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Maricel Alvarado y Carlos Tapia dialogan en colores

Facetas Utilizando diferentes soportes y temas, el color es el protagonista de obras de Maricel Alvarado y Carlos Tapia en Country Art Café

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Para los físicos, el color es una percepción visual en distintas longitudes de onda. En cambio, para los artistas, el color es una llave maestra: por un lado, permite entrar en las habitaciones del alma; por otro, abre puertas a numerosas interpretaciones de la realidad. En la galería Country Art Café, dos artistas hacen, del color, el protagonista de veintiuna obras con la muestra Color en movimiento . El apacible espacio del café invita a una charla en la que diez esculturas de vidrio y once acrílicos se unen a la conversación.

Maricel Alvarado creó las esculturas con la técnica de vitrofusión. Por su parte, Carlos Tapia a nos lleva a recorrer los pasillos de ciudades imaginarias a través de doce pinturas: algunas de ellas, nunca exhibidas en Costa Rica.

Una primera mirada a las obras permite corroborar que son muy diferentes entre sí ya que divergen en materiales y en temas. Sin embargo, hay algo en ellas que se conjuga a la perfección: los colores vibrantes.

“Tanto en Carlos como en mí, el color es quien nos lleva a caminar por toda la obra”, comenta Maricel Alvarado, y Carlos Tapia agrega: “Nos conocemos desde hace muchos años y nos habíamos dado cuenta de que las esculturas de Maricel y mis cuadros dialogan y se ven bien juntos”.

La luz como un pincel. Aquí y allá, unas mujeres nos miran con profundidad y transparencia. Sus coloridos rostros toman la luz y la refractan tiñendo el espacio circundante.

El tema de Maricel Alvarado es la figura femenina: “Yo hablo por la mujer que no se atreve a hablar; por las agredidas, las que están en un segundo plano. Siento que, por ser ellas de mi sexo, son mi identidad”, explica la artista. Muestras de su interés son las obras Clementina y Clara . Esta última representa a quien fue como una segunda madre para ella. “Para las obras me baso en historias, en experiencias y amistades”, relata Maricel.

Todas las obras de la exhibición se realizaron en el 2010 y el 2011 con la técnica de la vitrofusión: pintura en vidrio luego fundido.

Maricel explica que el uso artístico del vidrio es antiguo; así, se han encontrado objetos de este material en la cultura mesopotámica. En los años 60, la vitrofusión resurgió en los Estados Unidos; llegó a Costa Rica hace diez años y es aquí poco conocida.

Para realizar estas obras, la artista hace un dibujo que le servirá de guía; luego corta láminas de vidrio de al menos 6 mm de grosor; posteriormente aplica el color: esmaltes y polvo de vidrio. Las láminas se unen y se colocan en un horno especial por un mínimo de 24 horas y se llega a temperaturas de 815° centígrados.

Las obras de Marisel Alvarado demuestran su incansable estudio en variadas ramas del arte: además de sus trabajos en vidrio, dibuja y pinta desde los once años. Conoció la vitrofusión en el 2005 y le ha permitido hacer escultura: “Para mí fue increíble llevar a las mujeres de mis cuadros a la tridimensionalidad”, cuenta.

Además del tema de la mujer, algunas piezas –como Explosión y Geometría en rojo – experimentan con la geometría, la perspectiva y diferentes pinturas. Estas obras muestran dos tendencias en la obra de Alvarado: la influencia del cubismo y el color rojo. “El rojo es un color con el que yo no puedo dejar de vivir pues el 99% de mis obras tienen algo rojo” confiesa Maricel. De esa predilección dan fe obras como Alma y Pava , donde el rojo brilla como un punto en medio de una escala de grises.

Están presentes No vaya a ser que se rompa el hechizo y nada sea verdad y Tengo dentro numerosas imágenes que escondo para que no me descubran . Estas obras fueron parte de un homenaje que Maricel Alvarado y Silvia Monge dedicaron a la artista inglesa-mexicana Leonora Carrington (1917-2011) en la Galería Nacional.

El color toma los espacios. Una ciudad onírica surgió de la mente de Carlos Tapia y viajó hasta la Galería Medici en Caracas, Venezuela. Ahora regresó a Costa Rica, y el pintor nos invita a pasear por sus callejones: algunos llenos de color y otros grises, como si en ellos reinara la noche.

Los temas que forman parte de Color en movimiento han caracterizado la carrera de Tapia: los gatos y el espacio arquitectónico. La arquitectura es una de sus pasiones, fue su primera carrera y es una motivación para pintar edificios, habitaciones y ciudades.

En sus pinturas, Tapia domina el juego de la perspectiva y la profundidad. Asimismo, estas obras contienen dibujos inspirados en edificios famosos; por ejemplo, el acrílico Ciudad gótica , cuyas imágenes recuerdan al Edificio Chrysler de Nueva York, a la corona de la Estatua de la Libertad y a diseños de Antonio Gaudí.

En estas nuevas obras, Carlos Tapia se mueve entre los colores más vivos y primarios, y los tonos de gris. Para Tapia, experimentar con los grises fue un reto: “Estas pinturas son una respuesta a mucha gente que decía que yo solo me sostenía por el color, así que me propuse quitarlo para ver si el cuadro sí se sostenía”, releva el artista. Catedral en el aire y Día y noch e sintetizan las intenciones del pintor.

Sin duda, un motivo central en las pinturas de Carlos Tapia son los gatos. Para él, estos felinos son un alter ego y, en sus obras, suelen ver de frente al espectador, invitándolo a entrar en la obra. En cuadros como Esquí acuático y Sillas voladoras , los felinos son figuras antropomorfas pintadas con tonos intensos que demuestran la influencia del arte de los años 60, decenio del que Tapia de confiesa fanático.

Dentro de las pinturas nuevas pueden mencionarse dos homenajes a obras reconocidas, profundamente personales y lúdicas. El primer homenaje recuerda el óleo La danza (1909), de Henri Matisse. El segundo remite a la obra de Remedios Varo Naturaleza muerta resucitada (1963), y es una pintura llena de objetos que simbolizan la personalidad de Tapia.

El motor para realizar esas pinturas fue el humor: “Alguna gente cree que el arte debe ser absolutamente serio, aunque para mí es todo lo contrario”, confiesa el artista.

En Color en movimiento , la armonía entre los trabajos de Maricel Alvarado y Carlos Tapia surge a partir de los efectos cromáticos. Para Maricel, “el color es lo que le da vida al sentimiento que cada uno expresa”. A su vez, Carlos considera que el color es un elemento propio de su identidad costarricense y latinoamericana:

“Ahora, las montañas están rojas por los porós; las calles, rosadas por los robles sabana; seguimos con las orquídeas, los insectos, los pájaros, el mar, el cielo... Nuestro verano es una locura”, enumera el pintor y señala la luz del Sol que se asoma desde la ventana.

Maricel asiente y agrega, emocionada: “...Y el verde de nuestras montañas. Son colores muy vivos los que nos rodean”. Ambos concuerdan en que el color de la naturaleza se transforma en pigmentos y es el protagonista entre el lienzo y el vidrio.

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