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Madera quemada

El artista Adolfo Siliézar habita entre el rito y el fuego

Actualizado el 05 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Madera quemada. En el MADC, Adolfo Siliézar exhibe veinte años de trabajo con el ensamble en madera y fuego

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El artista Adolfo Siliézar habita entre el rito y el fuego

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Puede pensarse en el ave Fénix, que resurgía de las cenizas cada 500 años, o en Kukulkán, una serpiente emplumada de la mitología maya. Ambos personajes se tejen en historias que tienen un punto común: el fuego, una reacción química que ha despertado la curiosidad de los seres humanos debido a su poder para crear o arrasar con todo a su paso. Las obras de Adolfo Siliézar provienen de esa ambivalencia. Sus fascinantes trabajos se exhiben en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) bajo el nombre de Juegos y ritos .

Siliézar es dibujante, grabador, pintor y escultor. Estudió en la Casa del Artista, la Escuela de Bellas Artes de la UCR, la École de Beaux Arts (Lorienet, Francia) y la Academia de San Carlos (México, D. F.).

El artista ha practicado el arte por más de 35 años y es considerado un puente entre generaciones. María José Chavarría, la curadora del MADC, afirma: “Adolfo creó piezas tridimensionales tratando de desprenderse de lo que en el país se trabajaba en escultura. La exposición se centra en una obra más experimental”.

Fuegos creadores. Juegos y ritos es solo una parte del trabajo artístico de Adolfo Siliézar, en el que ha conducido sus impulsos creativos por la senda de la tridimensionalidad a través del ensamblaje. Empero, lo que caracteriza a estas obras es que el artista las somete todas al fuego y logra efectos característicos en cada una de ellas.

–¿Porqué se titula la exposición “Juegos y ritos”?

–Bueno, hay mucho de juego aquí: son recurrentes las imágenes a pequeños juguetes. El rito aparece en la temática religiosa y del poder. Por ejemplo, la obra Caudillo simula un escudo y remite a conceptos como “país” o “nación”.

–¿Qué diferencia una escultura de un ensamble?

–Precisar los límites no es fácil. También uso elementos escultóricos dentro de mis propuestas. El ensamblaje viene de la unión de cosas que ya están hechas, pero en otras hago una intervención. En una escultura, uno generalmente realiza toda la obra.

No obstante, Siliézar no se encasilla como “ensamblador” o escultor. Muchas de sus obras incorporan piezas modeladas en madera, como Visiones del adelantado ; otras, como Ecce homo , son ensambles de madera quemada sobre tela en las que incorpora impermeabilizante y aserrín. Entre las piezas destaca Ensayos de resurrección , donde intervino la madera con una pintura al óleo.

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Veinte años de ensamblajes. Adolfo Siliézar empezó a trabajar con la tridimensionalidad en 1992. Dos décadas después, ha perfeccionado la técnica: no utiliza un soplete ni ninguna herramienta para quemar la madera, sino que somete fragmentos de la obra a una hoguera. El artista indica que la exposición incluye 20 de los 27 trabajos de este tipo que ha realizado, y que están presentes los más representativos, entre ellos Reminiscencias del poder y Crónica del laberinto .

–¿Cuál fue la motivación para esos primeros trabajos hechos con madera quemada?

–Trabajaba para una bienal de Lachner & Sáenz e hice una parte de la obra con unas figuras de las que no quedé satisfecho; las pinté y tampoco me gustaron. Entonces decidí “semidestruirlas”; el resultado me gustó mucho y así exhibí la obra: una mezcla entre las figuras pasadas por el fuego y un óleo.

Las obras de Adolfo exploran diversos temas; entre ellos, la memoria, la infancia y el poder. También, trabajos como Heme aquí en el año del Señor retoman elementos históricos de la conquista de América. Para el artista, estos temas son frutos de las vivencias de su infancia y aparecen inconscientemente a la hora de crear:

–Hay un campo: el inconsciente, donde viven muchas cosas que se tornan realidad solo cuando las hacemos. Es como la literatura y la página en blanco: a veces, divagar es la solución para acabar con la tiranía de la página en blanco. Así hago yo también porque, cuando no produzco, dibujo mucho. De este modo, siempre mantengo el espíritu afilado con un lápiz.

– ¿Qué papel cumple el fuego en su trabajo?

–Desde el principio lo usé como un elemento transformador. El fuego es purificador, pero también es destructor: muchas veces, la obra se apacigua y da otras connotaciones. Por ejemplo, muchas de las obras que sometía al fuego tenían pintura, y, con el calor, la pintura lograba efectos. En otros momentos, yo dejaba que el fuego destruyera parte de la obra, y a veces se me destruía del todo. El fuego reduce y sublima; es como la vida: no sabemos hasta dónde llegará la cuerda.

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Los juegos y los ritos son similares: para estar dentro de un juego, deben aceptarse sus reglas, y, para formar parte de un rito, es necesario someterse a una tradición con normas preestablecidas. Adolfo Siliézar se mueve entre ambos conceptos: jugando con el fuego, da pie a un ritual artístico que se evidencia en la materia.

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