Entretenimiento

Libros

Tres bibliotecas dedicadas al arte en Costa Rica

Actualizado el 21 de abril de 2013 a las 12:00 am

Materias de estudio. Los estudiantes de disciplinas artísticas tienen tres sitios para explorar oficios e historias

Entretenimiento

Tres bibliotecas dedicadas al arte en Costa Rica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La laberíntica historia del arte eleva constantemente muros en torno a sus sendas. El estudioso apenas alcanza a asomarse sobre una barrera para echar un vistazo hacia una de las galerías en su interior y se consume en ella. Sin embargo, el estudioso sabe que hay incontables recovecos a los cuales otros miles de ojos prestan atención.

En San José hay tres puertas que permiten penetrar en el laberinto por uno de sus lados. En la Fundación Teorética, el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) y el Centro Cultural de España (El Farolito) reposan libros, revistas y publicaciones que condensan carreras completas y años de pensamiento, allí dispuestos para el estudio acucioso.

Salón de teoría. En el fondo de una de las casas que ocupa la Fundación Teorética reluce un salón bañado de abundante luz y desbordante de libros. En el Lado V – como ha sido bautizado el Centro de investigación Virginia Pérez-Ratton en honor a la fundadora de la entidad– reposan las herramientas de investigación y reflexión del centro.

La encargada de comunicación de Teorética, Lola Malavassi, explica el cambio de un museo al nuevo Lado V: “La idea es que el espacio se convierta en un lugar para la investigación y la difusión de las prácticas artísticas contemporáneas, y que sea accesible al público; entonces, si estudiantes, profesores o investigadores quieren venir y consultar, el espacio es abierto”.

Hasta este año, el Lado V ha mostrado la colección de Teorética. Ahora se convertirá en un espacio de discusión y debate, adornado por una biblioteca que contiene catálogos de exposiciones y bienales, abundantes textos sobre teoría artística, monografías de artistas y revistas especializadas.

Esta es una biblioteca donde Centroamérica y el Caribe cobran el papel protagónico, acorde con los objetivos de la fundación.

“El objetivo de Teorética es explorar temas globales desde lo centroamericano, y obviamente darle espacio a artistas del medio, poniéndolos a dialogar con creadores que trabajan en otras regiones del mundo”, explica Malavassi.

“Los títulos se relacionan con la investigación regional y con lo poscolonial, con libros de lugares como África u Oceanía, regiones que no están en el foco usualmente”, destaca Malavassi. Nombres como Hélio Oiticica, Luis Camnitzer y Louise Bourgeois sonarán como viejos conocidos a los iniciados, pero serán una notoria revelación para quienes se aventuren por primera vez entre estos anaqueles.

PUBLICIDAD

Se trata de material que no es fácil de conseguir o que es muy costoso para estudiantes; de este modo, los interesados en las disciplinas creativas tienen una parada obligatoria en barrio Amón.

El Lado V alberga también una videoteca con las charlas de la fundación grabadas y una colección de videoarte notable. El espacio dispone de facilidades, como un salón de lectura apartado e iluminado profusamente, así como con conexión a Internet y fotocopiadora y escáner disponibles.

Pronto, el centro vivirá transformaciones pues se activará como un dinámico espacio de reflexión.

“Se ofrecerán talleres que explorarán las prácticas curatoriales, y se utilizarán las salas del museo para trabajar y para exponer el resultado pues se utilizará la colección”, detalla Lola Malavassi.

La cava del diseño. Es una pequeña bodega repleta de conocimiento. El Centro Regional de Investigación y Documentación en Arte (CRBIA) no es muy conocido por su nombre, pero ha sido punto de consulta obligatoria para las exposiciones del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC).

“El Centro contiene catálogos y brochures que ha producido el MADC, como diseño, patrimonio, crítica de arte, historia, cinematografía, videojuegos, videoarte, performance , catálogos monográficos, técnicas artísticas, restauración, bienales...”, repasa la encargada del departamento educativo, Antonieta Sibaja.

La lista de disciplinas representadas no se agota. Entre los tomos dispuestos a la consulta de los visitantes se avistan lujosos catálogos de diseño de modas, curiosas colecciones de fotografía, monografías consagradas al estudio de artistas locales, y un abanico de revistas que componen un panorama de la creación contemporánea en Centroamérica y el mundo.

“En la videoteca encontramos los videoartes de artistas centroamericanos y de otras partes del mundo que han participado en concursos, como Inquieta Imagen”, señala Sibaja.

El MADC ha procurado mantener su colección actualizada. “Estamos catalogando todo lo que tenemos; asimismo, hemos incluido nuevos libros que hemos comprado y también donaciones”, recordó la encargada.

En la videoteca no se presta el material, sino que se consulta en la sala y con cita. Una ventaja es que se puede disfrutar del material de la videoteca, repleto de cine experimental y de videoarte.

Casa de la imagen. Durante un año, una de las luces de El Farolito estuvo apagada. La mediateca –con su acervo de 13.000 publicaciones que celebran la cultura iberoamericana en todas sus aristas– ha reabierto sus puertas y apunta a capturar a nuevos lectores.

PUBLICIDAD

“La mediateca posee una colección cuyo fuerte es la literatura internacional: mexicana, peruana, española, costarricense...”, indica Laura Zúñiga, la encargada del centro de documentos.

Si bien el peso está en las letras, el estudioso del arte tiene el mandato de explorar los lomos en busca de tesoros, como una Biblioteca de fotógrafos latinoamericanos (con volúmenes dedicados a Víctor Casasola, Rafael Jacinto, Luis González Palma y Raúl Cañibano, entre otros), y una serie que reseña las obras de los africanos (como Samuel Fosso y Mama Casset).

Otra colección digna de mirarse con atención es Arte español para el exterior . Esta publicación comprende catálogos de 25 españoles que han dejado huella en el arte contemporáneo, como Eugenio Cano, Antoni Tàpies, Miguel Rodríguez Acosta, Xavier Mascaró y Pablo Serrano.

Para los musicólogos, la colección Azul del Diccionario de la música española e hispanoamericana es un tesoro de la Mediateca, tanto por el valor de su contenido como por la dificultad de hallarla.

La amplitud de la Mediateca abarca arquitectura, diseño, danza y otras disciplinas, entre las que brilla el cine, con guiones, análisis y volúmenes teóricos.

No solo el arte contemporáneo tiene cabida aquí pues historias del arte que trajo orgullo a España en siglos pasados también ocupan un sitial de privilegio, como los estudios sobre Goya, Velásquez, El Greco y Murillo.

Para los estudiantes, la mayor ventaja de la Mediateca es el préstamo a domicilio del material por un plazo de quince días.

El arco iris que forman los lomos de los libros no engaña: la variedad de opciones asegura una experiencia distinta con cada texto, una que probablemente deje una marca sobre los estudios del visitante a estas tres galerías de papel.

El autor es productor audiovisual y periodista por la UCR.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Tres bibliotecas dedicadas al arte en Costa Rica

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

Ver comentarios

Más sobre este tema

Regresar a la nota