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La experiencia de un tico que cambió las placas

Crónica: Carlos León madrugó para cambiar su placa

Actualizado el 15 de julio de 2013 a las 05:59 pm

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Crónica: Carlos León madrugó para cambiar su placa

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Carlos Alberto León descubrió que necesitaba WD-40 para soltar los tornillos que sostenían la placa de su vehículo, pero aún así se tomó su tiempo. Desde el jueves pasado le había pedido el día libre a su jefe y hoy el depósito fiscal donde trabaja como jefe de patio tendría que apañárselas sin él.

Tomó un bus de la ruta Ipís-San José alrededor de las 10 a. m. y luego otro que lo dejó frente al Registro Nacional, en Zapote. Entró al nuevo edificio de placas convencido de que perdería el día ahí.

Empezó el proceso llenando el formulario de inscripción. Nombre, cédula, teléfono, sí, soy el propietario del vehículo, placa número 622401, vengo a cambiarla. Uno entre los 175.000 dueños de placas terminadas en "1" que el Registro tiene previsto que cambien sus matrículas entre ayer y el 31 de octubre.

Pagó los ¢15.000 en otra ventanilla en las afueras del edificio, luego entró de nuevo. Ahora, ¿dónde? Entró a una fila a su izquierda, donde había solo una persona en línea, y medio minuto después estaba frente a otro funcionario del Registro. Entregó las chapas metálicas que tenía -casi intactas- desde hace siete años y a cambio recibió un comprobante: su nueva placa estaría lista una hora después, a las 12:08 p.m.

Ahora dejamos a León afuera, apoyado a las barandas, esperando. El pedido ingresó al sistema y lo recibió Eduardo Vargas en el cuarto de confección de las placas, ubicado en el mismo edificio. Él y otros dos hombres compartían cuarto con la máquina comprada a la empresa alemana UTSCH. La solicitud para la placa 622401 fue una entre casi 30.

El sistema movió las chapas metálicas en blanco, marcó los números en relieve y luego pintó en azul cada dígito. Salieron apiladas en una torre y las recibe Esteban Pacheco en despachos, quien está encargado de cotejar el número de seguridad impreso en cada placa con el del comprobante y mandar a imprimir las stickers que acompañan las chapas.

León esperaba apoyado contra la baranda, recordando que acostumbra vacacionar en el golfo de Nicoya, que nunca ha usado reloj y que ayer su carro de todas formas no podía circular, por la restricción vehicular. Unos minutos después de mediodía, se acerca a la ventanilla de retiro de placas y sale pronto con la bolsa plástica: "Están casi iguales".

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Una vez en su casa, en Ipís de Guadalupe, buscó una llave Allen para ajustar los tornillos de seguridad que sostienen la placa. Apenas pasaba la 1 p.m. y estaba listo. ¿Por qué hacerlo hoy, teniendo todavía 109 días de margen? "Hago los trámites temprano, porque siempre me gusta andar adelante en todo".

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