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Afamado fotógrafo visitó el país y ofreció una charla el sábado, en el Festival Internacional de Diseño

Spencer Tunick: ‘Nadie posee tu cuerpo’

Actualizado el 16 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Célebre por sus instalaciones masivas de desnudos en espacios públicos y en la naturaleza, el artista sigue creyendo que su trabajo sigue siendo importante para conectar a la personas y romper con los tabúes que rodean la desnudez de los seres humanos

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Spencer Tunick: ‘Nadie posee tu cuerpo’

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Entrevista con Spencer Tunick (Mariel Schmidt)

fernando.chaves@nacion.com

El cuerpo es peligroso. El artista Spencer Tunick lo ha comprobado una y otra vez, pues se ha especializado en la figura humana. Sus gigantescas instalaciones hechas de miles de humanos desnudos han inundado las principales ciudades del mundo y paisajes sobrecogedores.

Esas fotos rompen los diques que restringen al cuerpo y, para él, cambian los espacios: los llenan de humanidad. Hasta 18.000 personas se han reunido para posar para él.

El fotógrafo visita el país con motivo del cuarto Festival Internacional de Diseño, celebrado en la antigua Aduana, del 13 al 15 de marzo. En su charla, contó sobre las dificultades de su proyecto y la pasión que lo mantiene activo. Viva conversó con Tunick sobre esta persistente labor en la imagen.

¿Qué le interesa de la desnudez y de la forma desnuda?

Estoy muy interesado en cómo el cuerpo cambia tu percepción del espacio público. Así que si estás desnudo en un espacio, eso cambia el espacio por un breve periodo de tiempo y, artísticamente, crea o un shock cultural muy vibrante al espacio, o lo amansa, suaviza el pavimento.

¿Qué tipo de cambio ejerce sobre esos espacios públicos?

El hecho de que suceda, el hecho de que la gente en efecto se desnudó en el espacio, crea una idea más suave de esa área: acepta a más personas, se vuelve de mente más abierta; más humanidad existe en ese espacio, más amor.

Natural.  El primer trabajo de Tunick en Costa Rica fue un retrato de su esposa, Kristin Bowler, en el Hotel Río Perdido, en Bagaces.  Cortesía de Spencer Tunick para LN.
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Natural. El primer trabajo de Tunick en Costa Rica fue un retrato de su esposa, Kristin Bowler, en el Hotel Río Perdido, en Bagaces. Cortesía de Spencer Tunick para LN.

Una mayor posibilidad de conexión entre seres humanos.

La máxima conexión es la cualidad de las personas sin vestimenta. La ropa, de algún modo, resguarda quienes somos; la gente grita con su moda. La comunidad abstracta que creo es una especie de tejido, un entretejido cuyo resultado final es una fotografía, pero esculturalmente. La comunidad está, definitivamente, involucrada en ello.

Esa es una de las razones por las que la gente quiere estar en sus fotos, pero ¿qué más? ¿Qué las motiva a ser parte de ello?

Espero estar creando una visión, una obra de arte que vaya más allá de muchos elementos de protesta o comunidad, que vaya hasta el mundo de arte contemporáneo. Están comprometidos con crear una imagen, un trabajo intemporal, una especie de gema, y va más allá de la ira, de la revuelta y la revolución. En su forma más pura, se trata de la gente queriendo participar en el arte.

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Queriendo ser parte de una comunidad, por más breve que sea.

Dices comunidad, yo digo aventureros urbanos. Ellos son la gente más fuerte, de mente más abierta y más maravillosa del país. Son doctores, abogados, estudiantes, podría ser un bibliotecario, un electricista, pero todos son personas que aman el arte, aprecian el cuerpo y el poder del cuerpo para sanar y elevar la psique humana, en oposición a como algunas personas consideran el cuerpo, como crimen o violencia, estos celebran el cuerpo como arte y libertad.

Especialmente en una cultura que juzga tan duramente el cuerpo y le impone tantas restricciones.

Hay muchas restricciones que todavía no se han abierto. Como cuando abres una revista de moda en Costa Rica, probablemente veas a una persona desnuda de vez en cuando, o en el cine, en la televisión por cable, pero gente desnuda en un espacio público aún es una idea muy explosiva y es una de tus últimas libertades. Es muy importante poder hacerlo legal y físicamente.

¿Cómo se prepara para una sesión?

Escribo en mi mano: ‘ Calm. Focus. Tight .’ (Cálmate. Enfócate. Cíñete). Tengo que estar tranquilo, enfocarme en el proyecto y, de hecho, enfocar la cámara, porque hay tanta gente que a veces uno se olvida que tiene que enfocar, y ceñido, porque hay que ajustar la cámara, y estar ceñido física y mentalmente.

¿Cuál es la parte más difícil de una sesión?

Creo que asegurarme de que todos estén seguros y cómodos. Luego, tratar de trabajar con los cuerpos y ponerlos en posición para completar mi visión, ya sea llenar una plaza, extender cuerpos en una formación de roca natural, asegurarme de que esculpo los cuerpos.

”Eso significa trabajar con los cuerpos como un medio, como la escultura, que hago esto exitosamente dentro del corto periodo de tiempo que tengo con ellos. La mayoría de las personas no están acostumbradas a estar desnudas; no son exhibicionistas, no son nudistas: son gente común y corriente que hará esto solo una vez en sus vidas. La gente no está acostumbrada a estar acostada al lado de alguien desnudo, moverse con alguien desnudo, así que realmente tengo que trabajar con ellos para lograrlo, para conseguir las poses.

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¿Cuánto tiempo puede tomar?

Entre 15 minutos y tres horas, pero las personas no están desnudas todo el tiempo.

Grande.  Las instalaciones humanas de Tunick han colmado plazas de ciudades como Sidney y México.  Cortesía de Spencer Tunick para La Nación / AFP.
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Grande. Las instalaciones humanas de Tunick han colmado plazas de ciudades como Sidney y México. Cortesía de Spencer Tunick para La Nación / AFP.

¿En cuáles países ha sido más difícil trabajar?

Bogotá fue lo más difícil (en el 2013). Muy conservadora. Tenía un proyecto aprobado, y el día antes de anunciarlo al público el patrocinador se retiró porque pensó que su clientela mayor se ofendería con mi trabajo, pero sentí que sus clientes lo habrían celebrado. Creo que estaban totalmente equivocados. Era un proyecto con el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Los patrocinadores hubieran tenido un momento increíble, hubieran sido los catalizadores de algo tan especial, y creí que no fueron valientes, les importó más el entretenimiento trivial y no cultural.

”Chile fue el lugar más conservador. Fue muy difícil trabajar allí, pero ahora es muy abierto. Después de mi trabajo, la gente lo celebró como una experiencia maravillosa y un avance en Chile. El presidente (Ricardo) Lagos dijo que, de haber sido más joven, habría posado. Hay una frase en Chile: ‘Antes de Tunick y después de Tunick’. Así que tuve un impacto, pero antes de que llegara era muy conservador.

”México (donde reunió a 18.000 personas) fue muy difícil, nos tomó tres años obtener permisos. Usualmente, la solicitud de permiso llega hasta el presidente, pero con suerte un alcalde puede aprobarlo.

”El alcalde dijo que sí, pero no sabía que el permiso iría a parar hasta la oficina presidencial”.

¿Cómo se siente al saber que debe atravesar tantos filtros para trabajar?

No creo que sea necesario. No creo que mi trabajo sea demasiado sexual, ni rompa tabúes muy duros; mi trabajo es más romántico y abstracto que raro. Aún creo que es punk rock , pero no es pornografía. Obviamente, deben obtenerse permisos: si un desfile o un maratón necesitan obtener un permiso, debería ser en la alcaldía. Está bien pedir permiso, porque hay que desviar el tráfico y cerrar calles.

”Es muy agotador tener que pasar tanto tiempo tratando de hacer mi trabajo. La mayoría de artistas que trabajan con el desnudo trabajan en privado, trabajan en la naturaleza, en el estudio, desarrollan sus ideas creativas allí, luego la exponen a su mundo, en un museo o galería, un espacio interior. Yo hago mi trabajo expuesto y en un ámbito público, así que es muy estresante.

¿Cuál es la diferencia entre el trabajo en la naturaleza y en la ciudad?

Cuando un cuerpo entra en la ciudad, es la naturaleza entrando en un mundo de concreto, pero cuando llevo un cuerpo a la naturaleza, siento que es la ciudad entrando en la naturaleza. Siento que hay una electricidad del cuerpo desnudo contemporáneo que se infiltra en la naturaleza; debe lidiar con la naturaleza, tratarla cuidadosamente y preocuparse por ella; no creo que sea naturaleza sobre naturaleza. El cuerpo es eléctrico y confrontativo, y debe luchar para ser natural.

¿Aún le tememos a la desnudez?

El cuerpo en público es aún una explosión de vida. Aún es muy actual, crea mucha ansiedad, pone a la gente muy nerviosa porque es la libertad en su forma más pura, incontrolable, desvergonzada, rebelde... Nadie posee tu cuerpo; el gobierno no posee tu cuerpo. La gente suele tener miedo del cuerpo en el espacio público; por eso creo que es tan importante en tantos países que son tan diferentes. Lo opuesto de lo que hago es gente vestida. Lo opuesto de la vestimenta es la libertad, una sociedad abierta, una que entienda el arte, el cuerpo y su dualidad en nuestra forma de pensar contemporánea, dentro de nuestra cultura y lo que vemos y hacemos.

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Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

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