Vidas de fantasía, trastornos de mortales

Estrellas de Hollywood y del deporte conviven con sus padecimientos

Para las celebridades que padecen enfermedades mentales, romper el silencio es uno de los momentos más duros de sus realidades

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Catherine Zeta-Jones cayó. En el 2011, una de las actrices más bellas y talentosas del mundo, tocó fondo por primera vez.

Si su vida se relatara a través de una cinta, sería un filme con más drama que acción. En un año, tuvo que enfrentar el diagnóstico de cáncer de su esposo, Michael Douglas, y el encarcelamiento de su hijastro Cameron por tráfico de drogas. No hay cuerpo que aguante ni mente que resista.

Las situaciones que enfrentaba detonaron múltiples disparos a su salud mental. La escena terminó en un hospital psiquiátrico, donde se internó por determinación propia. El diagnóstico asombró al mundo: la ganadora de un Óscar por su papel de reparto en Chicago es bipolar.

“Hay millones de personas con esta enfermedad y yo soy una de ellas”. La británica rompió así el silencio acerca de uno de los padecimientos de índole mental que acumulan mayores estigmas sociales.

Según Francisco Gólcher, asesor del Ministerio de Salud en los programas de salud mental, la bipolaridad corresponde a estados alterados en los cuales las personas pasan repentinamente de la euforia a la depresión, y viceversa.

La actriz de 43 años recayó en mayo de este año. En esta última ocasión, estuvo cerca de un mes internada. Reapareció radiante, en un ajustado vestido negro, en la función de estreno del filme Red 2 , en Los Ángeles.

Zeta-Jones, una de las mujeres más exitosas de Hollywood, constituye quizá el más icónico ejemplo de que la fama y el dinero no garantizan una vida plena. La bipolaridad es el elemento común al relacionar su nombre con los de Selena Gómez, Mel Gibson, Britney Spears, Rusell Brand, Ben Stiller, Linda Hamilton y Demi Lovato.

Viva realizó un recuento de los casos más sonados de famosos que padecen enfermedades mentales, pues sería imposible hacer un listado exhaustivo, debido a la cantidad de trastornos que existen y el sub-registro que camina entre los pasillos de la fama.

¿Realidad o delirio? La elegida como la mujer más hermosa del mundo en el 2010, Megan Fox, alucina. En ocasiones, no logra distinguir entre lo real y las situaciones que se desarrollan tan solo en su mente.

“Creo que tengo una personalidad límite o que tengo brotes de esquizofrenia. En definitiva, padezco de algún mal mental, pero no he logrado determinar cuál es”, contó en el 2009 a la revista Wonderland .

En esa entrevista, la actriz y modelo confesó que lee cualquier libro que se escriba sobre Marilyn Monroe, quiere saberlo todo sobre la diva porque siente que va en el mismo camino. Puede ser que no se equivoque: Monroe padecía de esquizofrenia paranoide.

Pese a que Fox nunca confirmó su diagnóstico, diversos medios internacionales la calificaron como esquizofrénica.

“Este anuncio fue asumido por sus seguidores como la razón de sus repentinos cambios de ánimo, declaraciones sin sentido y su mala cara durante las presentaciones públicas que la llevaron, incluso, a perder su papel en la tercera entrega de la película Transformers ”, detalló el semanario Cromos .

Según Gólcher, la esquizofrenia es un trastorno químico a nivel cerebral que, al igual que el bipolar, tiene predisposición genética.

Los síntomas son alteraciones en la producción y contenido del pensamiento, que producen delirios y alucinaciones visuales y auditivas. “Conforme van sucediendo las crisis, comienza a haber un deterioro cognitivo importante que va dejando un efecto residual, la persona se va viendo deteriorada después de cada una de las crisis”, explicó.

El caso más reciente que anduvo en boca de Hollywood es el de la exactriz de Nickelodeon, Amanda Bynes, quien, luego de enfrentar numerosos problemas con la ley, fue internada por orden de un juez en un centro psiquiátrico. Ahora, permanece en el UCLA Medical Center, donde los médicos determinaron que padece de esquizofrenia paranoide.

En criterio del psiquiatra e investigador de la Universidad de Costa Rica, Javier Contreras, este tipo de esquizofrenia es el que tiene un mejor pronóstico. Las personas que lo padecen se sienten perseguidas o vigiladas y tienen la creencia de que alguien les hará daño.

Quien padece del trastorno límite de la personalidad es el jugador de fútbol americano Brandon Marshall. “He conversado con médicos desde que estaba en la NFL. Nunca recibí ayuda. Así que estuve rezando para encontrar un tratamiento a lo que me aquejaba y sí hay”, reveló La Bestia en el 2011.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos define esta enfermedad como “una afección de salud mental por la cual una persona tiene patrones prolongados de emociones turbulentas o inestables. Estas experiencias interiores a menudo los llevan a tener acciones impulsivas y relaciones caóticas con otras personas”.

