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¡Feliz Día de la Tierra!

Actualizado el 20 de abril de 2014 a las 12:00 am

Llamado de atención. El martes 22 de de abril se celebrará el Día Internacional de la Tierra: cuidémosla

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Nuestro planeta está habitado por más de 7.000 millones de personas. Si todas ellas alcanzaran un nivel de vida promedial de un habitante de un país desarrollado, harían falta seis planetas como el nuestro para sostenerlas. Vemos entonces que el asunto no es tan simple como algunos nos lo pintan. Por ello, el comprender mejor nuestra casa puede permitirnos tratarla con más respeto, lista para ser legada a otras generaciones. Trataremos aquí de reseñar brevemente los tesoros de nuestro subsuelo, y escribiremos sobre lo que nos depara el futuro.

Aerogeneradores ubicados en Quebrada Azul, Tilarán (Guanacaste). Detrás se observa el volcán Arenal. La imagen se captó en el 2005. Fotografía: Mario Rojas para La Nación.
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Aerogeneradores ubicados en Quebrada Azul, Tilarán (Guanacaste). Detrás se observa el volcán Arenal. La imagen se captó en el 2005. Fotografía: Mario Rojas para La Nación.

Los recursos minerales. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha utilizado los productos pétreos con diferentes fines: construcción, industria, medicina, ornamento y militar. Nuestros ante-pasados amerindios no fueron la excepción. Posteriormente, en la Costa Rica del siglo XIX, el oro tuvo un rol importante: fue el disparador de nuestra primera economía, base para el surgimiento de la industria cafetalera y de nuestro desarrollo actual.

Gran parte de los recursos que utilizamos (vajillas, cubiertos, vehículos, plásticos, materiales de construcción, etcétera) se confeccionan a partir de recursos minerales (metálicos y no metálicos).

La minería a cielo abierto (los tajos) se encuentra por doquier en el territorio nacional. Los materiales extraídos se utilizan como arena y piedra para la construcción, y para crear cimientos, carreteras, drenajes, muros de retención y piedras ornamentales.

Tan solo en el año 2013 se extrajeron 8 millones de metros cúbicos de rocas. De igual modo, se extraen piedras calizas para elaborar cemento, y el vidrio se obtiene de las areniscas en Coris de Cartago, formadas hace más de 12 millones de años en niveles costeros de ese entonces.

Oro y petróleo. Quizás nuestros más valiosos oro y petróleo sean otros resultados de la combinación entre la geología y los elementos de la geografía: los suelos y el agua. Los suelos son esenciales para los seres vivos. Permiten la regulación de los ciclos de nutrientes, son un filtro de agua y un sumidero de carbono que suministran los alimentos y las materias primas para la cerámica y la porcelana.

Empero, si no se protegen los suelos, entonces se erosionan, se colman de embalses y se ocasionan deslizamientos dañinos a las vidas humanas y a las infraestructuras.

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Por otro lado, las rocas fracturadas en profundidad generan las condiciones para que se creen mantos acuíferos y manantiales de agua: obsequios generosos pues este recurso es vital para el consumo humano, y para el riego, la ganadería, la industria y la producción de energía eléctrica, entre otros muchos usos.

La mayoría de los costarricenses desconoce que casi el 90 % del agua de consumo humano proviene de captaciones subterráneas, y que el 64 % del agua potable que consumimos en el Valle Central deriva del agua que circula en rocas volcánicas fracturadas que han conformado los mantos acuíferos.

La geotermia. En otros casos, los mantos acuíferos son calentados por el calor endógeno; así se generan acuíferos geotermales. Algunos se utilizan en recreación (balnearios termales); en otros, el agua y el vapor –a mayor profundidad: entre uno y tres kilómetros– se aprovecha para extraer fluidos que mueven turbinas y producen energía eléctrica.

En nuestro país, la crisis derivada del embargo decretado por los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1973, motivó que se agilizaran los estudios geotérmicos.

Después de un gran esfuerzo, los resultados permitieron la adición de 207 megavatios (megawattts, MW) de energía hidrogeotérmica (en los centros de producción de Miravalles y Pailas) al sistema eléctrico nacional. Ello representa el 14 % del total de la energía eléctrica del país.

El ICE espera empezar la construcción de otros proyectos geotérmicos, esta vez en las faldas del Rincón de la Vieja, que en su totalidad aportarán 165 MW al sistema eléctrico nacional.

La explotación geotérmica no requiere extensiones de terrenos muy grandes, que perfectamente pueden substituirse por el doble en otros sectores no protegidos. En la actualidad, cientos de hectáreas –anteriormente dedicadas a actividades marginales– son ahora terrenos cubiertos de bosque: esto favorece el control de la erosión, la recarga acuífera y el incremento de la biodiversidad.

La prevención. No se requiere ser geólogo para concluir que posiblemente habrá un terremoto en los próximos 10 años con el epicentro en Costa Rica puesto que en nuestro país ocurre un terremoto importante cada 4,5 años como promedio. En ese mismo tiempo se espera que al menos un volcán haga erupción y varios deslizamientos generen problemas a diversas comunidades.

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Lo principal no es el pronóstico, sino la prevención y el disminuir el grado de vulnerabilidad ante el riesgo. Ello se logra mediante la adecuada construcción de nuestras obras civiles siguiendo el código sísmico y el de cimentaciones, materiales y diseños adecuados, e identificando un lugar seguro para construir. También debemos invertir en la educación de las geociencias para comprender mejor la naturaleza.

El futuro. Las reservas de petróleo y gas natural se agotarán en este siglo, y las de carbón mineral en el 2120; el agua y los terrenos aptos serán críticos en el presente siglo, particularmente ante el cambio climático. No se cuenta con los métodos seguros, baratos y proambientales para explotar los hidratos de metano en los fondos oceánicos. ¿Estamos preparados y conscientes de ello?

Tenemos claro que la vida futura de la humanidad depende del suelo porque este es esencial para los ecosistemas y nos da alimentación. Otras metas inmediatas son la protección de las zonas de recarga de nuestros mantos acuíferos y el evitar la contaminación de las aguas subterráneas, así como otros tipos de contaminación.

Empero, las nuevas tecnologías –particularmente la industria electrónica– han hecho crecer la demanda de elementos relativamente raros.

Por ejemplo, la computadora con la que escribo este texto está constituida por más de 40 elementos, de un total de 112 detallados en la tabla periódica de los elementos. Ni hablemos de un televisor, un teléfono móvil o una tableta, constituida por al menos 35 elementos, en su mayoría metálicos.

Las pantallas de cristal líquido necesitan el elemento indio; los imanes de aerogeneradores y motores eléctricos utilizan neodimio, y el terbio se usa en el revestimiento de las bombillas fluorescentes. Si se llegasen a popularizar los automóviles eléctricos, habría una fuerte demanda de litio, neodimio y platino.

Un mejor aprovechamiento de nuestros recursos minerales (metálicos y no metálicos) y de nuestro potencial geotérmico es una meta imprescindible e impostergable para el desarrollo de nuestro país. Debemos alcanzar el equilibrio en los requerimientos sociopolíticos y la sostenibilidad ambiental.

Una vida digna, con nuevas fuentes de trabajo, distribuidas en los cuatro puntos cardinales, es una necesidad actual y futura, sobre cualquier otra tendencia ideológica. La Constitución Política de Costa Rica así lo dicta.

El autor es doctor en geología, académico e investigador de geociencias e historia natural.

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