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Obra ‘Stand Alone Zone’

Crítica de danza: Intertextualidad escénica

Actualizado el 14 de abril de 2014 a las 12:00 am

Colaboración En esta obra participan artistas de danza, música, plástica y video

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Crítica de danza: Intertextualidad escénica

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En el montaje del Système Castafiore intervienen efectivamente los recursos de la danza, música, video y plástica escénica. Fotografía: Cortesía Fabiola Kano.

El colectivo interdisciplinario Système Castafiore, que esta codirigido por la coreógrafa brasileña Marcia Barcellos y el compositor francés Karl Biscuit, desde 1989, mostró su puesta en escena titulada Stand Alone Zone, la cual fue estrenada en 2009.

Esta agrupación, cuya sede está ubicada en Grasse (Francia), tiene en su repertorio casi una veintena de producciones en las que la danza, el juego teatral, la música, el cine y la plástica ocupan un lugar similar en cada montaje.

Stand Alone Zone esta inspirada en la película Stalker (1979), del director soviético Andrei Tarkosvki, quien, a su vez, realizó una adaptación de la novela de ciencia ficción Roadside Picnic (1971), de sus compatriotas Boris y Arkady Strugatsky.

En este sentido, cabe señalar que la intertextualidad en la creación artística es constante, ya que Tarkosvki se apropió de las imágenes de los hermanos Strugatsky y los directores de Système Castafiore, parten de la versión fílmica para su creación danzada.

En esta escenificación de La Zona , como se le conoce al texto en español, la trama principal es un viaje que realizan los personajes, entre ellos un padre que desea conseguir una poción que podría curar un extraño mal que padece su hijo. Para esto, deben atravesar un laberinto y llegar hasta la zona más profunda y sortear muchas situaciones difíciles antes de conseguir su fin.

De esta historia, se pueden hacer muchas lecturas y una de ellas es la constante del ser humano por enfrentar a los opresores y sus estructuras de poder.

En casi una hora, el binomio Barcellos y Biscuit logra presentar esta danza ficción ubicada en el siglo XXIX (2813). En este caso, la utilización del video es el instrumento principal, el cual les permitió a los intérpretes trasladarse en instantes, de un espacio a otro, y a los espectadores poder visitar múltiples territorios .

Stand Alone Zone posee un rico diseño de vestuario y máscaras, creado por Christian Burle y Barcellos, quienes mediante vistosos trajes le otorgaron volumen a los personajes y le agregaron diversa corporeidad y texturas.

Los bailarines Flavien Bernezet, Caroline Chaumont, Marcia Barcellos y Cedric Leuquilevc escenificaron múltiples personajes con gran ductibilidad interpretativa. En ellos, se observó el dominio del movimiento teatralizado, el cual estuvo lleno de cualidades cinéticas. De igual forma, este cuarteto, mostró buen manejo de la voz y adecuada proyección.

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La banda sonora, creada por Biscuit, fue el hilo conductor que llenó el espacio mientras se daban los constantes apagones entre cada cambio de escena.

Otro aspecto fundamental de este montaje fue la iluminación, la cual estuvo bien lograda gracias el diseño creado por Yann Le Meignen y Jeremie Diep. Con este recurso lumínico se calibraron las imágenes en tercera dimensión y los detalles que aportaba la escenografía ideada por Jean–Luc Tourné y Biscuit.

Con todos estos elementos escénicos, los miembros del proyecto coreográfico Système Castafiore, cuales eficaces orfebres, nos estimularon la imaginación para poder realizar un viaje a la zona prohibida, para el cual solo se requería afinar todos nuestros sentidos.

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