Contreras explicó que la diferencia entre el borderline y la bipolaridad es que los cambios de estado emocional en el primer padecimiento son mucho más impulsivos que en los pacientes bipolares, además de que no muestran síntomas como el insomnio.

La personalidad límite, según Gólcher, tiene que ver con la ausencia o sensación de abandono por parte de figuras parentales, básicamente la materna, durante la primera infancia. También puede desarrollarse a partir de cuadros de agresión.

La personas con este trastorno presentan confusión en la personalidad y en los valores, tendencia a ver todo en términos extremos (muy bueno o muy malo), miedo intenso al abandono, intolerancia a la soledad, sentimientos de vacío y aburrimiento, manifestaciones recurrentes de ira inapropiada, impulsividad en el consumo de sustancias o la sexualidad, además de autolesiones, según Medline.

Ansiedad al límite. Cada mañana, sin falta, el afamado cineasta Woody Allen corta un banano en siete rebanadas y se las agrega a su cereal. No puede ser de otro modo, no puede salirse de sus esquemas porque su día se tornaría un caos.

Si debe pasar la noche en un hotel, pide que el desagüe de la bañera quede en la esquina y no en el medio. Si no halla un cuarto con esas condiciones, prefiere dormir en su carro. Puede sonar como excentricidad, pero lo cierto es que este tipo de conductas se deben a una condición que ha afectado su vida por más de 60 años, llamada neurosis.

“Soy neurótico de una manera apacible. Tengo muchos hábitos neuróticos como no subir a un ascensor, no atravesar túneles, no pasar cerca de perros y evitar las alturas”, confesó el director.

Contreras comentó que el término “neurosis” está en desuso. “El cajón grande es neurosis y el obsesivo compulsivo es un pedacito que echamos dentro de ese cajón”.

“La neurosis que tiene (Allen) es un obsesivo compulsivo”, agregó.

Según Medline , este es un padecimiento catalogado dentro de los trastornos de ansiedad. “Los individuos que lo sufren tienen pensamientos repetidos y angustiantes denominados obsesiones. Es posible que hagan lo mismo una y otra vez para intentar que los pensamientos desaparezcan. Las acciones repetidas se llaman compulsiones”, señala.

“Las repeticiones dan tranquilidad en el momento, pero luego dan paso a la ansiedad”, explica Gólcher, quien agrega que otros síntomas pueden ser la acumulación de objetos innecesarios y la insistencia en tener las cosas acomodadas de una manera milimétrica y superordenada.

A Allen su padecimiento le ha generado conflictos en las relaciones interpersonales y en los sets de grabación.

“Me cansé de proponerle que intente cosas nuevas, ni siquiera se atreve a probar un nuevo sabor de sándwich porque siente que la vida se le desorganiza”, aseguró Scarlett Johansson al periódico The Daily Express .

El mismo trastorno padece el astro del fútbol David Beckham. En el 2006, el afamado jugador se atrevió a hablar, por primera vez, de este tema. Él confesó su necesidad de reordenar los muebles de los cuartos de hoteles y de alinear las latas de refrescos en su alacena.

En la vida de Beckham, no hay lugar para números impares, excepto por el siete que, por tradición, ha llevado estampado en su camiseta al entrar a las canchas.

“Tiene esa maña obsesiva compulsiva por la que todo tiene que coincidir. Si abre la nevera, todo debe estar parejo en ambos lados. Tenemos tres refrigeradores: comida en uno, ensalada en el otro y bebidas en el tercero. En el de los refrescos, todo es simétrico. Si hay tres latas, bota una porque deben estar en números pares”, contó su esposa, la modelo Victoria Beckham.

Otras celebridades que han enfrentado este trastorno son Justin Timberlake, Donald Trump, Leonardo DiCaprio y Cameron Díaz.

Otro de los casos sorprendentes es el de la actriz australiana ganadora de un Óscar, Nicole Kidman. Cualquiera diría que es una de las diosas de la alfombra roja, que los lentes de las cámaras la adoran, pero ¿quién hubiese creído que, justo cuando pisa ese largo lienzo de tela, las manos le tiemblan y tiene problemas para respirar?

Esta es la razón por la cual su exesposo, Tom Cruise, siempre le susurraba al oído mientras eran fotografiados. “Todo está bien”, le repetía el actor, según ella misma le reveló al periódico London Evening Standard .

Los ataques de pánico son, en palabras de Gólcher, “estados agudos en los que la persona tiene sensación de muerte inminente, palpitaciones, sudoración o deseos de salir corriendo”. Además, se puede presentar dilatación de pupilas, temblores, desasosiego o sensación de ahogos.

El psiquiatra Contreras considera que la fama no es el elemento causante de los males mentales, pues las causas de los trastornos mentales provienen de una combinación de genética, desequilibrio de neurotransmisores y el ambiente en que vive cada persona. “Cualquier persona los puede sufrir”, aseguró.

Sin embargo, la presión que conlleva ser una estrella puede llegar a ser un detonante.

La única diferencia entre los famosos y el resto de los pacientes es que, tarde o temprano, el diagnóstico termina por volverse público.

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