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Baile usted la danza de Selene

Actualizado el 11 de enero de 2015 a las 12:00 am

Mirada perpetuaVarios satélites dan la misma cara a sus planetas

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Baile usted la danza de Selene

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José Alberto Villalobos Morales

Si usted ha visto la Luna con cuidado, habrá notado que la carita (fase) que nos muestra –sin importar si está total o parcialmente iluminada– siempre tiene el mismo aspecto: la misma distribución de cráteres y mares. Podemos comprobarlo en esta dirección:

http://es.wikipedia.org/wiki/Mar_lunar

Por ejemplo, usted siempre verá, orientado hacia el sur, el llamativo cráter Tycho, con sus prominentes rayos, fácilmente observable en Luna llena, llamado en honor de Tycho Brahe, astrónomo danés del siglo XVI:

http://es.wikipedia.org/wiki/Tycho_Brahe

Más o menos al oeste aparecerá el Mare Tranquilitatis (Mar de la Tranquilidad), donde Neil Armstrong dio su pequeño paso personal y a la vez “un gran paso para la humanidad”.

Bien acoplados . Cuando digo en una charla que la Luna siempre nos da la misma cara, generalmente alguien me replica: “Pero usted nos dijo que todo rota en el universo, desde los electrones y los quarks hasta los cúmulos de galaxias; entonces, la Luna no rota si siempre le miramos el mismo lado”. Yo le contesto que sí rota y que baila la danza de Selene (“Luna” en griego). Veamos...

Si usted gira alrededor de un eje imaginario de su cuerpo (de la cabeza a los pies), habrá rotación . Si gira alrededor de un eje externo (alrededor de su pareja de baile, por ejemplo), habrá revolución . La Luna posee ambos movimientos: rotación con respecto a su propio eje, y revolución con respecto a la Tierra.

El período de rotación sideral de la Luna es de 27,321 días, lo mismo que el período de revolución orbital; por tanto, ambos períodos están sincronizados o acoplados. Sin embargo, el tiempo existente entre dos Lunas llenas consecutivas es de 29,531 días porque la Tierra también se ha movido durante una lunación, y la Luna requiere dos días más para llegar de nuevo a la alineación Sol-Tierra-Luna.

Bueno, esa es la explicación física y matemática de por qué siempre le vemos el mismo lado a la Luna. Ahora intentemos algo más divertido: tres bailes selenitas, para ver cuál es el correcto. Primero, como un calentamiento, practiquemos el baile de la Tierra, que es más simple.

Giros celestiales. Su pareja es el Sol y usted realiza la mímica de la revolución y la rotación de la Tierra: 365 rotaciones durante una revolución, pero solo de unas poquitas, como en el punto guanacasteco, para no marearse. El Sol también rota, mas pidámosle que permanezca quieto en este baile.

Ahora dígale a su Sol que él será la Tierra, y usted, la Luna. Intente algo similar a lo anterior: varias rotaciones durante una revolución. Su Tierra se le quejará pues le dirá que pudo ver todos los lados de su cuerpo (frente, hombros, espalda, etc.) y varias veces en una vuelta –pero así no puede ser la danza de Selene–.

Ahora intente algo drástico. Dé una revolución mirando en la dirección de un cuadro que esté en la habitación. Su pareja le dirá: “Ahora no solo vi todos sus lados, sino que usted (Luna) no rotó” –así tampoco baila Selene–.

¿Qué podemos hacer? Bueno, como dicen los astrónomos, “hagámoslo para ver qué pasa”. Pídale a su pareja (Tierra) que se quede en el centro de la pista mientras usted (Luna) gira alrededor, siempre mirándola. Hubo revolución –muy evidente– ya que usted le dio una vuelta a la Tierra, pero ¿también hubo rotación?

Veamos qué sería evidencia de rotación para usted (Luna). Comience mirando hacia el cuadro de la pared, mantenga su posición y solo rote para ver una ventana, luego una puerta, luego al resto de sus compañeros, y finalmente, otra vez, el cuadro en la pared. ¡Usted ha realizado una rotación!

Ahora dé una revolución alrededor de su pareja, pero siempre mirándola, mientras enfoca sus ojos hacia los objetos de la habitación (el cuadro, la ventana, la puerta y el cuadro de nuevo): verá que resulta lo mismo. ¡Entonces también rotó!

Usted ya aprendió los pasos básicos de la danza de Selene: exactamente, una rotación en una revolución.

Otros bailarines. Resulta que ese baile es popular en el sistema solar. Una rotación sincrónica también hacen los satélites mayores de Júpiter : Ío, Europa, Ganimedes y Calisto, descubiertos por Galileo Galilei el 7 de enero de 1610 con uno de los primeros telescopios que tuvo la humanidad. Le dan siempre la misma cara a Júpiter, y sus períodos de revolución y rotación respectivos son iguales.

Parece que la danza de Selene está de moda entre los satélites grandes del sistema solar puesto que Titán le baila a Saturno de igual manera, dándole la misma cara, con un período sincrónico de 15,945 días.

Plutón y Caronte (su satélite mayor) tienen sus períodos acoplados, pero llevan la danza de Selene al extremo: Caronte le da la misma cara a Plutón, y Plutón le da la misma cara a Caronte, como si bailasen tomados de los brazos.

El período de rotación de Plutón es de 6,387 días, lo mismo que el periodo de revolución y de rotación de Caronte. Sin embargo, recuerde que ese planeta enano está muy alejado del Sol y que su período orbital (alrededor del Sol) es de 247,68 años.

A pesar de la gran distancia de Neptuno al Sol (30,071 veces la distancia Tierra-Sol), se ha comprobado que su satélite mayor, Tritón, también tiene un acople rotación-órbita, con un período sincrónico de 5,877 días.

Urano está a 19,189 veces la distancia Tierra-Sol, pero “baila de panza”, en el “piso” del plano del sistema solar, y su eje de rotación está inclinado 97,8° (es casi paralelo a su plano orbital). No se ha podido confirmar si su satélite mayor, Titania, también realiza la danza de Selene, con un período de 8,706 días: posiblemente sí.

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