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Conozca a la 'top model' que Donald Trump adoptó para hacer brillar a las misses en la pasarela

Actualizado el 19 de agosto de 2016 a las 12:00 am

Lu Sierra siempre se queda tras bambalinas, pero es ella quien pone la magia en cada paso de quienes sueñan con coronarse como la mujer más hermosa del planeta.

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Lu Sierra, la diva de la pasarela de Miss Universo (Cortesía de Yousef Babb)

Nunca se toma un “no” como respuesta final. Sabe que es la confianza en sí misma es su mejor definición y, por demás, el recurso que la llevó a pisar las más importantes pasarelas.

Lu Sierra es, tras los reflectores, una mujer que camina por la vida con la misma actitud que en los desfiles de moda: a paso firme, con un camino bien delineado que no admite desvío alguno.

Es decidida, amena y auténtica, pero sobre todo, astuta. Surgió de la nada en la industria y escaló a través de todos los rangos posibles: modelo de nuevas colecciones de líneas comerciales (showroom), top model de pasarelas y más recientemente, entrenadora de concursos de belleza como Miss USA y Miss Universo.

La reconocida modelo –quien ha trabajado para marcas como Óscar de la Renta, Giorgio Armani y Escada– se encuentra en Costa Rica para ofrecer un taller de pasarela, proyección y fotografía en la academia Imagination Agency, fundada por la Miss Costa Rica 2014, Karina Ramos, a quien Sierra entrenó en su paso por Miss Universo.

Además, será una de las invitadas especiales esta noche a la gala de Miss Costa Rica, que se realizará a las 8 p. m. en el Auditorio Nacional.

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Viva aprovechó su visita al país para conversar con ella sobre su carrera, su llegada a Miss Universo –una década atrás– y lo esencial para conseguirla ansiada corona.

¿Cómo fue su camino de una modelo de showroom a una entrenadora de pasarelas?

En medio de eso, me convertí en una top model de pasarela, porque una modelo de showroom no es famosa. Cuando hacés showroom no te dejan participar en los grandes shows .

”Dejé la agencia y me fui a París, donde grandes diseñadores me usaron.

”Luego, la organización de Miss Universo me contrató para entrenar a las chicas. Querían a alguien que pudiera enseñarles y a quienes ellas respetaran”.

¿Alguien la rechazó alguna vez?

Cuando me mudé a Nueva York, todas las agencias me dijeron que no, porque pesaba mucho. Tenía que perder peso y arreglar mis dientes, mi piel.

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”Perdí mucho peso, y cuando me fui a París, tuve que rebajar más”.

¿Cuánto peso debió perder?

No sé en kilos, pero cuando llegué a Nueva York era talla 10 y cuando me fui a París era talla 8. Pero Nueva York necesitaba que fuera 6, no 10; y París quería que fuera talla 2.

¿Y cómo lo consiguió?

Aprendí a comer bien. No tomo nada más que agua, no tomo calorías. Tomo una taza de té negro en las mañanas, sin azúcar ni crema, y luego, solo agua. No tomo vino ni champagne .

”Nunca como pan. Me encanta el pan, pero cuando sos modelo, tu trabajo depende de tu cuerpo. Entonces debés decidir: ‘¿Quiero el croissant o quiero hacer el fashion show ?’”.

¿Cuál fue el mayor obstáculo en su carrera como modelo?

No saber más sobre la industria cuando comencé. No debí tratar de ser modelo de showroom . Cuando me fui de casa, era muy importante para mí hacer dinero y sobrevivir. Pero una vez que te convertís en modelo de showroom , solo para eso te usarán.

”Tuve que dejar Nueva York y mudarme a París. París me hizo famosa en las pasarelas. Luego, cuando volví a Nueva York, me contrataban y me respetaban. Era la misma chica, delgada, pero era la misma.

”Yo no sabía eso, y es algo que ahora les digo a mis muchachas: ‘Deben decidir si quieren ser modelos de showroom , es bueno porque pueden hacer dinero; pero si quieren ser modelos de pasarela, no pueden ser modelos de showroom ”.

¿Siempre fue apoyada por sus padres en la persecución del sueño de ser modelo?

Mi mamá no me habló en un año cuando me fui a Nueva York. Tenía 16 años, casi 17, e iba a ir a la universidad a estudiar Medicina. Ella prefería que estudiara y me decía: ‘Sos demasiado inteligente como para ser modelo. Conozco a muchas chicas que quisieron modelar y nunca lo lograron’.

