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Pena de tres años de cárcel solo se puede aplicar si hay flagrancia

Tráficos libran combate desigual con picones

Actualizado el 30 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Oficiales se resignan a aplicar multas por infracciones menores, como la falta de licencia o alteraciones en el motor del vehículo

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Tráficos libran combate desigual con picones

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Aunque en octubre del 2012 entró a regir una nueva ley que castiga a los picones hasta con tres años de cárcel, ningún chofer ha sido condenado desde entonces por participar en carreras clandestinas.

La normativa y la falta de personal ponen en desventaja a las autoridades ante una turba de jóvenes y adultos que, al menos dos noches a la semana, corre a gas pegado por vías del área metropolitana.

En lo que va del presente año, la Policía de Tránsito ha sorprendido a 745 choferes en piques, pero se ha tenido que conformar con aplicarles multas menores (como falta de licencia o alteración de motor).

German Marín, director de dicho cuerpo policial, alegó que para llevar a estas personas ante los tribunales, primero se deben cumplir una serie de condiciones que validen la comisión del delito.

“Recabar la prueba para presentarlo penalmente requiere de que el oficial haya sido testigo presencial del hecho. Para que eso ocurra, los conductores deben hacer la competencia ilegal a sabiendas de que los están observando y si notan la presencia policial, evidentemente no van a incurrir en la falta”, indicó.

De acuerdo con datos del Poder Judicial, en el 2012 (corte más reciente) en el país se tramitaron 3.487 causas por conducta temeraria. El sistema no especifica si corresponden a infracciones por exceso de velocidad (más de 150 km/h) o por consumo de alcohol.

Tránsito confirmó que ningún caso se tramitó por piques.

Reprimir o prevenir. Frente a las dificultades para enviar a los picones a prisión, Tránsito se debate entre dos opciones: encarar a los conductores en los sitios de carrera o llegar al lugar antes que ellos.

Sus “pistas” preferidas son la ruta 32 (hacia Limón), varios tramos de la carretera de Circunvalación, el redondel de Zapote, la radial Loma Linda, Hacienda Vieja en Curridabat, la Lima de Cartago y, recientemente, algunos tramos de la ruta a Caldera (27).

La alternativa de enfrentar a los picones genera dudas entre las autoridades debido a la inferioridad numérica de los oficiales. Hace un año, tres tráficos fueron golpeados por una turba e incluso sus patrullas recibieron balazos y pedradas.

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En la actualidad, hay solo ocho oficiales en las brigadas antipiques. En tanto, Tránsito ha contabilizado hasta 200 personas en las carreras, donde la adrenalina suele mezclarse con licor y drogas.

Otro aspecto negativo de la acción represiva es la fuga de datos.

“En las competencias tenemos a un montón de actores. Ellos llegan a exhibirse; llegan un montón de testigos y observadores que filtran la información de los operativos”, admitió German Marín.

Debido a esto, Silvia Bolaños, viceministra de Transportes, consideró que la prevención es la opción “más sensata” y que “genera mayores resultados”.

En febrero pasado, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) anunció que está valorando colocar cámaras de video, bandas sonoras y reductores de velocidad en las rutas de los picones.

Bolaños añadió que ahora se cuenta con el apoyo de la Fuerza Pública y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) para sumar una fuerza hasta de 50 oficiales en cada operativo.

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