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Enemigo íntimo

Actualizado el 19 de julio de 2015 a las 12:00 am

Uno más uno.  El Centro de Cine proyecta hoy, domingo 19, Enemy, de Denis Villeneuve, película que sigue la tradición literaria en torno del doble

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Melvin Campos Ocampo melvin.campos@yahoo.es

E n su Libro de los seres imaginarios , Jorge Luis Borges reseña la figura del doble mediante referencias a su aparición en la literatura y en algunas mitologías. El maestro argentino remite a Stevenson, Hawthorne, Dostoievski, Musset, Poe y Yeats. Sobre mitologías, expone solo tres: la hebrea, donde el encuentro con el doble augura el autoconocimiento; la alemana, donde se le otorga el nombre más conocido, Doppelgänger ; y la escocesa, muy representativa pues se la llama fetch “porque viene a buscar ( fetch ) a los hombres para llevarlos a la muerte”, explica Borges.

La figura del doble existe en todas las culturas, fundada por la aparición de gemelos o por el descubrimiento del reflejo; pero, simbólicamente, el doble es un otro yo: alguien igual a mí, pero que incorpora todo lo que yo no soy y que, a veces, justamente por ello, me arrebata lo que es mío: me anula, me destruye.

En el Romanticismo se da la mayoría de esas indagaciones. En Los elíxires del diablo , de 1816, E. T. A. Hoffmann hace que su personaje Medardo sea perseguido por un doble que representa todos sus vicios.

En 1839, el personaje William Wilson, de Poe, halla un doble que se le adelanta en sus proyectos y frustra sus bajezas. En El doble , de 1846, Dostoievski hace que Yákov Petróvich Goliadkin enfrente a otro Goliadkin, quien se apropia, poco a poco, de todo lo que el primero considera suyo.

Andersen escribió en 1847 La sombra , en la que un sabio pierde su sombra y luego la encuentra transformada en un doble que paulatinamente le usurpa la identidad. El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (1886), de Stevenson, escenifica la división del ser humano en dos partes antagónicas.

En 1887, el protagonista de El Horla , de Maupassant, enfrenta un doble cuya presencia lo angustia hasta que uno de los dos debe ser eliminado. Wilde concentra toda la maldad en un personaje de El retrato de Dorian Gray , de 1890. Después, las apariciones del doble son incontables.

EnEl hombre duplicado (2002), José Saramago enfrenta al tímido historiador Tertuliano Máximo Afonso con el egocéntrico actor António Claro: su opuesto, su némesis, su doble. Once años más tarde, el director canadiense Denis Villeneuve reconstruye cinematográficamente la historia de Saramago en Enemy .

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De la página al fotograma. Desde el inicio, el cine se ha nutrido de la literatura; pero no solo de ella, sino de todas las artes. Es necesario tener claro que el cine es un arte compuesto; que reúne otras, como música, teatro y fotografía, y que inventa nuevas destrezas, como el montaje: esa maravillosa forma de enlazar elementos en un solo tejido en movimiento. La complejidad es el rasgo específico del cine como arte.

En cuanto a su relación con la literatura, se da fundamentalmente porque el cine ha sido, en la mayor parte de su historia, una forma de narrativa. Lógicamente, entonces, la literatura le servirá como fuente de relatos. Ritmo, temas, caracterizaciones, estructura en secuencias y escenas: todos estos son componentes que la literatura ha ofrecido al cine.

La clave fundamental al traspasar un texto al audiovisual es reconstruir la historia con las herramientas específicas que ofrece el sétimo arte. De lo contrario, el nuevo documento sería solo una mala copia, un doble mediocre. En esto entra en juego el talento del director.

Enemy es un impecable ejemplo de la precisión artística de un director. La versión que Villeneuve elabora toma como punto de partida el texto de Saramago pues la historia básica está presente, pero el cineasta reconstruye el original para producir un filme que se sostiene de forma independiente.

