| La pueden practicar desde niños de seis años, hasta adultos de seis décadas

Stand up Paddleboard: En el mar la aventura también se vive de pie

El stand up paddleboard es un deporte fácil de aprender, una manera única y distinta de disfrutar del mar para quienes se dispongan a probarlo. Es tan entretenido, que fácilmente uno se enamora y quiere seguir sobre la tabla

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Al estar de pie sobre esa enorme tabla, sintiendo el vaivén de las olas en todo el cuerpo y con el verde hipnotizante de playa Danta frente a los ojos, era difícil no pensar en la libertad absoluta. En el momento cuando el cerebro dejó de pensar cómo se logra mantener el equilibrio, y le dio paso a que el cuerpo hiciera el trabajo por sí solo, dejó de convertirse en una lección, para sencillamente disfrutar del stand up paddleboard .

Si el nombre no le resulta tan familiar, como podría ser otro deporte como el surf, es porque se trata de una actividad reciente y en auge en el mundo. Costa Rica no es la excepción y cada vez con más frecuencia se ven personas practicándolo.

Apasionado.  Erick Zamora descubrió el   stand up paddleboard  y desde hace dos años lo enseña profesionalmente en Guanacaste.  Albert Marín
Apasionado. Erick Zamora descubrió el stand up paddleboard y desde hace dos años lo enseña profesionalmente en Guanacaste. Albert Marín ampliar

En palabras muy simples, se trata de remar de pie sobre una tabla. Para practicarlo se requiere una tabla especial, tienen una medida promedio de 3,6 metros de largo (una de surf tiene 1,8 metros promedio) y hasta 80 centímetros de ancho (una de surf mide unos 46 centímetros promedio).

Adicionalmente, se necesita un remo especial; este debe medir cerca de 20 centímetros más que la persona que lo usará. El objetivo, al menos en la modalidad recreativa, es deslizarse sobre el mar y disfrutar de todo lo que la naturaleza ofrece.

Erick Zamora, instructor de stand up paddleboard en Pura Vida Ride, playa Danta, Guanacaste, lo define como un deporte a base de balance y resistencia, porque durante su práctica se ponen en acción casi todos los músculos, en especial los que están por encima de la cintura.

No existen muchos requisitos para probar, Zamora les ha dado clases a niños de seis años y a abuelos de 60 primaveras.

“Es importante sentirse seguro, sin miedo al estar dentro del agua y se debe tener equilibrio, ¡el resto es pura diversión! Se requiere tener ganas de disfrutar del mar y una vez que se practica, uno se enamora”, afirmó Zamora.

Sobre las aguas. Se ve sencillo: cuando frente a los ojos un grupo de personas lo practica, da un poco de envidia, pero la primera vez hay que ir con calma, o como decían los abuelos: “¡Lento porque precisa!”.

Una lección será suficiente para comenzar. Esta comienza en tierra firme; ahí el instructor da a conocer las generalidades de la tabla, le explica a las personas exactamente cuál es el área sobre la que debe poner los pies, la técnica para tomar el remo y así emplearlo correctamente dentro del agua.

La charla es amena, pronto uno comienza a tener en cuenta factores vitales, como la dirección del viento o la posición y profundidad del remo. Llega un momento en el que se sube a la tabla por primera vez, para irse familiarizando, y el entusiasmo crece.

Diversidad. Las tablas para el   stand up paddleboard  tienen longitudes de hasta 3,8 metros. Esta modalidad es especial para carreras, pesa cerca de 11 kilogramos y es un poco más angosta. Albert Marín
Diversidad. Las tablas para el stand up paddleboard tienen longitudes de hasta 3,8 metros. Esta modalidad es especial para carreras, pesa cerca de 11 kilogramos y es un poco más angosta. Albert Marín ampliar

Todo parece sencillo, la motivación está al tope, hasta que llega el momento de la verdad. Por ser la primera vez, el instructor ayuda a sus alumnos a meter la enorme tabla al mar. El primer obstáculo es superar las olas que rompen cerca de la costa; puede llevar algo de tiempo, pero gracias a la ayuda se supera en un par de minutos.

Zamora guía a sus pupilos, y cuando este da la orden, cada uno sube a la tabla, se coloca de rodillas y rema unos cinco metros en dirección contraria a la orilla, hasta una zona lejos de las olas. Paso uno superado.

Luego llega el momento crucial: ponerse de pie. En sus dos años como instructor, este entusiasta del stand up paddleboard aseguró que suele ser la parte más retadora.

