Entretenimiento

Historia

Óscar Arias, el antiimperialista

Actualizado el 28 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

En los años 80. El presidente fue glorificado por varios intelectuales

Entretenimiento

Óscar Arias, el antiimperialista

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

La figura de Óscar Arias merece un análisis profundo en sus representaciones, como sugirió Iván Molina en un artículo publicado en este diario el pasado 8 de marzo. En aquel texto, Molina exploró cómo se había “monstrificado” a Arias después de 1990.

En cambio, antes de eso, Arias fue presentado en otros términos, y quienes lo ensalzaron fueron especialmente académicos universitarios e intelectuales. Muchos de ellos hablaron de Arias como de un héroe antiimperialista.

Arias ganó las elecciones de 1986. El 7 de febrero, en una entrevista con el semanario Universidad , Arias indicó: “[...] para retomar el crecimiento, necesitamos paz. En Costa Rica podemos tener paz y no trabajo, pero lo que no es posible es tener trabajo si no hay paz”.

Apoyo  a Arias por grupo Soberanía, Semanario Universidad, 1986 (arriba).  Arias en la UCR, Semanario Universidad,16 de octubre de 1987 (abajo).
ampliar
Apoyo a Arias por grupo Soberanía, Semanario Universidad, 1986 (arriba). Arias en la UCR, Semanario Universidad,16 de octubre de 1987 (abajo).

Luego, ante la pregunta del periodista Gilberto Lopes sobre el papel de Costa Rica en Centroamérica, Arias remató:

“En este campo, me propongo no solo tener una posición pasiva, de no dejarnos arrastrar a ser actores en los conflictos que viven pueblos hermanos, sino que, por el contrario, queremos tener una posición activa, hacer de Costa Rica un agente promotor de la paz en Centroamérica y el mundo”.

En una entrevista con un reportero estadounidense, el 21 de febrero de 1986, Arias arremetió contra la política exterior de Reagan. El resultado de esa declaración fue una poderosa crítica dentro de Costa Rica que Isaac Felipe Azofeifa enfrentó en su columna en Universidad el 28 de febrero. Azofeifa escribió:

“[…] el Dr. Arias ha opinado como presidente electo de un país orgulloso de su dignidad de país libre, y también como latinoamericanista que es, en apoyo íntegro del trabajo, de pacificación del Grupo de Contadora”.

A su vez, José R. Cordero Croceri apuntó que Ronald Reagan había sido el derrotado en la contienda electoral costarricense.

Ya el 14 de marzo de 1986 en Universidad, el profesor Manuel Formoso apostaba por la esperanza de una nueva política exterior que permitiera a Costa Rica, “no aislada sino en asocio con sus aliados naturales, las democracias de América Latina y los gobiernos socialdemócratas europeos”, desprenderse de lo dictado por los Estados Unidos.

Intelectuales y paz. En ese contexto, en la Universidad de Costa Rica se planeó una serie de sesiones en el marco de la Cátedra Eugenio Fonseca Tortós para analizar el tema “Perspectivas de la paz en Centroamérica”.

PUBLICIDAD

En ellas participaron intelectuales de toda Centroamérica. La sesión de inicio se produjo el 9 de abril y el discurso inaugural fue pronunciado por Fernando Durán Ayanegui, rector de la UCR. Él subrayó la necesidad de desarrollar la paz, pero cimentada sobre una justicia social.

El 9 de mayo de 1986, el escritor Alfonso Chase certificó la imagen de Arias como líder de la paz en Universidad al indicar que “los valores de la Paz y el Diálogo, confirmados en la votación mayoritaria del dos de febrero, han sido subrayados por Arias como el norte de su reciente viaje y sus declaraciones en su periplo sudamericano". Chase prosiguió:

”Se trataba, lúcidamente, de limpiar la cara a Costa Rica y presentarla con dignidad, conciencia de soberanía e independencia, y no como una provincia del imperio, satélite y eco de las declaraciones de la política norteamericana, actitud que desprecian y censuran los mismos diarios norteamericanos cuando se refieren a nuestra patria”.

En julio, un grupo llamado Soberanía publicó una declaración de principios. El grupo estaba integrado por Azofeifa, Carmen Naranjo, Yolanda Rojas, Laura Vargas, Cordero Croceri, Daniel Camacho, Lily Guardia, Rodolfo Solano Orfía, Carlos Morales, Jacinto Ordóñez, Julio Jurado del Barco, Cristina Zeledón y Luis Guillermo Herrera.

Sus principios eran encontrar la objetividad y utilizar los medios de comunicación como “instrumento activo para buscar la unidad y la comprensión mutua entre los hombres y entre los pueblos”.

El grupo se proponía trabajar sin descanso por la paz y la “coexistencia respetuosa entre los regímenes de distinto signo político y social”, aspirar por una paz “basada en la justicia y la libertad” y velar por la dignidad de Costa Rica como Estado libre.

