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Marcos López: teatro, humor y fotos

Actualizado el 15 de marzo de 2015 a las 12:00 am

El artista argentino asombró en el Festival Internacional de Diseño

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Marcos López: teatro, humor y fotos

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"Comida rápida" es un ejemplo del hipercromático “pop latino”, en el que los personajes son actores o amigos de Marcos López.

La imagen de un restaurante de comida rápida de color verde intenso –en sus paredes, hot dogs y hamburguesas–; cerveza argentina; manteles y sillas de plástico de colores vivos; camareras vestidas como en los años 50; modelos estáticos que miran al espectador con un gesto de resignación-amargura-tristeza...

La fotografía Comida rápida (2007), del artista argentino Marcos López, es una de las obras que él ha creado dentro de su estilo “pop latino”.

“En la obra de Marcos López, la referencia al arte pop alude no tanto a la historia del arte como al proceso de degradación de las culturas locales en los márgenes del llamado mundo global”, afirma la argentina Valeria González, historiadora de arte e investigadora de la fotografía.

López visitó Costa Rica para ofrecer una conferencia y un taller en el Festival de Diseño Costa Rica 2015. El artista compartió algo de su estilo con ejercicios de puesta en escena, retratos ambientados, límites entre la fotografía documental, teatralización de la escena, uso del color e improvisación en la dirección de actores.

López construye escenas que parecen reales, pero no lo son, y apela a “actores” que busca entre sus amigos o encuentra en la calle. “Me siento como un director de teatro que luego fotografía sus puestas”, afirma y añade: “A veces me parece que la puesta en escena, lo teatral de mis fotos, son formas de escapar de la realidad y teatralizar”.

Blanco, negro color. Marcos López nació en la provincia argentina de Santa Fe, en el campo. “Comencé a estudiar ingeniería civil, pero a los 18 años descubrí la fotografía y ya nunca pude dejarla”, declara el artista.

A los 23 años, López abandonó la universidad y se trasladó a Buenos Aires, donde creó sus primeras imágenes reconocidas. En el ensayo Debut y despedida , Valeria González Afirma, que “el clima de aquella vida adolescente en Santa Fe, los amigos, la familia, las calles grises de la ciudad, los clubes de barrio, los adornos de la casa, van a convertirse en fuente de inspiración. Ese es el mundo que evocan las fotografías en blanco y negro entre 1982 y 1992”.

Marcos López  ha publicado libros con sus fotografías, como   Retratos  (1993),   Pop latino  (2000),   Pop latino plus  (2007),   Sub-realismo criollo  (2003),   El jugador  (2007),    Fotografías, 1978-2010  (2010)  y   Marcos López .
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Marcos López ha publicado libros con sus fotografías, como Retratos (1993), Pop latino (2000), Pop latino plus (2007), Sub-realismo criollo (2003), El jugador (2007), Fotografías, 1978-2010 (2010) y Marcos López .

Desde estos inicios, Marcos López se inclinó por el retrato. “El retrato es una forma de interactuar, de ensamblarse emocionalmente con otra persona. Un buen retrato es como encontrarse con un alma gemela a través de la mirada”, señala Marcos.

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“Yo expreso mi propia angustia existencial, alegría, amor, a través de la mirada, las manos, la pose del cuerpo de mis retratados”, agrega.

Al abandonar el blanco y negro, López dejó de lado el retrato tradicional y empezó otra etapa.

“Comencé el estilo pop latino en Cuba, en la escuela de cine de San Antonio de los Baños [donde integró la primera promoción de becarios extranjeros], cuando hice mi primer cortometraje [1987] en la piscina del Hotel Riviera de La Habana, donde puse a cantar a un trío de música folclórica, con maracas y guitarras, subidos ellos al trampolín con tragos de colores en primer plano y caimanes embalsamados”, recuerda.

Más tarde, durante el gobierno de Carlos Ménem en la Argentina (1989-1999), se le ocurrió hacer fotos con baratijas chinas y anteojos falsos Rayban de un dólar.

Explosión. La Ciudad de la Alegría (1993) es la fotografía que, para muchos, inauguró el pop latino de López. “La multiplicación de pancartas con el rostro de Carlos Ménem, que entonces comenzaba su largo mandato presidencial, dan, a estas grotescas puestas en escena, un tono decididamente político. La inflexión de la obra de Marcos López es determinada por el contexto sociocultural de la Argentina menemista”, dice Valeria González sobre esta obra.

Se iniciaron entonces el exceso y la explosión del color característicos de López. “El color de América Latina es el color del plástico de los tianguis o mercados de México D. F., Asunción del Paraguay, Bolivia..., marcado a fuego por el Sol, mezclado con las marcas falsas de Adidas o Nike, y el moreno profundo de las pieles”, indica el fotógrafo.

“Me interesa el exceso, sentir que estoy metido en el medio del carnaval de Río de Janeiro. América Latina es un exceso de belleza y de corrupción política e injusticia social al mismo tiempo”, manifiesta López.

La denuncia, la crítica social y política, la idiosincrasia y el humor conviven todos en la obra de Marcos López, donde la baratija quizá sea símbolo del consumismo y la cultura mundial, pero también puede llegar a ser poesía, ternura y delicadeza.

“Me inspiro en las decoraciones populares de restoranes, altares religiosos, hoteles-alojamiento”, detalla López y agrega:

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–Me interesan también la sabiduría de la artesanía popular, el silencio y el anonimato de las tejedoras de Ñandutí [Paraguay], quienes tejen bordados circulares al lado del lago Ipacaraí. Me interesan las letras de la cumbia colombiana y del vallenato... ”.

Amanda  es un retrato, tomado en el año 2005, que alude irónicamente a un tocado de plumas prehispánico.
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Amanda es un retrato, tomado en el año 2005, que alude irónicamente a un tocado de plumas prehispánico.

Fe en el cine. Su patria, la Argentina, es el eje de su obra. Una de sus imágenes más reconocidas, Asado en Mediolaza (2001), reúne para él todas las características de la identidad argentina: el asado, el futbol y la carne.

Asimismo, personajes como el cantante argentino Carlos Gardel; Elba Bairon, artista boliviana radicada en Buenos Aires; el acordeón, el tango y la morcilla se conjugan en Il piccolo Vapore (2007).

Aunque trabaja en la reedición del pop latino, las últimas fotos de López cambian a veces de tono, como en El cumpleaños de la directora (2008). “Por momentos me canso del colorinche, de los patos inflables, de las piletas plásticas... Me estoy refugiando en pintar acuarela”, confiesa López.

El artista también trabaja en filmes como Ramón Ayala: La película .

“Yo quería hacer una película de cualquier cosa, tenía ganas de filmar. Quería adentrarme en la esencia de la América profunda, ir hacia la selva guaraní, y encontré un poeta, un cantor: Ramón Ayala, quien hizo canciones sobre el hombre y la naturaleza en la provincia de Misiones, situada en la frontera de la Argentina con el Brasil y el Paraguay”.

El ekeko, deidad del altiplano precolombino, dios de la abundancia en el Perú y Bolivia, también es fuente de inspiración para otro filme y “pasaporte para entender la cultura aymara”, añade el artista

Marcos López anunció que trabaja en una película sobre la fe: “Una instalación donde se ven caballos hiperrealistas que se suicidan cayendo en una pileta de plástico...”.

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