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Históricas viviendas fueron restauradas

Casonas de los Comandantes abren sus puertas al público

Actualizado el 04 de noviembre de 2009 a las 12:00 am

 Exposición recrea casas josefinas de finales del siglo XIX y principios del XX

 Muestra destaca la arquitectura, los muebles y objetos de la época

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Casonas de los Comandantes abren sus puertas al público

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Por más de 60 años las Casonas de los Comandantes, ubicadas al costado noreste del edificio que alberga el Museo Nacional, estuvieron cerradas al público, pero a partir de hoy abren sus puertas para exhibir sus mejores galas con perfume de antaño.

Un meticuloso proceso de restauración –que tardó un año y tres meses –devolvió a estas casas el esplendor arquitectónico que ostentaron al ser las viviendas para militares de alto rango y sus respectivas familias.

El edificio que aloja el Museo Nacional funcionó como el Cuartel Bellavista entre 1917 y 1948.

“Puertas adentro: arquitectura, espacios y objetos” es la muestra que inaugura a las casonas como espacios de exhibición dentro del Museo y recrea los ambientes característicos de los hogares costarricenses de clase alta a finales del siglo XIX y principios del XX.

Bienvenidos a casa. Además de apreciar la exquisitez de las técnicas constructivas y lenguajes arquitectónicos de la época, la exposición transporta al público a la intimidad hogareña de la élite tica por medio de un valioso muestrario de muebles, adornos, accesorios, fotografías y otros objetos que atesora la colección histórica del Museo Nacional.

“No se trata de una reproducción exacta de lo que había en estas casas, sino ambientaciones históricas para acercar al público al estilo de vida de los costarricenses que despidieron el siglo XIX y le dieron la bienvenida al siglo XX”, aclaró la directora del Museo Nacional, Rocío Fernández.

Así, en un área de 750 metros cuadrados, se recrean los espacios domésticos más importantes en las casas que ocuparon el primer y segundo comandante de turno, con sus familias y sirvientes.

A finales del siglo XIX en los hogares de clase alta existían diferentes espacios para cada actividad familiar. Una de las ambientaciones –ubicada en la casa del subcomandante –corresponde a una sala para reuniones sociales en la que se colocaban los más finos muebles. Destaca un hermoso piano, de la prestigiosa casa alemana Kohl, así como un lujoso juego de muebles que emula el mobiliario palaciego de influencia francesa. De una pared cuelga un retrato al óleo de la señora Feliciana Quirós de Bonnefil, hecho por el artista francés Achiles Bigot.

“La sociedad costarricense que experimentó la transición del siglo XIX al XX tenía una marcada inclinación por la cultura europea. Sus gustos eran sofisticados y sus niveles de consumo eran elevados. Muchos de los objetos que se exhiben fueron importados de Europa”, explicó la historiadora Gabriela Villalobos.

El recorrido por la vivienda del primer comandante se inicia en un gran salón de madera que fue reconstruido casi en su totalidad pues estaba muy deteriorado.

Allí se lucen tesoros históricos, como un aparador o trinchante laboriosamente tallado en madera y fabricado en Costa Rica en 1917.

Otro espacio reproduce el estudio del señor de la casa con objetos tales como una máquina de escribir, un teléfono, un enorme mueble repleto de libros y una caja para guardar cigarros. La recreación del dormitorio principal tiene como atractivo los muebles de cama que pertenecieron al presidente León Cortés, quien gobernó entre 1936 y 1940.

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