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Luis Paulino Delgado expone notables xilografías

Actualizado el 08 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

Grabados maestros. Luis Paulino Delgado ofrece una hermosa exposición en la UCR

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Para Luis Paulino Delgado, el universo es de madera; al menos, su hermoso universo artístico, donde los espacios vacíos y los seres viajan por las vetas de la madera como si fuesen caminos. De madera son las matrices de sus grabados; de madera, las sillas, las mesas y los biombos que lo alegran; de madera, las casitas del campo que se han refugiado en sus xilografías ya porque las ciudades cruzaron sus puertas sin tocar.

El universo de Luis Paulino Delgado Jiménez ofrece ahora su bella geografía en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, con 30 grabados en madera y dos en piedra, todos sobre papel. La exposición retrospectiva se titula 40 años de arte gráfico.

Delgado es uno de los grabadores más reconocidos de nuestro país, y durante casi cincuenta años fue también profesor de arte en colegios y en la UCR, de donde egresó como licenciado en Bellas Artes. Entre 1970 y 1972, Luis Paulino cursó una maestría en artes en el State University of New York College at Buffalo.

“Esta es la primera muestra individual que don Luis Paulino ofrece en la UCR. La Cátedra de Grabado le pidió brindarla pues lo merece como creador y como formador de artistas”, dice Eric Hidalgo, director de la Escuela de Artes Plásticas de la UCR .

En familia. Luis Paulino Delgado Jiménez empezó su larga conversación con las maderas cuando era niño, en los años 40, allá, en Puriscal y en el taller de muebles y carretas de su abuelo. El niño pasaba las tardes mirando cómo las tablas hacían magia y se tornaban ruedas, armarios, sillas...

Delgado también veía cómo los operarios pintaban las carretas con colores vivos: tan vivos que parecían respirar y que hoy animan las cromoxilografías de este creador. “No eran carretas para mostrarlas a los turistas: eran medios de transporte porque en Puriscal casi no había pistas”, recuerda Delgado.

Algunos de los temas del artista son los interiores de las casas, como en La cocina de doña Honoria , el grabado más antiguo, de 1972. Una delicada superposición de tonos verdes y grises equilibra el negro de las sombras.

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Ese aire de familia retorna en Contrapunto, xilografía de 1987, en la que las vigas parecen ramas vueltas a vivir. Hacia el camino de doña María es un paisaje exterior que nos lleva a Escazú, ciudadela rural adonde el artista iba a fines de los años 70 con su maestra, Margarita Bertheau. Las casas eran sus modelos.

El artista reconoce que algunos de sus grabados se inspiran en acuarelas de Bertheau.

Amigos muebles. Las maderas no se han ido. “Siempre me han gustado las sillas. Antes tuve colecciones de ellas, regaladas por amigos, incluso una de la India”, revela Luis Paulino.

Dos cromoxilografías llamadas Silla son intensamente rojas y negras, y una de ellas vuelve en Madame , recuerdo de una modelo de ochenta años que posaba para los estudiantes de arte del Colegio Universitario de Buffalo.

Madame es una sola pieza de papel, pero su impresión fue “modular”: se usaron tres matrices con motivos distintos, que aparecen, alternas, como franjas verticales. Esta obra se puebla de otras aficiones de Delgado: flores, alfombras y biombos.

En muchos de los grabados del artista se notan “trazos” gruesos. “Es por el uso de la gubia”, nos explica. Su técnica hace recordar a Francisco Amighetti, otro de los maestros de Delgado, a quien menciona con constancia y reverencia.

Niños, adultos y ancianos nos miran en los grabados de Luis Paulino. Los niños viven en Sri , La hamaca , El pescador , Hermanas (hijas de la artista Grace Herrera Amighetti) y Federico (hijo del grabador).

Memoria y realidad. Una pieza Federico y Albertina por siempre (abuela de Delgado) son litografías. En estos casos se usaron matrices de piedra, no de madera. Delgado emplea mármol y piedra de Bavaria, que dan una apariencia final cercana al dibujo al carboncillo.

En algunos casos, Delgado realiza dos veces el mismo tema (una persona, una casa) en acuarela y en grabado. ¿Trabaja siguiendo fotografías? “No. Trabajo recordando las escenas o siguiendo apuntes que hice en el momento”, explica el artista.

Delgado no inventa sus personajes: son reales. “ El pescador es un hombre a quien conocí en Tárcoles. Normaría es el rostro de una compañera de estudios en Nueva York”, rememora el artista. “Me interesan la gente, las escenas familiares, los rincones de las casas”, añade.

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Delgado siente afecto por los animales, en especial por los perros. Tosca es un recuerdo visual de una perrita amistosa que murió. Mis pajaritosson perros corresponde a una ilustración que el artista ejecutó para un libro de la escritora Myriam Bustos. Aplicó la técnica de impresión múltiple: usó una sola matriz, pero entintándola sucesivamente y por partes según los colores que deseó imprimir.

Cálida poesía. Una de las técnicas preferidas por Luis Paulino es la “cromoxilografía por eliminación”. Para esto, el artista talla (rebaja con gubias) una plancha de cedro o pochote hasta “dibujar” un motivo (un rostro, una mesa...).

Luego, Luis Paulino aplica los colores, del más obscuro al más claro; el último es el negro. Delgado entinta de marrón lo que será el piso; luego rebaja esa parte de la matriz de modo que el piso ya no podrá imprimirse. A continuación colorea otras partes de la plancha y las elimina.

Al final, la matriz habrá perdido el dibujo inicial. Por esto, si se imprimen 20 copias, ya no habrá una 21. “Aprendí ese método en los Estados Unidos. Yo lo introduje después en Costa Rica”, explica Delgado.

En cambio, las matrices que no se rebajan ofrecen la posibilidad de imprimir un número indefinido de copias. En todo caso, el resultado visual es el mismo que el de la técnica por eliminación.

El catedrático de grabado Salomón Chaves expresa: “Las temáticas de don Luis Paulino están impregnadas de una poesía cálida y nostálgica, con atmósferas de aires intimistas que invitan a pasar y a proyectar la mirada hacia un horizonte lleno de luz y movimiento”.

El profesor emérito Luis Paulino Delgado Jiménez nunca ha dejado las aulas; más bien, convierte, en salones de clases, los lugares que sus grabados enaltecen: litografías y xilografías –es decir, piedra, papel y madera–.

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