Se trata ahora de una obra de arte que utiliza con exactitud todos los recursos que le ofrece el audiovisual para construir las situaciones y para hacer evolucionar a los personajes dentro de un universo lleno de duplicidades, espejos, repeticiones.

Un mundo repetido. Todo en el filme de Villeneuve está pensado para conformar ese universo oscuro y peligroso donde el doble habitará, amenazante. La fotografía de la cinta contrapone la luminosidad del exterior con la oscuridad de los interiores, sugiriendo que hay algo misterioso en la intimidad, en la mente de los personajes.

Cartel publicitario  de la cinta de    Denis Villeneuve   .
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Cartel publicitario de la cinta de Denis Villeneuve .

Conforme avanza la película, los hechos comienzan a suceder cada vez más durante la noche, adentrando al espectador en lo perverso de las situaciones. Incluso, en algunos momentos, la coloración de las tomas establece una equivalencia entre los dobles, pese a ser espacios habitacionales muy distintos.

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La escogencia de los lugares establece esa misma dualidad: los espacios habitacionales de ambos personajes son grandes edificios de apartamentos, semejantes por fuera, pero cuyas sutiles diferencias marcan lo opuesto de ambos dobles. Por un lado, están los grandes proyectos multifamiliares habitados por clases bajas; por otro, las grandes torres de apartamentos con acceso restringido y cámaras de seguridad en las que viven las clases altas.

Los espejos están presentes, por supuesto, en baños y roperos, pero además están espejeadas las ventanas que recubren los edificios de apartamentos. En todos los casos, las tomas de los espejos se manejan para producir una confusión visual en el espectador, para que no tenga claro cuál es el real y cuál el reflejo.

Tampoco es fácil discernir en cuál de los edificios viven los personajes pues están rodeados de construcciones iguales. Los edificios se repiten. El grafiti se repite. El trabajo se repite. La vida entera se repite.

El doble enemigo. Coincidiendo con la tradición literaria, Saramago escribe su texto adentrándose en la idea de la usurpación que busca hacer el doble, de la vida de un historiador. Villeneuve respeta esa perspectiva en su versión cinematográfica y la profundiza: toda la dualidad mencionada construye ese proceso de usurpación que empieza con una incomodidad, pero que luego, poco a poco, se transforma en una angustia cada vez mayor.

Es que, como dijo Alberto Manguel sobre el libro de Saramago: “Dado que las leyes inmutables de la naturaleza insisten en que algo no puede existir en dos lugares a la vez, un hombre y su doble no pueden ambos seguir vivos: uno de los dos debe desvanecerse para que el orden del universo sea respetado” ( The Guardian , 6 de agosto del 2004). Uno de los dos debe morir. La usurpación será siempre absoluta.

Uno de los cambios significativos en la transformación que hace Villeneuve del texto de Saramago es el título: de El hombre duplicado a Enemigo . La intención es clara: profundizar el carácter antagónico del doble hacia su protagonista. Sin embargo, lo fascinante de la versión fílmica es que la enemistad, durante buena parte de la cinta, no es tan clara. Más aún, al concluir la película, alguien podría preguntarse quién era realmente el enemigo, y probablemente no tendría una respuesta definitiva.

El doble es un otro yo, un alter ego . Encontrarlo por la calle me resultaría un hecho extraño, pero lo verdaderamente inquietante sería que ese otro yo se apropie paulatinamente de mi lugar; que poco a poco me despoje de mi identidad, de mi ser. Entonces, yo ya no seré yo ni mi casa será mi casa. Entonces, todo lo que soy me habrá sido arrebatado, y yo, incapaz de reaccionar, me desvaneceré en la nada.

Enemy se proyectará en la Sala Gómez Miralles del Centro de Cine (barrio Amón, avenida 9, calle 11, detrás del INS) hoy, domingo 19 de julio, a las 4 p. m., y el viernes el 7 de agosto a las 7 p. m. La entrada es gratuita.

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