El remo se pone frente a las rodillas, luego se pone un pie sobre la parte más ancha de la tabla, sigue el otro, y, sin pensarlo mucho, se levanta el remo ¡y estás de pie celebrando ese triunfo personal!

Cuando se empieza a disfrutar, apenas unos segundos después de ponerse de pie, llega la hora de hacer equilibrio. Las personas se ponen rígidas, ante el temor de caer; el cerebro se enfoca en pensar cómo se hace equilibrio y, casi sin remedio, llega la primera caída al agua.

Al igual que cuando se aprendió a montar bicicleta o manejar un automóvil, es fundamental dejar de pensar cómo se hace y simplemente permitir que los movimientos necesarios fluyan.

Sin desesperarse, se nada hasta la tabla. Con un poco de fuerza se vuelve a subir, se pone de rodillas y va de nuevo. El agua salada y lo entretenido de la experiencia van ablandando los tensos músculos; la preocupación va dando campo a la diversión y cuando uno se da cuenta, ya está remando 300 metros sobre el verde océano Pacífico guanacasteco.

Pasan los minutos, atrás va quedando la preocupación y al frente solo se respira libertad y aventura. Es cierto que se requiere fuerza para ir de un punto a otro, pero no más que la necesaria para otras actividades como salir a montar bicicleta o una clase de aeróbicos.

¡En el mar la vida es más sabrosa! Eso resuena una y otra vez en los pensamientos, mientras se hace una pausa para deleitarse con las montañas llenas de árboles, de tres islas cercanas y del relajante sonido del agua.

Tanta paz lo sorprenderá, y posiblemente caiga un par de veces más al agua. No se sienta mal, eso le pasa hasta a los instructores.

“En dos años solo he visto dos casos de personas que no pudieron ponerse de pie y se rindieron; también he visto gente que uno cree que no se van a parar y lo logran”, añadió el instructor.

La tranquilidad del mar frente a Danta hacen más fácil ese primer recorrido; no obstante, una recomendación importante es nunca perder de vista las olas.

Stand Up Paddle Board, recorrer el mar de pie

El equilibrio es la habilidad más importante a desarrollar cuando se practica este deporte


En cuanto a seguridad, si la persona desea puede emplear un chaleco salvavidas; igualmente importante es alejarse de la orilla, porque una ola podría hacer que caiga y se golpee en las piedras.

Uno de los principales peligros para un novato del deporte, es un inesperado viento fuerte. Zamora detalló que en esos casos, el cuerpo de las personas actúa como vela, y los puede llevar mar adentro, o contra las piedras filosas. Cuando pasan estas situaciones extremas y poco frecuentes, la persona debe ponerse de rodillas o acostarse sobre la tabla.

Cuando uno se da cuenta, pasaron los 90 minutos de la primera clase y llegó la hora de volver a tierra firme. Se debe acercar con calma a la orilla, y luego que debajo de usted pase una ola, se debe remar con fuerza hasta estar en una zona donde se pueda saltar de la tabla y tocar.

Usualmente, en la experiencia del instructor, las personas regresan por más. Una de las grandes ventajas de este deporte es que con una lección se desarrolla la confianza y técnica suficientes para volver a salir solo. Desde luego, la práctica siempre hará al maestro.

“Una vez que aprenden, lo que más disfruta la gente es la conexión con la naturaleza (...). Este deporte es libertad, estar en el mar sobre esa tabla es un pase a otro mundo. Imaginá estar remando y ver que te pasa cerca una ballena; a veces yo mismo no quiero salir del mar”.

En desarrollo. Este deporte tiene otras modalidades, como su versión de carrera, la de ríos rápidos y una versión para montar olas, muy similar al surf. No solo se puede practicar en el mar, hay países donde se practica en lagos y canales.

En Costa Rica, este año comenzó un campeonato de cinco fechas, en la modalidad carrera. Luego de competencias en lugares como playa Uvita y Hermosa, la final se realizará mañana, a las 9 a. m., en un circuito de seis kilómetros, sobre el lago de La Sabana, en San José.

Este certamen pretende contagiar a más personas para que lo practiquen, una de las razones por las que se efectuará en la capital.

Además, conforme pasan los meses aparecen nuevas aplicaciones para el deporte. Hay quienes se aventuran en viajes de varias horas y muchos kilómetros. Otros fans lo están combinando con el yoga, para meditar y practicar sobre el mar.

Ahora llegó el momento de no pensarlo más, y que se decida a disfrutarlo en alguna de las playas del país, donde se dan clases y se alquilan las tablas.

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