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Entrevista

Ileana Balmaceda: ‘La Caja no está conectada a un respirador’

Actualizado el 25 de octubre de 2013 a las 12:00 am

Por un lado, finanzas que aún resienten el peso de los aumentos en planilla y salarios, la poca inversión en mantenimiento de infraestructura y, un expediente digital con 15 años de existencia pero que sigue sin despegar. Por el otro, una mejora significativa en la cifra de incapacidades y la mira puesta en la evasión entre afiliados independientes. Un repaso con la jerarca de la Caja a dos años de estallar la crisis financiera y de gestión.

Ileana Balmaceda Presidenta de la CCSS

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Ileana Balmaceda: ‘La Caja no está conectada a un respirador’

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MAYELA LÓPEZ

Le ha tocado liderar la institución más importante del país –así lo dicen las encuestas– en el peor momento histórico de la entidad: justo cuando una crisis financiera y de gestión estalló en las narices de jerarcas, políticos y de la ciudadanía en general.

Catorce meses después de haber asumido la presidencia ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Ileana Balmaceda Arias recibió un informe de un organismo internacional que alertaba de un deterioro en las arcas y en la atención médica a los asegurados.

Desde entonces, la Caja entró en una etapa de cambios radicales para garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

¿Se logró ese cometido? Una “radiografía” realizada por este diario con una serie de reportajes, detalla que, pese a algunas mejoras, las finanzas de la CCSS siguen conectadas al respirador .

Días después de esas publicaciones, Balmaceda concedió una entrevista a La Nación en la que negó que aquella metáfora médica sea parte de la realidad de la entidad. A continuación, un extracto de esa conversación:

La CCSS ha mostrado una mejoría financiera, pero eso responde a ingresos no recurrentes por pago de deuda atrasada del Estado. ¿Qué dice al respecto?

Hay diferentes formas de ver las cosas. Nosotros hemos señalado que ya logramos el equilibrio financiero, pues era lo primero que teníamos que hacer, así como no gastar más de lo que ingresa. Después de eso, hay que buscar una sostenibilidad para el corto, mediano y largo plazo.

Pero ese equilibrio fue por los pagos del Estado.

Para ver esto como si fuera un paciente, en el caso de la Caja, la logramos estabilizar y salió de cuidados intensivos. No es cierto que la Caja esté conectada a un respirador; está caminando, pero a largo plazo sí tenemos que darle una rehabilitación intensa.

¿Cómo lograrán eso último?

Por ejemplo, podemos resolver las listas de espera pagando más horas extra, pero no se estaría resolviendo el problema de gestión. Lo que estamos haciendo es que los cambios sean sostenibles, como ocurrió con el freno al festín de las incapacidades, aunque hay espacio para mejorar.

“Desde nuestra óptica, los que estamos de este lado, vemos el vaso medio lleno. Ustedes puede que lo vean medio vacío, y son dos ópticas, y esto nos permite equilibrar y ver qué otras cosas hay. Nosotros nunca hemos dicho, y menos yo, que somos poseedores de la verdad absoluta y de todas las soluciones que requiere la institución.“Yo sí he visto a los trabajadores de la institución poniéndose la camiseta y apoyando toda la gestión en la que estamos trabajando. Entonces, es parte de los lentes con que se vea”.

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Insisto en el tema financiero, pues no son pocos los que opinan que las finanzas de la Caja no están saneadas. ¿Qué pasará cuando terminen los convenios de pagos extraordinarios del Estado?

Si bien es cierto el equilibrio financiero fue por los ingresos de una deuda antigua y hubo un aporte importante del Estado en el 2011 que nos permitió no cerrar con un déficit tan grande, ya para el 2013 no hubo aportes de gran tamaño. Ya logramos también que el Estado presupuestara las cuotas que tenía que pagarnos. Entonces, no se trata de aportes extraordinarios.

Claro que hay ingresos no recurrentes, pues me refiero a los convenios de pago de deuda estatal.

Pero son de lo que el Estado nos tiene que pagar, las cuotas.

Exacto, pero una gran parte será ingreso no recurrente, que en unos años ya no entrará a las arcas.

Sí, pero lo que pasa es que nosotros estamos haciendo la presupuestación sin los aportes extraordinarios. No es que estamos dependiendo de eso. En el 2011 sí fue significativo lo que el Estado nos dio y que nos ayudó a salir de la crisis, pero ya en el 2012 y 2013 la mejora ha sido el reordenamiento. ¿Qué (si) es suficiente? No. Todavía falta mucho por hacer.

¿Qué hace falta, por ejemplo?

Mire, falta mejorar la gestión en los hospitales, pues son los mayores gastadores. Hacen falta ajustes en incapacidades, hay que mejorar la gestión cobratoria hacia los morosos y al Instituto Nacional de Seguros, así como limitar el uso de tiempo extraordinario. En esto hemos visto mucha resistencia para que no lo bajemos.

¿A qué atribuye esa resistencia, a que tocarían fuertemente los bolsillos de los funcionarios?

Claro. Yo creo que la mejor formar de no tener que hacer tiempo extraordinario es abriendo turnos. El médico llegaría más descansado, en vez de trabajar las 24 horas, y se acabaría esa creación de tiempo extraordinario, el cual está más orientado hacia el trabajador que a las necesidades de la institución.

En el tema financiero hay otras deficiencias. ¿Cómo se explica que la Caja, la entidad con el presupuesto más grande en el sector público (¢2,5 billones anuales), no tenga un sistema financiero contable para conocer su gestión?

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¡Es fundamental! Una institución como esta requiere que exista el sistema financiero contable. Se han estado desarrollando los ítems para sacar el cartel licitatorio. Ayer (el martes pasado) la Junta Directiva determinó un período de tres meses para que el cartel esté listo para luego sacar la licitación. Quizás por estas cosas es que yo veo el vaso medio lleno.

¿Se puede ver también el vaso medio lleno ante un expediente digital que tiene 15 años desde que inició como proyecto y aún no se implementa?

Ese proyecto es fundamental y aquí hemos caminado, pero en el reportaje (que publicó La Nación hace una semana) sale que el proyecto está desde hace mucho, pero yo llevó aquí tres años.

El punto es que el expediente digital arrancó hace 15 años (1998) y todavía no ve la luz.

Vamos a ver: con la implementación del expediente digital ya empezamos. Sí hubo atrasos de años atrás; sin embargo, tengo que decir que esto ha sido casi un compromiso personal para que las cosas se vayan dando. Yo quisiera que esto fuera más rápido, pero no depende solo de nosotros.

“Si este país fuera como Corea del Sur, donde la conectividad existe por todo lado, nosotros no tendríamos que asumilar, pero como institución nos toca abrirle el camino, para que los otros después se peguen... y todo esto con fondos de la institución, porque el país debería tener la conectividad. Este es uno de los proyectos más complejos que hay a nivel nacional por la magnitud, no por el ‘software’, porque ya lo tenemos. Cuando todo esté listo vamos a lograr muchísimos ahorros”.

Si ese proyecto estuviera implementado, ¿podrían disminuir las listas de espera que, por cierto, se redujeron poco en el último año según cifras de la propia Caja?

En listas de espera, si alguien le dice por ahí que va a eliminarlas, yo diría que es un demagogo, porque a nivel mundial no se han logrado eliminar. Nosotros, en listas de espera lo que queremos no es solo resolver el tema, sino tener protocolos para que sea algo sostenible, que hayan tiempos óptimos por patología y por especialidad, y además, con condicionantes.

Entonces, hemos estado trabajando no solo para implementar procesos, sino para que perduren en el tiempo y que la mejora sea sostenida.

¿Cómo entender que se hizo ese trabajo si en el último año las listas de espera aumentaron en la mitad de los hospitales?

Le voy a explicar qué es lo que está pasando: nosotros hemos estado desarrollando y haciendo los procesos porque, diay , (los hospitales) cerraban la lista de espera. Le estaban diciendo al paciente: ‘venga en el 2014 a sacar su cita’. ¡No! ¿Cómo? Si eso es cerrar las listas y está prohibido por la Caja.

“Entonces, al comenzar a abrir las listas tenemos lo que es. Lo que nosotros procuramos es que la lista se mueva. La idea es trasparentar el proceso, que cada paciente sepa su lugar en la lista”.

P: ¿Cómo van a lograr eso?

R: Con la personalización de las citas, ojalá con un sistema digitalizado, pero hasta puede ser en una hoja de Excel, puede ser cualquier cosa. Además, se ha estado haciendo un estímulo para que el personal ataque las listas de espera.

P: ¿Un estímulo?

R: Por ejemplo, un hospital pide plata para tiempo extraordinario y dice que es para lista de espera, entonces hasta que impacten en la lista se les da los recursos, porque antes se le daba la plata a los que más lista de espera tenían y seguían acumulando. Era un estímulo perverso en el que al que más lista de espera tenía, se le daba los recursos.

Otro tema importante es la morosidad: el indicador es bajo, pero la opinión pública y algunos sectores no comprenden cómo hay patronos con deudas tan cuantiosas –la mayor es de ¢1.500 millones– y las empresas sigan operando sin problema.

Lo que se ve es eso, pero no se ve todo lo que se hace por detrás. Hay cosas de la ley. ¿Se acuerda cuando íbamos a cerrar estadios? Pues la ley ya no nos deja hacer eso. Hay procesos para todo y estamos gestionando la imprescriptibilidad de las deudas, porque muchos patronos no pagan durante 10 años y la deuda prescribe. A la gente se le han facilitado las cosas para que pague, como la ampliación de plazos, pero la gente que simplemente no quiere pagar, no paga.

P: ¿Qué se está haciendo al respecto?

R: Con eso iniciamos el cobro judicial. Si mal no recuerdo, el 80% de la deuda está en cobro judicial. Aquí lo que hace falta es más consciencia social.

El problema está no solo en lo que no cobran, sino también lo que se evade. La Caja sabe poco de esa evasión, sobre todo de los trabajadores independientes.

En ese punto tenemos que intercambiar información con el Ministerio de Hacienda, porque está sucediendo que mucha gente reporta muchos gastos ante Tributación Directa para pagar menos impuestos, pero ante la Caja reporta poco para también pagar menos.

Debería existir un convenio, pero hubo una oposición del ministerio, porque ellos sí querían acceder a nuestras bases de datos pero que nosotros no ingresáramos a la ellos.

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