”Le respondí: ‘Mamá, te prometo que lo que sea que haga, lo voy a hacer bien. Si no funciona, regresaré a casa e iré a la universidad. Pero debo modelar mientras sea joven’.

No podés aspirar a ser top model cuando terminés la universidad, a tus 24 años. ¿Sabés por qué? Porque los diseñadores y los clientes no ven a la mujer, ven sus fotografías. Un portafolio no se llena con fotografías que te pagás a hacer; es un libro lleno de trabajo. Si empezás a trabajar a los 16, 17 o 18, tu portafolio tendrá muchos trabajos”.

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Y su padre sí la apoyó?

Él me dijo: “Sigue tus sueños”.

Donald Trump contrató a Lu Sierra en 1996 para mejorar la manera en que las concursantes de Miss Universo lucían en la televisión. Archivo/AFP
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Donald Trump contrató a Lu Sierra en 1996 para mejorar la manera en que las concursantes de Miss Universo lucían en la televisión. Archivo/AFP

¿Cómo recuerda su primera pasarela?

En la primera pasarela que hice en la vida, me caí al suelo.

”¡Ah, pero me he caído muchísimas veces! En una ocasión en Italia, en el desfile de un diseñador muy famoso, salí volando del escenario y caí sobre el público. Me destrocé la rodilla y tuve que seguir caminando hasta la puerta de salida, porque no me podía volver a subir al escenario.

”Crucé la calle y me tomé un trago… a las 9 de la mañana, con un vestido enorme, el maquillaje y nada de dinero”.

¿Y qué hizo cuando se cayó en la primera pasarela?

Me quedé en el piso y posé y volví a posar y posé. El diseñador lo amó, porque no enloquecí. La mayoría de chicas se vuelven locas o se avergüenzan, pero yo hice que funcionara.

¿Quién era ese diseñador?

Un hombre joven que nunca se hizo famoso. Es más, yo ni siquiera tenía una agencia entonces. Él me conoció en la calle, en Nueva York.

”Como todas las agencias me decían que no, yo me levantaba a las 7 de la mañana, y me paraba en las calles. Si veía a alguien que lucía como modelo, la seguía y cuando entraba al castin, decía: ‘¡Yo también!’. En varias ocasiones llamaron a la Policía. ‘¡Saquen a esa mujer loca!’, decían.

”Insistía y les decía: ‘Si me contratan a mí, me pueden pagar la mitad de lo que le hubieran pagado a ella’. Sabía que las demás tenían agencias y que sus agentes se quedaban con $100 cada día. ‘Soy buena en esto, me puedo modelar y solo cuesto la mitad’, les decía. Así que me despertaba temprano cada día y me paraba en las esquinas para seguir a modelos”.

¿Y cuándo, por fin, consiguió agencia?

Me mudé a Nueva York a los 17 y seis meses después tuve mi primera agencia. Me fui a París a punto de cumplir 19, y empecé sola, pero luego conseguí agentes.

¿Cuándo sintió que ya era en una top model exitosa?

Cuando pude pagar las cuentas solo modelando, sin trabajos nocturnos. Modelos, bailarines, actrices y maquillistas tienen trabajos de noche antes de establecerse, así pueden tener el día libre para hacer lo que les apasiona.

”Fui camarera y bartender en Nueva York”.

¿Y en París?

No, en París no, porque ya había ahorrado suficiente dinero.

¿Alguna vez se imaginó a sí misma como una miss ?

¡No, nunca! Pero estoy pensando en entrar a un concurso para mujeres mayores el próximo año. No quiero decir cuál, porque hay tres y no he decidido en cuál me voy a inscribir, pero son concursos para mayores de 50 años, así que todas las participantes serán como de mi edad. ¡Y tenemos que usar bikinis! Creo que ganaré.

¿Por qué decidió entrar a un concurso?

Tengo muchas chicas que me dicen que no entiendo la presión, pero creo que sí la entiendo, porque como modelo es lo mismo. Una persona entra en una sala con muchas mujeres hermosas y debés hacer que te elija; eso es lo que las modelos hacen.

Entonces entrenar muchachas en concursos de belleza fue lo que la hizo cambiar de parecer.

