Entretenimiento

Fotografía

Lourdes Grobet retrata la identidad mexicana por medio de la lucha libre

Actualizado el 01 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

Gente luchadora. La mexicana Lourdes Grobet explora las raíces de su país en la muestra 'Espectacular de lucha libre'

Entretenimiento

Lourdes Grobet retrata la identidad mexicana por medio de la lucha libre

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Lourdes Grobet aparece junto a una fotografía del mítico luchador El Santo.

Cuando era una niña, Lourdes Grobet observó transmisiones televisivas de la lucha libre y, aunque el deporte le llamó muchísimo la atención, solamente fue a la arena años después, como fotógrafa. “La fotografía le da a uno la posibilidad de resolver curiosidades, y la primera vez que fui me impactó a tal grado que ya no salí”, afirma Grobet al explicar cómo inició un trabajo de 30 años con los luchadores.

Su muestra Espectacular de lucha libre se compone de 124 fotografías que resumen tres décadas de escudriñar el llamado “deporte de los pobres”. La exposición se ofrece en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) en el marco de la XIV Feria Internacional del Libro, dedicada a México.

   La Briosa, contendiente temida en la lucha libre,  alimenta a uno de sus hijos.
ampliar
La Briosa, contendiente temida en la lucha libre, alimenta a uno de sus hijos.

“La lucha libre me ayudó a entender a mi país: su ligue con la cultura prehispánica, su fuerza. Entendí esta forma de ser del mexicano, ambigua, enmascarada: puede decirte ‘esta es mi casa’, pero no te recibe”, asevera Grobet.

En un inicio, la artista quería ser pintora, pero luego quemó sus obras y adoptó la fotografía como lenguaje. Asegura que con esta técnica puede hablar sobre la semejanza de algunos de sus luchadores con luchadores de la antigua civilización olmeca.

Ídolos, pasión y sangre.Espectacular de lucha libre empieza con la imagen del Toreo de Cuatro Caminos, extinto coloso “luchístico” que en la fotografía luce majestuoso. A esta foto la siguen manifestaciones del público: van desde la admiración hasta la emoción que estalla en frases irrepetibles surgidas de la pasión que despierta el segundo deporte más importante de México, superado solo por el futbol.

“En México, la lucha libre es una manifestación profunda de toda la vida, sobre todo de las clases socioeconómicas bajas. Los güeros [rubios] ya andan en las arenas, pero para el pueblo ha sido ‘el’ deporte”, afirma Lourdes.

Las espectaculares volteretas, las llaves y los teatrales encuentros no pueden faltar en este mar de ídolos cuyos nombres provienen de imaginaciones sin límites: Octagón, Tinieblas, Alushe, La Sirenita, La Diabólica, Blue Demon, Ultramán, Gran Markus Jr., Ponzoña, Pantera Sureña, Los Talibanes…

La importancia de la máscara queda evidente en imágenes como “Solitario vs. Dr. Wagner. Humillada la elocuencia de la máscara, el rostro se oculta avergonzado”.

PUBLICIDAD

La muestra exhibe retratos de personajes que Grobet aborda con respeto en su ámbito familiar, ese lugar íntimo al que se puede llegar sólo después de mucho tiempo de acercamiento.

“El entrar a sus casas me costó muchos años: una medalla a mi paciencia porque me hacían citas; yo llegaba, y se habían ido; pero no por mala onda: simplemente los llamaban para una lucha y se iban. Ellos viven muy fuera de la periferia de la ciudad, son gente sin recursos. Por eso tardé tantos años”, explica.

En este acercamiento, Grobet conoció personajes como La Diabólica, una luchadora de las rudas que amaba a sus hijos. “Ver una mujer así aparentemente tan ruda, tan fuerte, de una dulzura y un cariño con los niños, realmente me encantó”, aseveró.

Virginia Aguilera es otro personaje. “Doña Virginia es la señora que estuvo toda su vida allí, sentada en la primera fila: la abuelita de la lucha. Era muy movida. En su casa tenía a todos los luchadores. Aguerrida, gritaba cualquier majadería porque ella era técnica; entonces insultaba a los rudos”, narra Grobet.

La exposición recorre también el “glamour” de los héroes en sus fiestas de premiación y los trabajos diarios con los cuales complementan su ingreso económico.

Lourdes Grobet lamenta los cambios que experimentó la lucha libre y que empujaron en parte el fin de este proyecto fotográfico; no obstante, espera que este deporte continúe arraigado en el alma del mexicano.

Virginia Aguilera, asidua concurrente a encuentros de luchadores mexicanos.
ampliar
Virginia Aguilera, asidua concurrente a encuentros de luchadores mexicanos.

“Le dieron en la torre a la lucha con la entrada de la televisión, de Televisa, que todo echa a perder”, opina Lourdes.

“Fuera de México, fuera de la empresa, del comercio, del marketing ; fuera de todo esto, la lucha sigue igual donde se instala un ring en la calle, en la fiesta de un barrio, donde los niños pueden acercarse, jalar a los luchadores y pedir autógrafos”, asegura la artista.

Grobet lamenta que ahora eso ya no pueda hacerse en la arena. “Es que está lleno de guaruras [guardaespaldas] y los únicos que pueden trabajar son los de Televisa; los demás ya no podemos entrar. Incluso los mismos luchadores ya están mal porque todos los que tenían buen cartel se han ido”, dice.

PUBLICIDAD

El Santo, un maestro. Durante su formación, Lourdes Grobet adoptó varios maestros; uno de ellos es Mathias Goeritz, escultor mexicano de origen alemán: “Él me dijo: ‘El arte es para divertirse. No te tomes en serio: diviértete’, y esto es lo que he hecho en mi vida: divertirme con lo que hago”, recuerda y añade:

“Otro maestro es el viejo Santo, el luchador, el enmascarado de plata. Es el ser más bondadoso que conozco: el personaje más famoso de México era una humildad”.

Grobet trabajó en la foto fija de la películaEl Santo contra el asesino de la televisión . “Después de muchas jornadas de filmación, él se paraba y esperaba durante horas, cansado, a todo su público, que se había formado en fila para pedirle su autógrafo”.

“Esa actitud de generosidad fue una enseñanza profunda para mí porque yo siento que el dinero, el poder y la fama prostituyen”, afirma Lourdes al destacar que El Santo trascendió esa fama y siempre decía: “Yo me debo a mi público”.

Superbarrio y un militante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en un encuentro de esta agrupación política en 1996.
ampliar
Superbarrio y un militante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en un encuentro de esta agrupación política en 1996.

De lo analógico a lo digital. Al cerrar el proyecto sobre lucha libre, Grobet continuó con otros temas. El primero lleva 40 años de documentar el Teatro Campesino, movimiento promovido en los años 70 por la directora escénica María Alicia Martínez, al que Lourdes atribuye una importancia enorme y sobre el cual espera editar un libro.

“Los campesinos crearon conciencia porque todos los pueblos sojuzgados de nuestros países, las pobres gentes, viven un estado de inseguridad… Entonces, la confian-za en sí mismos, en su cultura, en sus idiomas, les da un potencial impresionante”, sostiene la artista.

Lourdes Grobet trabaja con la fotografía digital desde 1996, y este es su lenguaje en otro proyecto, vinculado con el estrecho de Bering, en el cual experimenta con videoinstalaciones, foto fija y documental.

“En el estrecho fui a buscar a la etnia más antigua del mundo [los inupiaqs] y me encontré que están instalados en la modernidad. Es una gente maravillosa también, con esta fortaleza de la gente originaria, y todavía conserva valores humanos”, dice Lourdes Grobet y agrega: “Después de esta hecatombe neoliberal, debemos aprender de los luchadores, los indígenas, los teatreros y los inupiaqs”.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Lourdes Grobet retrata la identidad mexicana por medio de la lucha libre

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota