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Navidad

Las cartas al Niño Dios sirvieron como medio para la crítica política

Actualizado el 22 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

Humor y tradición. Caricaturas usaron la Navidad para satirizar a los políticos de las elecciones de 1908

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Las cartas al Niño Dios sirvieron como medio para la crítica política

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A inicios del siglo XX, las cartas al Niño Dios se insertan como una parte de la tradición navideña y de aquel trajín familiar ligado a la elaboración del portal –a su fragancia a cohombro, musgo y huerto–, al retoque y la reparación del pasito tallado en madera y heredado en familia, y a la preparación de tamales, palmitos y conservas, chicha y chinchibí.

Aguinaldos para Rafael Iglesias, Ricardo Jiménez y Máximo Fernández. Dibujo de Antolín Chinchilla de diciembre de 1908. Fotografía: Ana Sánchez Molina para LN.
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Aguinaldos para Rafael Iglesias, Ricardo Jiménez y Máximo Fernández. Dibujo de Antolín Chinchilla de diciembre de 1908. Fotografía: Ana Sánchez Molina para LN.

En vísperas de la Navidad, tras haber comunicado sus deseos al Niño, las criaturas esperan juguetes, dulces y “estrenos”. Primero son los festejos parroquiales; en el templo, el desfile en pareja de jóvenes con sus trajes de pastor, sus villancicos y danzas. Es la noche del 24 de diciembre. Entre otros, Anastasio Alfaro rememora aquella pastorela y la entrega del pequeño obsequio al niño del pesebre; entonces se remonta a fines del siglo XIX, cuando Tomás Guardia era presidente de la República.

“¡Bienvenida, Noche Buena, / noche de amor y de paz / que derramas dulces sueños / de ventura en nuestro hogar. / En tu seno cariñoso, / los juguetes vienen ya, / que mañana nuestros padres / en tu nombre nos darán”, canta a sus hijos José María (Billo) Zeledón, autor de la letra del Himno Nacional, en el poema “Navidad” (Elías Zeledón: La navidad costarricense . EUCR, 1999).

Por su parte, en El libro de los pobres , en 1908, el escritor Jenaro Cardona cuenta la “¡Noche buena!” de las mujeres desheredadas:

“‘¿Verdá, mamacita, que esta noche sí me trae el Niño la muñeca?’, preguntó quizá por la quinta vez a la madre, quien labora planchando ropa ajena. Horas más tarde, llena de dolor, aquella niña cambia su pedido: ‘Niño Dios, niño Dios, no me traigas la muñeca, ¡pero que mamacita no se muera!’”, implora junto a la madre recién muerta por el borracho de su marido (EUNED, 2007).

Cartas satíricas. En Costa Rica, los dibujos humorísticos también registran la figura navideña de la carta al Niño. Es parte de la fiesta y la memoria colectiva del costarricense, pero el pedido y los regalos o aguinaldos que les trae a los “chiquitos buenos” se plantean como un acto desacralizador dentro de la devoción popular.

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Aquellas caricaturas mantienen diferencias con otras prácticas artísticas como la literatura de la época. Así, restringen su tema al ámbito político, aunque el periódico o la revista incluyan textos cristianos.

El fuerte énfasis político de aquella prensa liberal y de su poder persuasivo ante el lector (posible elector) intenta descalificar –a veces, calificar– a los personajes situados en el poder, o a los que luchan en tiempos de campaña presidencial, como ocurre ahora.

Juguetes para el deleite. En aquel tiempo, las caricaturas desenmascaran los juguetes-deseos de los políticos. El 25 diciembre de 1908, Antolín Chinchilla, propietario y dibujante del semanario de humor El Quijote , en la portada “Nochebuena” traza los aguinaldos que recibirán los aspirantes a la próxima contienda electoral (1910): el expresidente Rafael (Iglesias, apodado Gallo de Lata ): “Un gallo con bubas”, Ricardo (Jiménez): “Un banano” (por atacar los contratos bananeros que renegociaban), y Máximo (Fernández): “Nada porque se lo quita Ricardo”.