Me encanta probar cosas nuevas. Y ahora empecé a entrenar a mujeres mayores. Mi representante dice que sería muy buena publicidad, pero mi madre dice que voy a perder. Ella piensa que los jueces van a decir: ‘No es justo, ella es entrenadora, es modelo profesional’. Pero no me importa.

¿Cómo llegó a trabajar para Miss Universo?

El señor (Donald) Trump me contactó porque no le gustaba cómo se veían las chicas en la televisión. Él decía: ‘En persona son muy bellas, pero en la televisión se ven extrañas; no lucen como modelos profesionales’.

”Entonces me contrató para contarles mis secretos”.

¿Qué es lo más recompensante de entrenar a reinas de belleza?

Cuando una chica necesita a alguien como yo y quizá en su país no hay nadie así o ella no tiene el dinero. Cuando nos encontramos en Miss Universo, les doy tips que ellas agradecen.

Usualmente solo tiene unos pocos días para preparar en la pasarela a las concursantes de Miss USA y Miss Universo. ¿Podría decir que en ocasiones esto se vuelve frustrante?

No. Esto sonará duro, pero solo necesitamos una chica; no un equipo de basquetbol. Necesitamos solo una y, honestamente, no tiene que ser una top model . Este es un error que suelen cometer las muchachas.

”Necesitamos a una que pueda entrevistarse, que pueda hablar en la televisión y represente a la organización; no a una que sea buena en las pasarelas. A fin de cuentas, Miss Universo no va a desfilar en el New York Fashion Week.

Cortesía de Yousef Babb
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Cortesía de Yousef Babb

¿Entonces elige a la que consideran que va a ganar y la preparan mejor que a las demás?

No, porque nunca sé cómo le va a ir en la entrevista. La parte de las preguntas es la más importante. Mi trabajo es hacerlas buenas a todas, porque nunca sé quiénes estarán en el top 15.

¿Qué se necesita para triunfan en un concurso de belleza?

Necesitan verse como Miss Universo cada día. Muchas chicas llegan con vestidos tan cortos, que cuando están en el escenario se les ve demasiado, o que se presentan sin sostén. Está bien ser sexy , pero no dejar todo a la vista.

”Deben verse como Miss Universo y pensar como Miss Universo. Tienen que ser mujeres preocupadas por las otras personas y no todo ‘yo, yo, yo’”.

¿Qué podría decir que es lo más importante en la pasarela?

Debés venderte a tí misma. Si no te gusta dar vuelta, no des vuelta; si no te gustar estar muy sonriente, no lo hagás; si no sos s exy , no lo intentés. Debés ser vos misma.

¿Recuerda a las Miss Costa Rica Johanna Solano y Fabiana Granados, quienes quedaron entre las finalistas?

Sí, las recuerdo.

¿Cree que tenían algo especial para ganar la corona?

Sí, porque ellas llegaron al top 15. Todas las muchachas tienen la oportunidad, pero al top llegan las que cautivan a los jueces y con la mirada les dicen: ‘Yo soy tu Miss Universo’.

¿Se encuentra el concurso de Miss Universo en otra era sin Donald Trump?

Absolutamente, porque el concurso fue adquirido por una gran agencia de talentos, y esto implica muchas más oportunidades para las muchachas.

”Además, ruego por que las chicas dejen de decir: ‘Voy a conocer al señor Trump’, y empiecen a pensar que es un trabajo”.

¿Qué opina sobre Trump?

Sin comentarios.

¿Se considera a sí misma un ícono de la moda?

La gente ha usado esa palabra, y me hace sentir muy honrada. Pero creo que un verdadero ícono nunca piensa que es un ícono. Creo que esta es una de las cosas que los hacen especiales: que son humildes.

”No quiero ser una de esas personas que son famosas o exitosas, pero que nadie quiere trabajar con ellas, que nadie quiere estar a su alrededor”.

¿Qué sigue en su carrera?

Ahora me voy a trabajar como coreógrafa de Miss China. Luego, comenzaré a entrenar maestros como yo en varios países.

¿Y en Costa Rica?

Sí, si hubiera alguien que también quiera ser entrenador.

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Gloriana Corrales

gloriana.corrales@nacion.com

Periodista de Revista Dominical

Periodista en la Revista Dominical de La Nación. Es graduada de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la UCR. 

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