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El rock como literatura de la autodestrucción

Actualizado el 12 de enero de 2014 a las 12:00 am

Música reflexiva. El rock ha inspirado narraciones y ensayos que intentan explicar una compleja cultura

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El rock dejó de existir como un género musical individual a mediados de los años 60. Entonces ya existían varios subgéneros, derivados de las ideas originales del rock and roll , que era una mezcla del rythm and blues y el country imbuida por la ideología naciente de la cultura juvenil. Parte de esa ideología, en proporciones similares al desasosiego y la rebeldía, era la idea de ser diferente.

No es poco común escuchar a los músicos que hacen folk rock, rock progresivo, heavy metal, post-punk o rock alternativo decir en entrevistas que ellos no se parecen a nadie y, en particular, que ellos no son músicos rock.

Portada de 'The Primal Screamer ' (1995), novela escrita por el músico británico Nick Blinko.
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Portada de 'The Primal Screamer ' (1995), novela escrita por el músico británico Nick Blinko.

Eso no ha impedido que la idea del rock, vista desde fuera, pueda percibirse como una especie de fenómeno único. La línea común que conecta a estilos tan diversos como el surf rock, el gypsy rock o el hardcore, es la actitud disidente, más que sus características como géneros musicales.

En oposición a la cultura de masas capitalista que fomenta el conformismo, las costumbres burguesas y el materialismo consumista, la “actitud rock” –como manifestación de la cultura juvenil que se rehúsa a sucumbir al sistema de valores “adultos”– gira en torno a la autenticidad, el exceso autodestructivo, la inconformidad, la rebeldía contra la autoridad, el individualismo y el desasosiego.

Un estallido. Como es de esperar, la variedad del fenómeno rock ha generado una literatura de tipo histórico y enciclopédico dedicada a desentrañar aquella compleja taxonomía de géneros musicales; a glosar los valores de la ideología rock; a trazar la genealogía de las bandas y las carreras de los músicos, y a comentar los contenidos de la lírica rock. El ejemplo más completo de este tipo de literatura es el libro Mystery Train, de Greil Marcus.

Mystery Train se publicó en 1975; ha sido actualizado repetidamente y se encuentra en su quinta edición. Su longevidad se debe a la claridad con la que Marcus logra relacionar los distintos fenómenos que componen el rock y usarlos para explicar la cultura rock en general. Hablando de la cultura rock, en Mystery Train explica:

“Dentro de una cultura como esta, hay muchas opciones: cinismo, que es un tipo de pesimismo fraudulento y petulante; una sensibilidad camp que se mantiene alejada de los sentimientos; o la cultura que reconforta, falsifica la emoción y la aventura, y es totalmente segura. Una música tan amplia como el rocanrol siempre tendrá un poco de cada una, y probablemente así es como debería ser. Sin embargo, algunas veces, uno quiere algo más: un trabajo tan intenso y persuasivo que uno se arriesga al caos cuando se le acerca, música que estalla a través de un mundo que, a pesar de su desolación, ha asumido demasiadas de las comodidades de la familiaridad”.

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Dentro del género histórico se encuentran las recopilaciones de entrevistas, un género periodístico que intenta revelar las personalidades situadas detrás de una cultura basada precisamente en la diferencia y la individualidad.

Cuando la personalidad del músico alcanza las alturas apoteósicas de la fama, la entrevista se desborda en la autobiografía, como en el caso de I am Ozzy, de Ozzy Osbourne; Memorias, de Keith Richards; Just Kids, de Patti Smith, y los diarios de Kurt Cobain.

El valor principal de esas obras parece ser siempre la curiosidad morbosa que siente el público por las vidas limítrofes o las muertes prematuras estos músicos rebeldes.

Ascensión y caída. En el otro polo del espectro, lejos del culto a la personalidad y de la cultura de la celebridad, están las novelas rock. Entre las primeras se encuentra Spider Kiss , de Harlan Ellison, originalmente publicada como Rockabilly en 1961.

