Nacional

entrevista

‘Lo que viene es mi gobierno, no el de Óscar Arias’

Actualizado el 21 de enero de 2010 a las 12:00 am

 Laura Chinchilla Miranda

 La candidata presidencial oficialista considera que mantiene una buena posición en las encuestas y defiende su camino independiente en la ruta hacia un posible mandato.

Nacional

‘Lo que viene es mi gobierno, no el de Óscar Arias’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

             | DAVID VARGAS CHACóN
ampliar
| DAVID VARGAS CHACóN

De ellos, dice, solo aceptará consejos. Lealtad, añade, solo “para el pueblo costarricense”.

Esta es la primera de una serie de entrevistas que los candidatos presidenciales brindaron al equipo de Política de La Nación . Las publicaciones se hacen en el orden en que ellos dieron la cita a este diario.

El siguiente es un extracto de la conversación con Chinchilla.

¿Está contenta con ser candidata?

Satisfecha y honrada.

Eso es diferente. ¿Está contenta?

Me siento a gusto; si no, yo no podría serlo porque uno tiene que entregarse con gran intensidad y pasión.

¿Está feliz en su rol?

Me siento a gusto en mi rol, a pesar de la responsabilidad que esto supone, porque también hay angustia, todos los días.

¿Qué le angustia?

Muchas cosas.

¿Las encuestas?

Las encuestas no. Yo permanentemente estoy con radares encendidos. En el momento en que uno se sienta cien por ciento a gusto en lo que está haciendo, es que no lo está haciendo bien. Siempre tiene que haber algo que no está funcionando bien porque así es la realidad social.

¿Siente que la embarcaron?

No, en absoluto. Dios me libre.

¿Le angustia que la llamen “marioneta de los Arias”?

No, en ese sentido yo tengo gran fortaleza interna. Laura sabe quién es ella y yo me siento muy segura de mí misma. Ese tipo de ataques, con franqueza, me parece que les hace daño a ellos mismos (a sus oponentes políticos), porque lo que hacen es llevar la campaña a un nivel de muy poco contenido y de gran irrespeto para la población.

¿Qué le angustia en política?

Todos los retos que tenemos por delante, por la situación del país con respecto al tema de la crisis internacional.

¿Por qué se angustia, si no ha ganado?

Desde el momento en que dije que sí, me empecé a preparar para gobernar.

¿A quién le dijo que sí?

Al pueblo de Costa Rica.

¿A un grupo, a una persona?

No fue así. Desde que estaba en la Asamblea Legislativa (2002-2006) hubo diputados de la bancada, gente de otros partidos, que asumían que yo en algún momento iba a terminar en esto (...).

“Lo que sí tuvo lugar en un momento determinado fue una conversación con el Presidente (Arias) porque yo no era cien por ciento libre, no era una persona que estaba en la calle, que simplemente podía tomar decisión sin implicaciones para nadie.

“Cuando procesé mucha de esa información, me senté a conversar con él para valorar conjuntamente lo que podía implicar una salida mía del Gobierno, sobre todo porque ya habíamos perdido a un vicepresidente. A partir de ahí se abrió un diálogo de unos seis meses hasta que yo tomé una decisión a mediados del 2008”.

¿Don Óscar la apoyó?

Don Óscar me apoyó. Si no, yo no hubiera salido por una razón fundamental: mi primera obligación era cumplir con el mandato constitucional.

¿El apoyo del Presidente le genera un compromiso con don Óscar Arias o con don Rodrigo Arias?

¿En qué sentido?

Posteriores. Ellos tienen negocios, por ejemplo.

Dios libre, nada. Nunca en mi vida. No hay una sola persona que haya tratado conmigo en la función pública que diga que he actuado por compromisos privados. Mi único compromiso es tratar de hacer el mejor gobierno posible, de que no se pierdan las cosas que hemos pasado en estos cuatro años, pero compromisos con intereses privados, nunca en mi vida.

Pero usted no lo ha dicho así, pese a lo que señalan sus oponentes, como, por ejemplo, con los anuncios de la marioneta.

Lo digo en todo lado.

No en los anuncios. ¿No teme que la gente piense que el que calla otorga?

No voy a definir mi publicidad en función de lo que estos señores quieren. Yo no estoy hablando con estos señores, estoy hablando con Costa Rica. Las encuestas nos siguen manteniendo bien.

Hubo un descenso de 20 puntos. ¿No le están cobrando el silencio?

Eso es lo que ellos quieren posicionar.

A usted le han endilgando ser un apéndice de una estructura que se quiere preservar para intereses políticos futuros.

Eso es lo que ellos dicen.

¿Es usted un apéndice?

Yo fui parte de un equipo, goberné con ellos (con los Arias) en buena parte de este gobierno, les tengo un gran aprecio, gran admiración. Igual que he hecho con otros compañeros de trabajo, estaré abierta al buen consejo cuando sea necesario, pero Laura Chinchilla, a diferencia de algunos de los señores (oponentes políticos), ha demostrado una trayectoria.

En Liberación hay mucha lealtad política hacia las figuras.

Se ha venido renovando. Es el único partido que se mantiene.