Resguardando la forma triangular, la caricatura ubica en la cima a san José-Cleto González Víquez, presidente en ejercicio, quien sostiene el cayado con la calabaza en una mano; en la otra eleva la diminuta silla presidencial hacia el punto más alto del dibujo y más lejano de los contrincantes. Los candidatos y sus componendas aparecen en el plano intermedio; en la base, el lector de la revista con una tijera en la mano.

San Nicolás entrega un regalo a Ricardo Jiménez en un dibujo de Noé Solano del 25 de diciembre de 1924.  Fotografía: Ana Sánchez Molina para LN.
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San Nicolás entrega un regalo a Ricardo Jiménez en un dibujo de Noé Solano del 25 de diciembre de 1924. Fotografía: Ana Sánchez Molina para LN.

El 24 de diciembre de 1922 y el 25 de diciembre de 1923, Paco Hernández dibuja, para el Diario de Costa Rica, dos historietas que titula “¿Qué le pidieron al Niño?”.

Las ocho viñetas de la primera y las seis de la segunda incluyen personajes del momento, políticos en su mayoría. En la Navidad de 1923: Alberto Echandi, Ricardo Jiménez, el general Jorge Volio, Julio Acosta, un personaje incógnito (quien pide la anulación de las Juntas Electorales “para que se salve la Patria”) y otro del pueblo (quien ruega por “un poquito de agua, que ya ni eso da la Municipalidad”).

Desde la portada del semanario Bohemia , el 24 de diciembre de 1922, Noé Solano esboza al presidente en ejercicio con el “aguinaldo de Noche Buena”. San Nicolás-Julio Acosta se pasea con el Pierrot bajo la noche estrellada: “–¡Dadme el Pierrot, prontamente!... / –No, San Nicolás, a mí… / –Mira que yo siempre fui / amigo del Presidente! / Y el Santo, prudentemente, / no lo quiere regalar / temiendo que, de repente / lo vuelvan a escocherar!”.

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El 21 de diciembre de 1924, desde Bohemia, Enrique Hine traza a “San Nicolás en Palacio”. Con el gran saco de juguetes-presupuesto a la espalda, san Nicolás-Congreso le entrega el pequeño aumento de sueldo a Ricardo Jiménez, quien había asumido el mando presidencial en mayo de aquel año.

En El Látigo, semanario político “de humor y de mal humor”, del 24 de diciembre de 1927, bajo el título “Lo que le trae San Nicolás a D. Cleto”, Selbor (Eladio Robles) retoma al mítico personaje, quien anuncia: “Cleto, hoy te doy ese hermoso regalo [la Presidencia] para que salves a esta patria”, y el exmandatario González Víquez lo agradece. Así, Selbor anticipa el resultado de las elecciones de febrero de 1928, cuando se ejerció por primera vez el voto directo y secreto.

Hoy... Poco comentada, la carta al niño Jesús es una tradición religiosa y cultural que ha acompañado al “pasito” y al “rezo del Niño”, devociones costarricenses de gran arraigo popular que han descansado sobre todo en el regazo femenino.

Este año, en medio de la cilampa navideña y la lluvia de candidatos presidenciales, sin aquel aroma a cohombro y flores de coyol, pero marcados por la figura comercial de Colacho, ¿qué le iremos a pedir al Niño?

A inicios del siglo pasado, Billo Zeledón había cantado en su “Navidad”: “Eres noche de concordia, / de cariño, de amistad, / a tu sombra se engrandece / nuestro afecto fraternal. // Noche dulce, noche buena, / noche de fraternidad; eres nuncio de una aurora / de contento universal”.

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La autora ha publicado los libros ‘Historia del humor gráfico en Costa Rica’ (Editorial Milenio, 2008) y ‘Caricatura y prensa nacional’ (EUNA, 2002).

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