En ella, un muchacho campesino con talento para el canto es relanzado bajo un nombre ficticio al mundo naciente del rock. Su éxito meteórico lo conduce inevitablemente por los caminos del exceso a la autodestrucción.

Spider Kiss es un primer ejemplo de lo que luego será reconocido como un patrón en la carrera de los músicos rock: joven músico es descubierto, se convierte en fenómeno musical, se hace famoso, se consume en las tendencias autodestructivas del rock y muere antes de cumplir treinta años.

Harlan Ellison, reconocido por su literatura de ciencia ficción, no es el único autor de ficción especulativa que ha escrito sobre rock.

William Gibson es conocido como el padre del cyberpunk (nombre que designa un género literario con un termino tecnológico y otro musical), y su logro más notorio parece haber sido el predecir lo que luego sería Internet.

En 1996, Gibson publicó la novela Idoru , cuyo título es la adaptación del término inglés “idol” al japonés. Idoru describe bien el culto que se genera alrededor de algunos de los músicos más famosos del rock. El libro alude a una personalidad sintética de inteligencia artificial, construcción no muy diferente de la que se genera alrededor de los artistas expuestos a una excesiva atención de los medios.

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En las novelas. En la intersección entre la autobiografía, la ficción y la historiografía se encuentran novelas como Primal Screamer y Hard Core Logo , que reproducen, con su forma, la vivencia del rock desde dentro.

En Primal Screamer , Blinko, cantante del grupo anarcopunk Rudimentary Peni, describe la aparición del punk anarquista y el descenso a la locura del protagonista, también cantante de uno de estos grupos. Blinko se apropia del estilo inconfundible del autor de terror cósmico H. P. Lovecraft.

Hard Core Logo, de Michael Turner, reproduce la experiencia fragmentaria de una vida de excesos violentos a través de una mezcla de narración en verso similar a la letra de una canción, fotografías, mensajes telefónicos y recortes de periódicos. Esta novela fue adaptada al cine en 1996.

Los grandes nombres de la literatura también han producido novelas rock. Don DeLillo ha escrito importantes novelas de crítica al sistema norteamericano de valores, como White Noise y Underworld .

En 1973, DeLillo publicó Great Jones Street , en la que un cantante –quizá basado en Bob Dylan–se aleja de los excesos de la cultura rock y adopta una existencia monacal en un apartamento en la calle que da nombre al libro. Después, una banda de terroristas locales inyecta al músico con una droga que le impide formar palabras y se ve reducido a emitir simples gruñidos e interjecciones.

Entre las novelas más populares de los últimos años se encuentra High Fidelity, de Nick Hornby, luego protagonizada para la gran pantalla por John Cusack. Es una novela repleta de momentos inmediatamente reconocibles para todo fanático del rock: la mezcla de cassettes con las piezas favoritas, discusiones bizantinas sobre los méritos de bandas de poca monta, la música rock como ambiente de jóvenes cuya vida no va a ninguna parte, etcétera.

El éxito de las novelas rock no se limita a la popularidad y al cine pues la crítica dio su beneplácito en el 2011 a A Visit from the Goon Squad, de Jennifer Egan, que narra, en historias paralelas, el envejecimiento de músicos, promotores, agentes y otros relacionados con la industria del rock. Esta novela obtuvo el Premio Pulitzer y el premio del círculo nacional de críticos de libros de Estados Unidos.

El drama consustancial a los valores iconoclastas del rock y el eterno suministro de nuevas generaciones de jóvenes para quienes la música forma parte integral de su estilo de vida, garantizan que nunca faltará literatura dedicada al rock: un fenómeno al que los escritores aún se acercan apenas tímidamente en Costa Rica.

El autor dirige Ediciones Lanzallamas. Su libro más recientes es 'La isla de los muertos' (cuentos, Editorial Germinal, 2012).

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