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Día de la Literatura Infantil en honor de Hans Christian Andersen

Actualizado el 31 de marzo de 2013 a las 12:00 am

En su honor. El martes 2 será el Día Internacional del Libro Infantil

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Día de la Literatura Infantil en honor de Hans Christian Andersen

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Este martes, 2 de abril, se celebrará el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. En esa fecha se conmemora el natalicio de Hans Christian Andersen, autor recordado por cuentos como “Los cisnes salvajes”, “El abeto”, “La Reina de las Nieves” y “La Sirenita”. Esta fiesta fue instituida en 1967 por la International Board on Books for Young People (IBBY), organización situada en Suiza y compuesta por representaciones de más de 70 países. ¿Por qué se distingue a Andersen como un autor trascendente y emblemático del arte de la escritura para la niñez?

Primero fue el folclor. El folclor fue la fuente original que nutrió la literatura infantil antes de que aparecieran los libros de Andersen. Es válido recordar al abogado francés Charles Perrault, quien publicó Cuentos de antaño con sus moralejas en 1697. Fue un volumen de apenas ocho cuentos que el tiempo ha asociado con el canon de las obras destinadas a la niñez; por ejemplos, “ Cenicienta o El zapatito de cristal ”, “La Bella Durmiente del bosque” y “Pulgarcito”.

“¿Acaso son ‘cuentos de viejas’?”, expresaron algunos miembros de la Academia Francesa, y lo dijeron porque al principio fueron narrados por personas carentes de educación formal.

Lo mismo podría haberse dicho del editor inglés John Newberry. Él publicó una colección llamada Pretty Books , serie de cuadernos que se vendían con balones y alfileteros para el disfrute de los pequeños lectores.

En 1765, Newberry sacó a la venta uno de los más conocidos de sus “lindos libros”: Canciones de Mamá Oca . Era una colección de composiciones populares, escritas con versos musicales que solían caer en el “sinsentido”. A pesar de las fuentes anónimas, se sigue recordando a personajes que aún son populares entre los niños anglosajones, como el huevo Humpty Dumpty, sentado en el borde de un muro.

Son famosos representantes de esta literatura, proveniente del folclor, los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm , quienes recopilaron 201 cuentos en Alemania durante la primera mitad del siglo XIX. En la vasta colección de los Grimm se encuentran algunas obras que han pasado al canon infantil, como “Blancanieves”, “Rapunzel” y “El sastrecillo valiente”.

Muchos de estos textos no resultan tan conocidos en el mundo de los infantes por su carácter sanguinario o por las muestras de violencia; por ejemplo, en el cuento “El enebro” se presenta a un niño que es asesinado por su madre y comido por su padre. Entonces, ¿cuál fue la innovación que representó la textualidad de Andersen?

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Su vida, un cuento. Andersen introdujo una innovación fundamental en la literatura infantil: se desprendió de la tradición folclórica y convirtió su experiencia de vida en la razón de ser de sus obras. “Mi vida es tan rica en sucesos prodigiosos como un hermoso cuento”, escribió en su autobiografía.

Andersen nació en 1805 en un hogar humilde de Odense, ciudad principal de la isla de Fionia, en Dinamarca. Era hijo de una servidora doméstica y de un zapatero remendón. Durante su infancia apenas tuvo oportunidad de conocer fragmentos de La Fontaine, Holberg (considerado el padre del teatro danés) y Las mil y una noches .

En su adolescencia, Hans Christian pidió permiso a su madre para trasladarse a Copenhague, capital de Dinamarca, pues tenía la aspiración de convertirse en cantante y actor. La madre consultó a una adivina, y esta recomendó dar el permiso para que el muchacho emprendiera el viaje.

El joven llegó a la capital con una carta de recomendación y con pocas monedas en el bolsillo. Madame Schall, consagrada bailarina del Teatro Real, no lo recibió, pero el futuro escritor obtuvo ayuda del tenor italiano Giussepi Siboni, quien le enseñó a cantar.

Durante el invierno de 1822, Andersen enfermó de la garganta y perdió para siempre la voz blanca que lo caracterizaba. Por ese motivo, su maestro le pidió que regresase a la casa de su madre; sin embargo, Jonas Collin, consejero de Estado, lo adoptó como a un hijo y le proporcionó las facilidades para que concluyera su bachillerato.

Con sumo respeto, debe decirse que la fealdad física pesó sobre Andersen; quienes lo conocieron hablaron de sus desproporcionadas manos, su gran nariz, sus facciones toscas.

Andersen tenía 30 años cuando publicó un pequeño libro: Cuentos de hadas para niños . Contenía solo cuatro títulos: “El mechero”, “Nicolasín y Nicolasón”, “La princesa y el guisante” y “Las flores de la pequeña Ida”. El éxito editorial fue rotundo, y sus cuentos se divulgaron con rapidez por Dinamarca, Suecia, Alemania e Inglaterra.

El rey Federico VI le proporcionó una pensión real, y, ya con holgura económica, el escritor viajó por España, Francia y Alemania, donde se entrevistó con Jacob Grimm, cuyo hermano, Wilhelm, ya había fallecido.

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Andersen fue recibido por representantes gubernamentales y reales con las pompas de un embajador. ¿A qué se asemeja este breve recuento de su vida?: pues a uno de sus más famosos cuentos, “El patito feo”. A propósito, Hans Brix expresó: “Andersen se ha retratado más veces a sí mismo en sus cuentos, que autorretratos llegó a pintar Rembrandt”.

Respeto por los niños. El investigador Marc Soriano expresó que el cuento “El ruiseñor” fue escrito en honor a la afamada soprano Jenny Lind. Era la prima donna de la Ópera Real Sueca, conocida como el “Ruiseñor de Suecia”. Soriano también evidenció que la madre de Andersen, durante su infancia, era obligada a vender fósforos en las calles, al igual que la protagonista del cuento “La pequeña cerillera”.

Andersen falleció en 1875, después de recibir múltiples homenajes. En su septuagésimo cumpleaños se celebraron festejos oficiales y decenas de niños desfilaron ante él, engalanados con flores blancas.

Su prosa es rica en imágenes literarias, característica que nos hace pensar que el autor no subestimaba las capacidades de comprensión de sus pequeños lectores. Al respecto, el teórico Jesualdo escribió: “Cuando Andersen nos descubre su oficio, cuando nos muestra su minucioso trabajo de orfebre, ofrece un contraste muy grande frente a la ligereza con que se pretende escribir para los niños”.

La Monarquía Constitucional de Dinamarca ha divulgado que la obra de Andersen está compuesta por una lista oficial de 156 cuentos, aparte de algunas novelas, obras de teatro y libros de viajes.

Sus escritos presumen la existencia de jóvenes e inteligentes lectores, capaces de obtener conclusiones propias y de aventurarse en un mundo en el cual no siempre son posibles los finales felices.

En su autobiografía, el autor expresó: “Concibo una idea para adultos y la escribo para que la entiendan los niños pues a menudo pienso que los padres escuchan, ya que es conveniente que tengan entretenido su pensamiento”.

El autor es profesor de literatura en la UCR y la UNA. Su libro más reciente es 'Pedro y su teatrino maravilloso' (Editorial Costa Rica).

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