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Terremoto 6,2 Vigilancia: coloso se halla inestable

Fenómeno fracturó el volcán Poás

Actualizado el 10 de enero de 2009 a las 12:00 am

 Expertos de UCR detectaron varias grietas de 100 m en el cráter activo

 No se predice una erupción, pero tampoco puede descartarse

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Fenómeno fracturó el volcán Poás

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El terremoto del jueves por la tarde en Costa Rica provocó fracturas en las paredes interiores del cráter activo del volcán Poás de hasta 100 metros de longitud en los flancos este, norte y sur.

Así lo confirmó ayer a La Nación el geólogo Raúl Mora, del Centro de Investigaciones en Ciencias Geológicas de la Universidad de Costa Rica.

Según Mora, quien ha estudiado este volcán más de 10 años, si bien el debilitamiento de la estructura volcánica no significa en sí mismo una alerta de erupción, tampoco puede descartarse una reacción del coloso ante el evento sísmico.

“Tras el temblor las paredes del cráter sufrieron deslizamientos de rocas hasta de ocho metros de diámetro (como dos carros juntos) y de cenizas”, reveló Mora, quien fue uno de los científicos que estaba en el volcán en el momento del terremoto.

“Ni siquiera hay que ser experto para darse cuenta. A simple vista se observa la magnitud de las grietas que le quedaron al volcán. Son fracturas abiertas que lo desestabilizan”, enfatizó.

Otros indicadores. Para conocer lo que está pasando en el interior del coloso, los científicos ponen atención a la laguna del volcán Poás –que tiene 300 metros de diámetro y un color peculiar–.

Desde ayer los expertos detectaron que el agua de la laguna está 13 grados Celsius más caliente que en diciembre. Mientras en la última quincena este líquido estuvo a unos 40 grados Celsius, el jueves minutos antes del terremoto estaba a 53 grados Celsius. “Hoy no pudimos descender por dificultades en el camino”, dijo Mora.

Además, a simple vista se detectaron varias manchas de azufre de hasta 30 metros de diámetro, lo que significa que hay altas concentraciones de este tóxico en el interior del volcán que salen a flote, sin que se sepa aún el porqué.

También se analiza el nivel de las aguas. “Hasta el momento el nivel del agua se mantiene muy similar desde diciembre y no ha habido ningún cambio después del temblor. Si lo hubiera, y el nivel del agua desciende, tendríamos que suponer que hay alguna fractura en su interior y que podría filtrarse el líquido hacia otra parte, algo preocupante”, señaló Mora.

La liberación de gases volcánicos en el Poás es constante, reconocen los expertos.

“No es ser amarillista, pero sí ser realista. El Poás es un volcán activo y se dio un terremoto de 6,2 a la par. El terremoto puede cambiar la actividad del volcán y por esto debemos estar vigilantes”, concluyó.

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