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Libro nuevo

‘Escrito en el agua’

Actualizado el 27 de mayo de 2017 a las 11:55 pm

Adelanto. Les ofrecemos un fragmento de Escrito en el agua de Paula Hawkins (autora del best seller La chica del tren . Este nuevo libro trata sobre Nel Abbott, quien pocos días antes de morir, estuvo llamando a su hermana, pero Jules nunca cogió el teléfono.

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‘Escrito en el agua’

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2015

Jules

Querías decirme algo, ¿no? ¿Qué era? Tengo la sensación de que me desconecté de esta conversación hace mucho tiempo. Perdí la concentración, estaba pensando en otras cosas, preocupándome de mis asuntos, dejé de escucharte y perdí el hilo. Bueno, ahora ya tienes mi atención. Pero no puedo dejar de pensar que me he perdido

algunas de las cuestiones más significativas. Cuando han venido a decírmelo, me he enojado. Al principio me he sentido aliviada, pues cuando dos agentes de policía aparecen en la puerta de tu casa justo cuando tú estás buscando el boleto del tren para salir e ir a trabajar, temes lo peor. He temido que le hubiera sucedido algo a alguien que me importara: mis amigos, mi ex, la gente con la que trabajo. Pero no tenía nada que ver con ellos, me han dicho, sino contigo. De modo que, por un momento, me he sentido aliviada, y luego me han contado lo que había pasado, lo que habías hecho, que te habías arrojado al agua, y me he sentido furiosa. Furiosa y asustada.

He comenzado a pensar en lo que te diría cuando llegara, pues sabía que lo habías hecho para fastidiarme, para molestarme, para asustarme, para desestabilizar mi vida. Para llamar mi atención y llevarme de vuelta allí adonde querías que estuviera. Pues aquí lo tienes, Nel, ya lo has conseguido: estoy en el lugar al que nunca quise regresar para ocuparme de tu hija y para tratar de poner orden en el maldito lío que has organizado.

LUNES, 10 DE AGOSTO

Josh

Algo me ha despertado. Cuando me he levantado de la cama para ir al cuarto de baño, he visto que la puerta del dormitorio de mamá y papá estaba abierta y, al mirar dentro, me he dado cuenta de que mamá no estaba en la cama. Papá estaba roncando como siempre.

El despertador indicaba que eran las 4:08. He supuesto que mamá debía de haber ido a la planta baja. Le cuesta dormir. Últimamente les cuesta a ambos, pero él toma unas pastillas tan fuertes que uno podría acercarse a su cama y gritarle al oído y no conseguiría despertarlo.

He ido a la planta baja procurando no hacer ruido porque por lo general enciende la televisión y se queda dormida viendo esos anuncios realmente aburridos sobre máquinas que lo ayudan a uno a perder peso o a limpiar el suelo o a cortar los vegetales de muchas formas distintas. Pero la televisión no estaba encendida y ella no se encontraba en el sofá, de modo que debía de haber salido de casa. Lo ha hecho algunas veces. Pocas, que yo sepa, aunque tampoco puedo estar al tanto de dónde se encuentra todo el mundo a cada momento. La primera vez me dijo que sólo había ido a dar un paseo para aclararse la cabeza, pero hubo otra mañana en la que me desperté y, al mirar por la ventana, vi que el coche no estaba estacionado donde solía.

Seguramente va a dar paseos a la orilla del río o a visitar la tumba de Katie. Yo lo hago de vez en cuando, aunque no en mitad de la noche. Me daría miedo hacerlo en la oscuridad y, además, me sentiría raro, pues eso es lo que hizo la propia Katie: se levantó en mitad de la noche y fue al río y ya no volvió. Aun así, comprendo por qué lo hace mamá: es lo más cerca de ella que puede estar en la actualidad, aparte de, tal vez, sentarse en su dormitorio, otra cosa que sé que en ocasiones hace. El dormitorio de Katie está al lado del mío y a veces puedo oír llorar a mamá. Me he sentado en el sofá para esperarla, pero debo de haberme quedado dormido porque cuando he oído la puerta ya había luz fuera y, al mirar el reloj de la repisa de la chimenea, he visto que eran las siete y cuarto. He oído cómo mamá cerraba la puerta tras de sí y luego subía corriendo la escalera.

La he seguido al piso de arriba y me he parado delante de su dormitorio, mirando a través de la puerta entreabierta. Ella estaba de rodillas junto a la cama, en el lado de papá, y tenía el rostro enrojecido como si hubiera estado corriendo. Con la respiración jadeante y sin dejar de sacudirle el hombro, ha dicho:

—Alec, despierta. Despierta ya. Nel Abbott está muerta. La han encontrado en el agua. Se ha arrojado.

No recuerdo haber dicho nada, pero debo de haber hecho algún ruido, porque ella se ha volteado hacia mí y se ha puesto de pie.

—¡Oh, Josh! —ha exclamado acercándose a mí—. Oh, Josh...

—Las lágrimas han comenzado a caer por su rostro y me ha abrazado con fuerza. Cuando me he apartado de ella todavía estaba llorando, pero también sonreía—. Oh, querido —ha dicho.

Papá se ha incorporado en la cama, frotándose los ojos. Le cuesta horrores despertarse del todo.

—No lo entiendo. ¿Cuándo...? ¿Quieres decir anoche? ¿Cómo lo sabes?

—He salido a comprar leche —ha respondido ella—. Todo el

mundo estaba comentándolo... en la tienda. La han encontrado esta mañana. —Se ha sentado en la cama y ha empezado a llorar otra vez.

Papá le ha dado un abrazo, pero ella estaba mirándome a mí, y él tenía una extraña expresión en el rostro.

—¿Adónde has ido? —le he preguntado yo—. ¿Dónde has estado?

—A comprar, Josh. Acabo de decirlo.

«Estás mintiendo —he querido contestarle—. Has estado fuera varias horas. No has ido a comprar leche.» He querido decirle eso pero no he podido, porque mis padres estaban sentados en la cama mirándose entre sí, y parecían felices.

*Fragmento del libro 'Escrito en el agua'' de Paula Hawkins (Planeta), © 2017, cortesía otorgada bajo el permiso de Grupo Planeta México.

Esta es la segunda novela de la autora.
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