explorar sensaciones por medio de piezas de grandes escalas. Juego con la geometría y la repetición para lograr composiciones interesantes”, explica Gabriela.

Además, Monge presenta Híbrido, una escultura que combina la cerámica, la madera y plantas. “Al incluir elementos vivos, la pieza cambia constantemente. Se produce una simbiosis análoga a la relación que hay entre el cuerpo y el alma”, declara la artista.

Por otro lado, la realidad está detenida en el tiempo gracias a la cámara de Elena Achong. La artista ofrece parte de la serie Fragmentos : fotografías intervenidas con el propósito de emular la manera en que percibimos el mundo.

“Nuestro día a día se compone de imágenes atomizadas que están teñidas por nuestra cultura o por sentimientos como el amor o el odio”, expresa Achong.

La muestra culmina con una nota alta: De naturaleza incierta , una instalación elaborada por todos los miembros del colectivo y que se encuentra suspendida en la sala principal de Amón Solar. “Esta pieza fue elaborada acorde al espacio de la galería; no será la misma al desmontarse y exhibirse en otro lugar”, explica Elena.

Igualmente, el talento que se reúne en Prismagrama es único. Nos queda esperar el futuro de este colectivo ya que De naturaleza incierta es tan solo uno de sus primeros pasos en el mundo de posibilidades infinitas que llamamos arte.

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Miradas a las naturalezas.De naturaleza incierta se ofrecerá hasta el lunes 28 de abril en la Galería Amón Solar (400 m al norte del Automercado, San José); sin embargo, permanecerá cerrada desde hoy hasta el domingo 20. Teléfono: 2221-2302.

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