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Francia se rezaga en búsqueda de arte saqueado

Actualizado el 22 de septiembre de 2013 a las 01:43 pm

No se han destinado fondos adicionales para la investigación, ni se han contratado o dedicado empleados adicionales a este proyecto

Durante la ocupación alemana, unos 100.000 objetos de arte fueron confiscados a los judíos en Francia y enviados a Alemania por tren.

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Cuando la ministra de Cultura de Francia, Aurélie Filippetti, entregó seis pinturas del siglo XVIII saqueadas a un hombre de Boston en marzo, declaró un nuevo “enfoque proactivo” para rastrear a los dueños originales de obras de arte recuperadas que fueron robadas por los nazis.

Francia buscará a los dueños ya sea que hayan hecho o no una solicitud formal

El anuncio fue bien recibido aquí y en el extranjero como un paso atrasado después de décadas de resistencia burocrática a regresar el arte en una nación marcada por el saqueo más sistemático de cualquier país durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero desde esa promesa, ha habido escasa evidencia de cambio.

Filippetti creó dos grupos para estudiar el tema y presentarle informes de avances, uno programado para finales del año que describa los objetos que pueden ser rastreados y un segundo programado para el próximo verano. No se han destinado fondos adicionales para la investigación, ni se han contratado o dedicado empleados adicionales a este proyecto, reconoció Thierry Bajou, el funcionario del ministerio a cargo del esfuerzo de recuperación.

Hay un empleado asignado a investigar el arte no reclamado en los museos franceses; un proceso laborioso.

En la Fundación para la Memoria del Shoah, hay un especialista en el mercado del arte de la Segunda Guerra Mundial que asesora al proyecto del ministerio pero también realiza trabajo de medio tiempo en el mantenimiento de archivos culturales.

Durante la ocupación alemana, unos 100.000 objetos de arte fueron confiscados a los judíos en Francia y enviados a Alemania por tren.

Aunque más de 61.000 fueron recuperados y más de 45.000 regresados para 1949, miles no se han reunido aún con sus dueños. Más de 2.000 de las obras que fueron consideradas huérfanas fueron distribuidas entre 57 museos franceses. Desde 1951, apenas más de 100 de ellas han sido regresadas.

Dificultades. En una respuesta reciente a preguntas por correo electrónico, Filippetti, que declinó ser entrevistada en persona, recomendó paciencia. Es más difícil identificar arte saqueado hoy debido a “la muerte de las víctimas y sus descendientes directos”, dijo, “y no debido a una falta de voluntad por parte de los museos”.

Dijo que espera que tres o cuatro obras sean regresadas en los próximos dos años.

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“Hasta ahora, hemos esperado a que los herederos y parientes desencadenen los procedimientos de investigación”, dijo Filippetti en marzo. “Quiero introducir un enfoque más proactivo según el cual Francia buscará a los dueños ya sea que hayan hecho o no una solicitud formal”.

La declaración de la ministra de Cultura tuvo lugar tras la presión ejercida por Corinne Bouchoux, una senadora francesa del Partido Verde, quien había emitido un informe legislativo sobre los esfuerzos de recuperación.

En la política en Francia, el tema desde hace tiempo ha sido una fuente de vergüenza, indiferencia y resistencia

Su informe – una estrategia para desarrollar “museos limpios” – fue particularmente crítico de la falta de acceso público a los archivos franceses que evita que los descendientes reúnan evidencia vital para impulsar reclamaciones que se remontan a los caóticos días de la guerra.

Algunos registros, incluidos los del Louvre, están cerrados al público, y hay un acceso limitado o ninguno a muchos de los otros archivos, que están en poder de museos y agencias gubernamentales o militares.

Bouchoux dijo que, además de las 2.000 obras que se sabe han sido entregadas a museos, podría haber otras 4.000 con origines turbios que fueron compradas durante la guerra y posteriormente donadas a museos. Sus donadores a menudo fueron enlistados como anónimos para dar legitimidad a las obras.

No se ha hecho ningún esfuerzo para realizar una auditoría amplia o rastrear a los dueños o sus familias de alguna de estas obras, dijo en una entrevista.

“Todos creían que este problema estaba solucionado, pero era una ilusión”, dijo Bouchoux. “Fue un olvido colectivo”.

Ella planea introducir legislación para forzar a los museos a acelerar el proceso si el Ministerio de Cultura no da seguimiento a su promesa.

El complejo cultural Centre Pompidou, que alberga 44 pinturas saqueadas durante la guerra, insiste en que está tratando de reflejar un espíritu proactivo. Después de que Bouchoux, la senadora francesa, emitió su crítica y recomendaciones, la institución publicó una lista de las obras y un nuevo tema en su base de datos en línea: “Obras recuperadas en Alemania después de la caída del Tercer Reich”.

Otros intentos. “Hay muchas personas que dicen que ha pasado el tiempo, y que esto es suficiente”, dijo Elizabeth Royer, dueña de una galería parisina e historiadora del arte que se especializa en la procedencia de las obras. “Yo coincidiría si se abrieran los archivos, pero hay demasiadas cosas ocultas y cerradas”.

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Esa es la queja principal de los descendientes que han pasado apuros para navegar por la burocracia.

Alexandre Bronstein, un sobrino tataranieto de la coleccionista de arte Julie Reinach, ha pasado años buscando obras saqueadas en 1941 por los nazis que quemaron la casa familiar en Saint-Germain-en-Laye.

Alain Monteagle, intenta recuperar una colección de arte tomada de una tía lejana, Anna Jaffe
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Alain Monteagle, intenta recuperar una colección de arte tomada de una tía lejana, Anna Jaffe ( Stephane Lavoué / The New York Times-NYTM)

Algunos expertos dicen que una mayor disponibilidad de información a través de las herramientas de relacionamiento social y otros recursos de Internet pudieran facilitar mucho la búsqueda.

 “La opinión básica de los curadores de museos es que esto es nuestro”, dijo Bronstein, quien dice haber encontrado resistencia en instituciones cuando ha buscado mirar detrás de las pinturas en busca de marcas reveladoras de su familiar.

Alain Monteagle, de 65 años y maestro de historia retirado, está a la caza entre las posesiones de museos de partes de una colección de arte robada a su tía, Anna Jaffe. Los documentos de Royer demuestran que en 1943, en Niza, las posesiones de Jaffe fueron subastadas en una venta de remate de baratijas, bronces y “pinturas importantes, antiguas y modernas”, que incluyó paisajes de John Constable.

A diferencia de muchos descendientes, Monteagle y sus parientes se las han ingeniado para conseguir el regreso de ocho obras de arte del Louvre y el Museo de Arte de Kimbell en Fort Worth, Texas. Él se ha ofrecido como voluntario para ayudar a los grupos de investigación. Su opinión es que, pese a los pronunciamientos del ministro de Cultura, no ha habido cambio en el comportamiento de los museos.

“Pero bueno”, señaló, “unos cuantos meses no es suficiente tiempo para el estado francés”.

Otros países. En otros países, algunos museos han adoptado un enfoque más agresivo. En 2006, el gobierno holandés regresó 202 pinturas de su colección nacional al heredero de un comerciante de arte judío cuya galería en Ámsterdam había sido saqueada por Hermann Goering.

Viena ha entregado casi 6.000 objetos saqueados desde que inició una auditoria hace 14 años de más de 70.000 artículos en museos y bibliotecas.

Algunos historiadores del arte han adoptado medidas extraordinarias para eludir al sistema francés, donde los descendientes se quejan de que siguen a merced de los burócratas que pueden decidir unilateralmente si permitir o no el acceso.

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