¿A quién le debe lealtad política Laura Chinchilla?

Le debo lealtad al pueblo costarricense. Eso significa que, a la hora de que uno tenga que tomar decisiones desde la Administración Pública, tiene que procurar que estén orientadas al bien común.

¿Qué pasará si don Óscar se manifiesta públicamente en contra de alguna idea suya?

El consejo siempre será bien recibido, y de don Óscar lo estimaré profundamente porque ha sido un buen gobernante en términos generales, pero será eso: un consejo de una persona que tuvo experiencia. Sin embargo, las decisiones finales serán de Laura Chinchilla.

Usted habla de su trayectoria para probar su independencia, pero, si uno la revisa ha sido, en algunas instancias, embajadora de don Óscar Arias desde 1999, cuando él anunció que quería postularse de nuevo. ¿Cómo hacer para que la gente le crea que usted no es la punta de lanza del plan que don Óscar inició hace diez años?

Conocí a don Óscar cuando comencé a trabajar en la Asamblea Legislativa (2002). Recuerdo que esa bancada arrancó muy golpeada, porque era la primera vez que estaba tan diezmada, con 19 diputados, y Rolando Araya claudicó de dirigir la bancada. Nos quedamos ayunos de liderazgo.

“Para entonces, en Liberación Nacional, en esa situación de total hundimiento en que nos encontrábamos, comenzamos a discutir sobre quién le iba a suceder, quién iba a ser la persona que se iba a poner al frente, qué íbamos a hacer para las próxima selecciones. Es cuando estaba cogiendo fuerza el tema de Óscar Arias y el tema de la reelección. “Yo me identifiqué plena y abiertamente, está en la prensa. Hoy me siento verdaderamente satisfecha de haber hecho todo lo que hice en las trincheras en las que me tocó trabajar para que ganáramos esas elecciones, y que don Óscar pudiera gobernar estos años, pero lo que viene es mi gobierno, no el gobierno de Óscar Arias”.

En la precampaña, usted nos informó de que todos los diputados actuales tenían una trinchera.

Sí, casi todos.

¿Maureen Ballestero y Ofelia Taitelbaum?

Ofelia tiene prohibición, Maureen está concentrada en cosas locales.

¿La mandó usted al Tribunal de Ética?

Sí, también está el caso en el Tribunal Supremo de Elecciones.

¿Preferiría que no se resolviera antes de febrero?

Me da igual. No voy a pedir que bloqueen un caso por cálculo.

Uno de los atractivos de su candidatura es que es la primera mujer con posibilidades reales de ser presidenta, pero usted está muy lejos de ser una mujer tradicional: no le gustan los oficios domésticos, no cocina, su esposo se encarga de la casa. ¿Por qué las mujeres deben identificarse con usted?

Si uno analiza, soy una mujer con una trayectoria similar a la de la mayor parte de mujeres costarricenses. Vengo de una familia de clase trabajadora, fui a una escuela pública, compartí con gente en el vecindario. He salido adelante con el apoyo de mi familia y, en lo fundamental, por un gran deseo de superación, como ocurre con la mayor parte de las mujeres.

“Quizás, a diferencia de algunas pocas mujeres, tuve la gran suerte y fortuna, que ojalá todas las tuvieran, de contar con un compañero excepcional. Y, cuando uno tiene un compañero excepcional dispuesto a meterle el hombro más allá de lo que lo hace la media de los hombres, ¿por qué una mujer va a decir que no?”.

En la presentación de su programa de gobierno, insistió en que “continuará” acciones de esta Administración. ¿También continuarán las críticas que han hecho Óscar y Rodrigo Arias a los controles? ¿Hay que eliminar controles?

Hay que racionalizar.

¿Por medio de la Asamblea Constituyente?

Yo me he opuesto. Hay muchas cosas que se pueden hacer, una es apoyar las gestiones de la Contraloría General de la República para eliminar los controles atípicos. Hay que eliminar los controles previos, absurdos, y aumentar los que son a posteriori. Los controles son necesarios, pero a veces están mal puestos o son irracionales, y, lejos de controlar, frenan la respuesta a los problemas sociales.

El Ministerio de Planificación, Mideplan, identificó 318 entidades en la Administración Pública y muchas con funciones duplicadas. ¿Hay que eliminar entidades?

Como mínimo hay que racionalizar el trabajo que realizan y mejorar los niveles de coordinación. En caso de duplicidad, hay que eliminar la duplicidad del programa o de la institución, no necesariamente la institución. En donde ese tema es muy importante es en el combate a la pobreza, pues vamos a tener que racionalizar los programas existentes.

¿Cuántas plazas hay que cerrar para hacer eficiente el Estado?

No estamos pensando en eso ahora, no a lo (Ricardo) Martinelli, que recortó 19.000 plazas en Panamá. En un momento en el que la economía no está absorbiendo el empleo, sería muy desconsiderado con la gente. Tenemos que avanzar con cautela, ver cómo se va comportando la economía y si podemos apostar más al empleo del sector privado, porque tampoco vamos a inflar el sector público con planilla adicional.

  • Comparta este artículo
Nacional

‘Lo que viene es mi gobierno, no el de Óscar Arias’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota