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Joyería de autor

Aleaciones de sutil belleza

Actualizado el 07 de abril de 2013 a las 12:00 am

En Costa Rica, el diseño de joyas ha tomado fuerza en los últimos años

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En un inicio está la piedra que se ha extraído de la tierra: opaca, áspera, hostil. El orfebre es el encantador que utiliza manos y herramientas para convertir estos toscos materiales en joyas. Quizá sea por esto que las joyas son los ornamentos por excelencia: se colocan sobre el cuerpo y lo tornan en el soporte de una pequeña obra escultórica. “La joyería es el arte de convertir los metales y las piedras preciosas y  semipreciosas  en prendas ornamentales”, explica Damaris  Ortuño, orfebre y fundadora de  Studio  Metallo.

La joyería es solo una faceta en el heterogéneo arte de la orfebrería, disciplina tan antigua como la  civilización. Casi todos los pueblos han manipulado los metales: joyas, adornos para el hogar, utensilios de cocina y hasta  equipamiento  de guerra fueron así embellecidos.

El diseño aconseja. La orfebrería engloba todo trabajo realizado en metales y aleaciones, ya sean oro, plata, bronce, cobre o latón. Para Carlos  Loría, la orfebrería es una manifestación artística. “La orfebrería es la rama de las bellas artes que se refiere a todas las joyas realizadas con metales, como jarras,  platones ornamentales repujados, recipientes de uso diario y piezas de adorno para el hogar”, dice el reconocido orfebre.

De esta manera, se puede hablar de diferentes tipos de joyería: la tradicional, la de autor y la contemporánea; más recientemente ha surgido la joyería conceptual. Todas convergen en el uso de metales, pero persiguen diferentes objetivos.

La joyería tradicional crea piezas ejecutadas de modo industrial que se reproducen en grandes cantidades.  Loría  –fundador de la Asociación Nacional de Orfebres de Costa Rica –  la contrasta con la llamada “joyería de autor”:

“La pieza de autor es única, lleva un sello de garantía de que nunca se reproducirá, y, por supuesto, no es copia de otra existente. Es una obra de características propias del autor o diseñador al igual que una escultura o una pintura”.

Una joya de autor es más costosa pues deben reconocerse el precio de los materiales y el valor del diseño único. El alto precio de las piezas de autor motivó la aparición de la joyería contemporánea. Ella es una respuesta a quienes creen que las joyas solo son objetos hechos con materiales costosos, como el oro y la plata.

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En cambio, según  Ortuño, los diseñadores de joyas contemporáneas llevan su creatividad a todos los rincones: incorporan plumas, tejidos, resina, metales en bruto y materiales reciclados.

Finalmente, los orfebres hablan también de la joyería conceptual: aquella que parte de una idea para crear una joya o una colección, de la misma manera que un grabador o un pintor crea sus obras.

“Un conjunto de hilos, láminas y gemas,  hermosamente  diseñados, puede contar la historia de un pueblo, una generación, un personaje, un tema abstracto, un paisaje o una vivencia”, describe Carlos  Loría.

Un ejemplo de joyería conceptual es el collar de plata con engaste en rubí El corsé , creado como parte de la sierie Joyas para Frida Kahlo . Esa obra se expuso en el 2010 en el Instituto de México durante las celebraciones del bicentenario de la independencia de México.

Una historia renovada. Si bien términos como “joyería conceptual” y “joyería contemporánea” son novedosos en el país, la joyería de autor o artesanal era conocida desde inicios del siglo  XX. El orfebre ya era parte de una tradición y enseñaba la técnica a sus hijos.

Tiempo después, la llegada del artista y orfebre francés  Louis  Féron  fue esencial para el surgimiento de la joyería de autor en Costa Rica. Así lo relató   María Enriqueta Guardia en Áncora (9/10/2011):

“Junto al joyero nacional  Abel  Escalante,  Féron  montó un taller especializado en el que se realizó joyería única por primera vez en Costa Rica. Así nació la ‘pieza de autor’ en nuestro medio”.

Los esfuerzos de ambos orfebres no lograron las repercusiones esperadas ya que  Féron  no pudo crear la escuela de metalurgia que pretendió. Sin embargo, la joyería se insertó en las clases de la Escuela Nacional de Bellas Artes.

“Debemos nombrar los interesantes trabajos esmaltados de Francisco  Rodríguez  Ruiz  en el decenio de 1930 y las lecciones de Luis  Paulino  Delgado en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica”, añadió Guardia.

La primera escuela que se dedica a la enseñanza de estas artes en  Centroamérica  es el   Studio  Metallo , ubicado en el barrio Escalante  (San José). El instituto nació en el 2004 debido a que los espacios para la joyería de autor casi había desaparecido.

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“La orfebrería como oficio se había perdido casi por completo, y era inexistente el diseño como valor agregado en la joyería. Todo lo que se encontraba en las joyerías del país eran copias de diseñadores extranjeros o de piezas indígenas”, expresa  Damaris  Ortuño.

En los últimos años ha surgido una generación de orfebres que siguen la joyería contemporánea. “El mercado de la orfebrería sigue de pie, sobre todo con materiales no tradicionales y gemas cultivadas en laboratorio y materiales sintéticos más económicos”, dice  Loría.

La compleja elaboración de una joya no ha cambiado  sustancialmente. Los artesanos aprenden las etapas del proceso metalúrgico (véase debajo la serie de fotografías); sin embargo, cuentan con una infinidad de nuevas técnicas de decoración y acabado que dan variedad a sus obras.

El orfebre moderno aplica una larga tradición y, a la vez, vence el reto de dominar el fuego y la técnica destinada a moldear el metal en obras de exquisita belleza.

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