Soberanía envió una carta a Arias que Universidad publicó el 7 de noviembre. En ese momento, cuando se hablaba públicamente del inicio de una intervención directa de los Estados Unidos en Nicaragua, Soberanía escribió:

“Con suma preocupación observamos que se precipitan los acontecimientos hacia una escalada en el conflicto centroamericano y parece cercano el momento de la generalización de la guerra en la región con graves consecuencias para Costa Rica.

”Ante esta dramática situación, reconocemos el enorme y patriótico esfuerzo que usted realiza por mantener a nuestra patria en el sendero de la neutralidad y por defender nuestra soberanía y los más auténticos intereses nacionales”.

PUBLICIDAD

En su revisión del año 1986, Universidad consideraba que, a diferencia “del gobierno anterior, Arias ha hecho intentos por articular una política menos servil a Estados Unidos”.

Añadía que, a pesar de la presión venida desde Washington, “la llegada de Óscar Arias al poder, el 8 de mayo pasado, significó una corriente de aire fresco en medio de una Costa Rica desvergonzada al servicio de las políticas de Ronald Reagan”.

Cerrar filas. A mediados de febrero de 1987, después de una reunión de los presidentes de Centroamérica (excepto Daniel Ortega) en San José, Universidad comunicó que se disipaban las presiones sobre Nicaragua y que Arias invitaría a Ortega a integrarse en la negociación por la paz.

Algunos académicos insistieron en apoyar al presidente. Manuel Formoso volvió a su evaluación del gobierno e insistió en ver en Arias una “independencia política que creíamos desaparecida en todo presidente liberacionista” e indicó:

“Los esfuerzos pacificadores del presidente Arias son muy importantes y deben merecer nuestro apoyo en estos momentos de incertidumbre y graves tropiezos […]. No tengo la menor duda […] de que, en esta hora de incertidumbre y tropiezos que experimenta el plan de paz de don Óscar Arias, los costarricenses debemos cerrar filas en torno a nuestro presidente y apoyarlo en sus esfuerzos pacificadores”.

ampliar

El 31 de julio de 1987 en Universidad , Carlos Morales apuntó que Arias había asumido varias actitudes que debían reconocerse:

“Me refiero a sus gestiones por la paz en Centroamérica, a su decisión de limpiar el país de mercenarios anti nicas, a su valiente viaje por el istmo sin excluir el país prohibido, a su resolución de desmilitarizar a la Guardia Civil para que sea productiva y no represiva, a su empeño por educar mejor a este pueblo y desenmascarar a los tahúres de la desinformación que trasiegan con la falacia.

”Si el Presidente Arias actúa como líder ideológico y no como resonancia de las voces del dólar, la historia le guardará un sitial de honor en los anales de la Patria [...]. Y si tan siquiera una pequeña parte de sus metas se cumplen, habrá suficientes consecuencias para recordar al estadista. Al hombre que pensó y orientó, al intelectual que no se dejó aplanar por la mediocridad y la avaricia”.

El 7 de agosto de 1987 en Guatemala, se firmó el Plan de Paz. Manuel Formoso recibió de forma efusiva el acuerdo, Carlos Morales lo catalogó de un “gustazo” y el grupo Soberanía consideró el momento de la firma como de “regocijo universal”.

La caricatura promovió imágenes importantes al respecto, algo estudiado por María Pérez Yglesias en aquel momento.

Como anotan Steven Palmer e Iván Molina en su The Costa Rica Reader , el caricaturista Hugo Díaz publicó dibujos en los que Arias llevaba una pequeña paloma blanca, que simbolizaba la paz, frente a un Reagan que lanzaba un águila rapaz contra la región. Finalmente, la paloma derrotaba al águila.

El golpe de gracia para la consolidación de la imagen de Arias lo dio el anuncio de que había ganado el Premio Nobel de la Paz. En un largo artículo que publicó Universidad el 16 de octubre de 1987, Lopes resumió el proceso histórico que había llevado al Nobel.

Formoso se llenó de entusiasmo y escribió: “Al concedérsele el Premio Nobel de la Paz a un hombre que se ha empeñado en sustituir la guerra por el diálogo […], la causa humanista y de la razón se ve fortalecida y pierden terreno los necios guerreristas que todo lo quieren resolver a tiros”.

El 8 de octubre de 1987, Arias llegó a la Universidad de Costa Rica. El pretil estaba abarrotado de gente. Arias se sentó ante una mesa preparada para el debate, en medio de la vicerrectora de Docencia y el director de Universidad .

Esa reunión sirvió para sellar la estrecha relación que había entre Arias y los universitarios. El Canal 15, de la UCR, realizó un “filme especial” al que tituló Óscar Arias y los jóvenes y lo transmitió en una de aquellas noches. Eran otros tiempos.

El autor trabaja en un texto sobre los intelectuales y la política exterior del periodo 1982-1990 y agradece algunos datos suministrados por Iván Molina.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Óscar Arias, el antiimperialista

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota