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Invitada del sétimo Festival Internacional de Diseño, del 10 al 12 de marzo en San José

Sissel Tolaas explora el olfato como una forma de conocimiento

Actualizado el 07 de marzo de 2017 a las 12:00 am

Entre arte y ciencia, sus proyectos se exhiben en museos, acompañan proyectos de diseño y abren nuevas vías para entender los olores

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Sissel Tolaas explora el olfato como una forma de conocimiento

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Sissel Tolaas captura los olores del ambiente y los reproduce en el laboratorio. Cortesía de Sissel Tolaas

En el principio estuvo el olor. Luego fuimos pretendiendo que no existía, fingiendo que podíamos vivir sin él. Luego nos hizo falta. Pero Sissel Tolaas ya estaba allí, desgranando sus secretos y recordándonos que entre más percibamos los olores, más felices somos.

Entre arte y ciencia, el trabajo de esta artista de instalación e investigadora noruega traerá al sétimo Festival Internacional de Diseño un aroma de otra dimensión. Del diseño se espera impacto visual, no olfativo, pero museos y galerías de todo el mundo conocen bien a Tolaas.

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En su laboratorio berlinés, financiado por International Flavours and Fragrances (IFF), Sissel Tolaas recrea sintéticamente complejos olores de toda índole, a veces con fines comerciales, muchas otras con interés artístico, científico o histórico.

Con su nariz y sus instrumentos, Tolaas desarrolla sofisticados aromas sintéticos.   Cortesía de Sissel Tolaas
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Con su nariz y sus instrumentos, Tolaas desarrolla sofisticados aromas sintéticos. Cortesía de Sissel Tolaas

¿Cómo empezó esta investigación del mundo del olor? “En general, he estado usando mi nariz apropiadamente por 20 años. Es un trabajo de 365 días al año, 24/7”, explica Tolaas, quien tiene formación en lingüística, química y artes visuales. Así, en su biblioteca personal, tiene más de 7.000 aromas de todo el mundo.

“Nacemos con un software increíble, los sentidos, y es una pena que solo usemos los ojos para navegar por el mundo. He estado explorando con la nariz como mi herramienta, y además de esta sofisticado instrumentos, tengo distintos utensilios que me ayudan a capturar esta ‘imagen invisible’ de un olor”, explica.

¿Por qué considera que prestamos tan poca atención al sentido del olfato? “Creo que uno de los grandes problemas es la falta de lenguaje para describirlo. Rara vez hablamos de los olores. El olor es tan veloz, y tan rápidamente dispara emociones en tu cerebro, que apenas tienes tiempo para reflexionar sobre él”, dice. Trabajos como el suyo nos permiten hablar sobre el olor, sobreponerse a esta barrera.

“Nuestro mundo está tan saneado, tan higienizado, tan ‘limpio’ a tal nivel que no es saludable para el cuerpo ni para el mundo. Nos hemos sentido cómodos de esta manera por demasiado tiempo”.

Así ha sido por generaciones, pero ahora, tenemos nuevas formas de entender el olfato: “Soy capaz de reproducir ciertos olores con el propósito de reflexionar y hablar sobre ellos. Esto ha tenido un impacto increíble en la forma en la que la gente los percibe”.

Por ello Tolaas dedica mucho tiempo a la educación, la promoción de un “uso adecuado” de nuestras narices, una “herramienta increíble” que es una de las primeras que usan los bebés para conocer el mundo. Conforme la escucha y la vista predominan, durante el proceso educativo, algo se pierde. “Trato de traer de vuelta este sentido primario, ¡y funciona! ¡Es increíble! Cuando empiezas a usar bien tu nariz, puedes traer la alegría de vuelta a la vida”, dice.

Pero, ¿de qué nos perdemos cuando obviamos el olor? “Creo que nos perdemos de la quintaesencia de la vida”, sentencia. “Difícilmente tenemos oportunidad de averiguar cómo huelen nuestros cuerpos y qué huelen. Tenemos el derecho a saberlo. Luego puedes decidir si te gusta o no: lo que queremos es transparencia”, argumenta.

Este es el laboratorio de Sissel Tolaas, ubicado en Bérlín. Cortesía de Sissel Tolaas.
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Este es el laboratorio de Sissel Tolaas, ubicado en Bérlín. Cortesía de Sissel Tolaas.

La herramienta más avanzada de Tolaas es, claro, su nariz, pues “lo que los aparatos electrónicos hacen es imitarla”. Usa una tecnología inventada en el IFF, Headspace, que captura ciertas moléculas que luego puede examinar (y replicar) en su laboratorio. De este modo, puede usar los olores luego para aplicaciones que han incluido perfumería y otros usos comerciales, instalaciones artísticas, investigaciones históricas y mapeos urbanos, entre otros.

Para Tolaas, incluso, un proyecto reciente ha sido postular el olor como herramienta para combatir el prejuicio: todos olemos diferente, y esa diversidad es lo que hace tan rica la vida en la ciudad. Pero tenemos prejuicios ante los distintos olores del ambiente. “Si vas más allá de los prejuicios, algo ocurre. La única forma de que esto suceda es sacando de contexto los olores”.

Ya sea recreando los aromas de un bosque o del sudor, eso procura Tolaas. “¿Cómo podemos ser felices si no utilizamos todo con lo que estamos equipados?”, se pregunta.

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El Festival Internacional de Diseño, el más importante de su tipo en Costa Rica, se celebrará del 10 al 12 de marzo. en la Antigua Aduana (San José) y otras sedes. Figuras y firmas como Alejandro Magallanes, Daan Roosegaarde y Snask participan en el encuentro.

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Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

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